El ginecólogo Diego Clementi, acusado de abuso sexual, alertó a Política del Sur sobre el impacto que podría tener en la medicina una eventual condena. El veredicto se dará a conocer el 22 de diciembre.
Respecto al momento de la denuncia, expresó que “en ese momento, 2023 con el auge de la ideología de género, todo varón era culpable, no tenía el principio de inocencia. En ese momento no importaban las pruebas, no importaban nada. Con lo que solo diga una mujer, ya podía denunciarlo”. Y recordó: “Fui con abogados del Colegio de Médicos y ellos vieron que las denuncias que habían eran práctica medica. Y me dijeron ‘acá no hay nada, por eso no te podemos cubrir’, no podían defender algo donde no se veía delito”.
“Nos empezaron a escrachar, perdimos el instituto, que era de mi padre, unos policonsultorios. Cuando la gente ve el escrache, quién va a querer atenderse. Ahí perdí todo. Yo fui jefe de servicio por dos períodos consecutivos en el hospital Evita de Lanús y después me hicieron un sumario preventivo, en 29 años, nunca tuve una denuncia en el hospital. En privado yo tenía registradas 4.800 pacientes. Nunca tuve una denuncia en ningún momento, ni siquiera de mala praxis”, relató Clementi.
“En el hospital he visto tres veces más cantidad de pacientes. Primero fui jefe de patologías cervicales y me dediqué a todo lo que era cirugía gineco oncológica, que es mi especialidad justamente”, apuntó.
Asimismo, explicó que “se hizo un stop en el hospital, se empezaron a derivar pacientes y con las consecuencias que esto generó". "No lo dije yo, lo dijeron los cuatro médicos que fueron a hablar, los peritajes dijeron lo mismo. Los médicos ahora están muy preocupados por el tema de que, dependiendo cómo salga, esto va a generar una jurisprudencia. Uno hace lo que debe hacer como médico”, plantéo.
En esa línea, recordó: “Uno hace lo que corresponde y después está sujeto. Si la historia clínica no es válida, no sirve porque en realidad se cree el relato de la paciente y las pericias son secundarias, tampoco tendría mucho valor". "Quedamos totalmente desnudos. Cualquier paciente puede decir cualquier cosa o percibió que un espéculo no le gustó como lo puso, el tacto duró más de lo normal”, apuntó.
“Los muchachos que hacen ecografía transvaginal lo tiene que hacer (con) una mujer al lado porque si la ecografía dura más tiempo, pueden ser denunciados por abuso. No se va a poder trabajar realmente. Esto va a generar una jurisprudencia peligrosísima. Es lo que me estaban diciendo mis compañeros, están muy preocupados, todo el mundo está siguiendo este caso. Y eso puede generar una jurisprudencia que haga un stop en la práctica, una reevaluación en Argentina”, lamentó el médico.
Y planteó: “A nivel mundial esto no llega ni a juicio por poner un espéculo, no es una violación, hacer un tacto vaginal no es abuso, hacer una vulvoscopia (revisando por el tema cáncer de vulva) no es un abuso. La clínica, como decían los grandes maestros en medicina, es soberana. Y los estudios se llaman complementarios porque complementan el estudio clínico. Puede tener estudios normales pero a la vez, un cáncer de carcinoma de cuello, que es casi el 20%, lo detecta con el tacto”. “Nosotros para trabajar bien, honestamente y tratar de detectar el cáncer, quizás somos un poco más fanáticos en ese lado, porque nos formamos desde ese punto de vista. Pero no deja de ser un examen ginecológico tampoco”, subrayó.
Por otro lado, Clementi explicó los motivos por los que evitó un juicio abreviado. “No acepté un juicio abreviado porque yo entendía que el abreviado era aceptar algo que yo no he hecho. Si me dicen que es una especialidad invasiva y genera molestias, sí, obviamente. En el instituto teníamos a la doctora Miño, te podías atender con una mujer. Ellas creen que el varón de por sí es una persona que miente, es abusador en su estructura interna”, consideró. “Esta gente piensa así, lamentablemente. El enemigo actualmente de las mujeres, es el ginecólogo varón. Hay varias notas, donde dicen que hay que sacar al varón del consultorio de ginecología. Lo han propuesto, porque ya es un hecho abusivo”, comentó.
“Somos una familia, estamos destrozados y luchando contra un sistema. No vamos a bajar los brazos porque nosotros somos honestos. He trabajado toda mi vida, me he esforzado mucho al igual que mi esposa y esto nos ha unido como seres humanos más que nunca. No sabemos qué es lo que pasará, pero lo afrontamos con dignidad y con la frente en alto”, concluyó.