jueves 23 noviembre, 2017

El acuerdo entre la dirigencia del SECLA podría esconder compromisos más importantes.

Por Ramón Valdez

Es un secreto a voces que el libro de pases de dirigentes y concejales de una fuerza a otra está abierto. Es habitual que luego del fin del proceso electoral ocurra esto. En la región muchos hacen uso y hasta abuso de la modalidad. Es por eso que a nadie sorprendió la reciente “transferencia” protagonizada por el edil y secretario adjunto del Sindicato de Empleados de Comercio regional Lanús-Avellaneda (SECLA), Carlos Simino, de las filas del Frente Renovador hacia las de Cambiemos. Lo que muchos esperan ahora es el capítulo en el que el Secretario General de dicho gremio, Pedro Orlando Machado, oficialice su decisión de sumarse al macrismo.

La foto difundida la semana pasada en la que se ve a ambos dirigentes sindicales acordando con el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y el diputado provincial electo Adrián Urreli, es una clara señal de lo que se viene. Si bien la imagen fue difundida como una visualización del acuerdo de Simino, en Avellaneda todos dan como un hecho que el que sigue en la lista es el propio Machado. Consultado sobre el tema, un massista “paladar negro” como Armando Bertolotto dio a entender que eso era inevitable.

Es que Bertolotto se tomaba de las declaraciones vertidas por Simino durante una entrevista en el programa radial Política del Sur, en la que no sólo confirmaba su decisión, sino que además daba a entender que su jefe político y gremial seguiría sus pasos. El ex edil massista fue más allá y reconoció que “Machado puede ser un gran candidato en Avellaneda como intendente”.

Las manifestaciones de Simino no pudieron caer en peor momento. No sólo sostenía que preferían “trabajar en Lanús con Néstor Grindetti, que viene haciendo muchas obras” como ellos en el sindicato, sino que también vaticinaba un futuro en el que Machado encabezaría una lista que, a la luz de los recientes resultados electorales, difícilmente sería la del massismo de Avellaneda.

Lo inoportuno de la declaración tuvo que ver con el momento en el que las dijo, justo cuando Machado estaba en plena negociación con el intendente avellanedense, Jorge Ferraresi, por una condonación de deuda de su gremio.

De la misma manera que a nadie sorprendió la decisión de Carlos Simino en Lanús, una medida similar del secretario general de comercio tampoco asombraría en Avellaneda. Es sabido que Machado es una persona ambiciosa, y desde hace tiempo viene pululando y “cobrando” por espacios diversos. Supo militar en el FREPASO de Chacho Álvarez y hasta ser funcionario de Oscar Laborde durante su gestión como intendente.

Hoy Machado mira de reojo a Cambiemos. Su mandato como edil termina a fin de año. Sabe que dicha fuerza está huérfana de dirigencia. Pero como contrapartida, hizo una excelente elección. A pocos puntos estuvo de dar la sorpresa y un gran dolor de cabeza al kirchnerismo local. La electa senadora nacional Gladys González siempre ofició como “correctora”, pero nunca terminó de ser la cabeza de un espacio amplio y complejo como el de Cambiemos en Avellaneda.

Este cóctel seduce al gremialista, y es por eso que todos toman la experiencia de Simino en Lanús como un adelanto de lo que se viene para Avellaneda. Es más, no pocos consideran que la reciente foto en la que aparecen con Grindetti y Urreli esconde un acuerdo más amplio en tiempo y espacio que podría llegar a incluir su candidatura a intendente. El tiempo dirá cómo continúa esta historia.

Comments

No comments found!

Leave a Comment

Your email address will not be published.