lunes 20 noviembre, 2017

Los resultados del domingo pasado marcan nuevos liderazgos y estrategias a rever. Ganadores y perdedores.

Por Ruben Molina

Los resultados finales de las elecciones generales en la región no variaron demasiado de lo ocurrido en las PASO. De todas formas, no se podría afirmar que todo sigue o seguirá igual. Los números mandan señales, y tanto en el peronismo como en Cambiemos, a las cifras se les comienza a dar sentido. Como en toda gran contienda electoral, existen ganadores y perdedores. Hablaremos de algunos de ellos en esta columna. El análisis incluye al massismo y a la izquierda.

Se podría decir que los intendentes de la región pertenecientes a Unidad Ciudadana “aguantaron los trapos”. En consonancia con el resto de la Tercera Sección Electoral, los jefes comunales de Avellaneda, Lomas de Zamora, Almirante Brown y Esteban Echeverría lograron capear el temporal “amarillo”. A diferencia de lo ocurrido en las otras secciones, donde todo fue victoria para Cambiemos, en la Tercera el triunfo fue de 43,92 por ciento a 35,32 por ciento de la lista encabezada por el macrista Adrián Urreli.

Así las cosas, cabe hacer algunas apreciaciones. Fue en Almirante Brown donde Unidad Ciudadana obtuvo mayor ventaja: cerca de 12 puntos (44,59 a 32,85 por ciento de los votos). Aunque fue Lomas de Zamora la que, con sus 10 puntos de diferencia, aportó el mayor caudal de sufragios a favor (170.231 a 131.593). ¿Cascallares versus Insaurralde? ¿Nace un nuevo duelo? Difícil. Insaurralde va por su segundo mandato y, si quiere, puede renovar uno más. Cascallares, en cambio, recién comienza a dar los primeros pasos al frente del distrito. El de Lomas desde hace tiempo viene apuntando a la Provincia de Buenos Aires. ¿Será esta su oportunidad?

Aún falta tiempo para definir esto. Lo seguro es que el intendente lomense tiene la comuna en buenas manos. Próximo a ser padre, puso gran parte de este proceso en manos del titular del HCD, Santiago “Beto” Carasatorre. A cargo de la campaña, supo amalgamar las piezas de un PJ complejo como el de Lomas. El experimentado edil supo conjugar experiencia con las nuevas tendencias y la labor fue exitosa. Los casi 10 puntos de diferencia lo mantienen a Martín en la carrera para el 2019.

Alguien que, con los números en la mesa, dejó pasar su momento, fue Jorge Ferraresi. Si bien el intendente de Avellaneda logró aguantar el vendaval, la “ola amarilla” casi llegó al umbral de su casa. La distancia con la lista de Cambiemos fue de tan sólo 4 puntos (42,91 a 38,81 por ciento). El jefe comunal kirchnerista puso toda la carne en el asador, no sólo para apoyar a Cristina Fernández, sino a la hora de defender a capa y espada su comuna. Salió muy golpeado de la contienda del fin de semana. Sin dudas, lo ocurrido el domingo tendrá consecuencias, tanto en el plano interno como externo.

Fernando Gray, por su parte, se puede dar por satisfecho. El margen de casi 6 puntos (43,12 a 36,90 por ciento) por sobre la lista del macrista Evert Van Tooren, le da cierto respiro al intendente de Esteban Echeverría. Deberá ajustar varias piezas, sobre todo porque en el horizonte, después de mucho tiempo, se vislumbra un contrincante con serias aspiraciones a seguir batallando.

Grindetti manda

Por el lado de Cambiemos, nadie puede poner en duda el rol del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, en el orden seccional y provincial. El ex ministro de Hacienda de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires triunfó con autoridad en un distrito complicado, con fuerte raigambre peronista (41,40 a 37,76 por ciento). Logró así revertir las elecciones de las PASO en las que CFK salió victoriosa. Esta vez, Unidad Ciudadana perdió en todas las categorías.

Sin dudas, Grindetti con esta elección consolidó su rol de pilar del macrismo en una sección en la que hubo claros oscuros, con buenas elecciones en Avellaneda y Esteban Echeverría y muchas dudas en Lomas de Zamora y Almirante Brown. En el primer caso, la diferencia es que en Avellaneda todavía falta un liderazgo claro. La imagen de la flamante senadora nacional electa Gladys González queda desdibujada en cuanto a su papel local.

Por el contrario, en Echeverría, la figura de Evert Van Tooren se afianza con vistas al 2019.

La contracara de esta moneda son Gabriel Mércuri y Carlos Regazzoni. Está claro que les tocó “bailar con las más feas”. Debieron enfrentar a dos intendentes con buena imagen, como son Martín Insaurralde y Mariano Cascallares, respectivamente.

De todas formas, la “onda” no es de las mejores con ambos. A Mércuri lo vienen mirando de reojo desde hace tiempo. No es “amarillo puro” y hay cierto malestar porque la “familia” siempre cobra. En esta oportunidad, no sólo Gabriel obtuvo la reelección de su banca, sino que también su madre, María Elena Torresi, repetirá otro período en la Cámara Baja bonaerense.

Lo de Regazzoni es un poco más complicado. Es un PRO puro, pero que no logró amalgamar las piezas de Cambiemos durante la campaña en Brown. La resistencia vendría, inclusive, desde su propia fila. ¿Asumirá la banca?

¿Y ahora?

La gran frustración se vivió en el massismo. Sin dudas, la polarización los terminó perjudicando. Las encuestas esta vez no fallaron, y los casi 4 puntos que perdieron terminaron impactando de lleno en las aspiraciones seccionales y locales. Nicolás Russo se quedó afuera de la Legislatura provincial por obediencia partidaria, al ceder su lugar al hombre de Pilar, Jorge D’Onofrio.

Los resultados del domingo cayeron como un puñal en territorio lanusense. Además, quedó en claro que fue un error la decisión de ir con listas colectoras, porque no sólo no obtuvieron bancas en los municipios donde se aplicó esa fórmula, sino que además favorecieron a los oficialismos.

La sorpresa en la región fue la elección del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. En todos los distritos superó al randazzismo, inclusive en algunos a las colectoras massistas. No les alcanzó para sumar concejales, pero sí para colocar un diputado provincial, Guillermo Kane.

Frustración y resignación fue lo vivido en el campamento randazzista de la región. No solo por el lugar que les dio la sección, sino también porque quedar afuera de todo. Sin bancas en los concejos y luego de doce años, Fernando “Chino” Navarro volverá al llano. Tal vez el “efecto Maldonado” haya influido en ese porcentual que colocó a la izquierda seccional por sobre los de Cumplir.

Así las cosas, es evidente que no todo sigue igual en el Conurbano sur. Emergen nuevos liderazgos y formas de hacer política. El peronismo de la región logró resistir la oleada de Cambiemos, pero como en todo temporal, habrá que ver qué quedó en pie. Cambiemos quedó a tiro, pero no alcanzó. El resto deberá rever sus estrategias a futuro. Sin dudas, esta historia continuará.

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