jueves 23 noviembre, 2017
Actualidad, Provincia

Números que duelen: la mitad de los pobres del país vive en el Conurbano bonaerense

>Redacción Redacción
noviembre 14, 2017

Según un informe elaborado en base a números oficiales del INDEC, de los casi 8 millones de argentinos que están bajo la línea de la pobreza, un 49 por ciento vive en los distritos del Conurbano. Los movimientos sociales confirman esta realidad y se quejan de no ser parte de la agenda del Gobierno. La emergencia social, lejos de su implementación. Otro drama que no cesa: los trabajadores pobres.

Por Diego Lanese

“Es inadmisible que en un país con las condiciones estructurales que tiene la Argentina haya tantas personas en la pobreza”. Las palabras del presidente Mauricio Macri en el encuentro del lunes 30 de octubre ante gobernadores, empresarios y sindicalistas, marcan una sutil diferencia con los discursos de “pobreza cero” que prometía en campaña.

En el acto que encabezó en el Centro Cultural Kirchner, que funcionó como lanzamiento de su programa para el segundo tramo de su gestión luego del triunfo electoral, el mandatario dejó ver que difícilmente el objetivo inicial sea cumplido, para lo cual anunció una serie de reformas que apuntan, según su mirada, a mejorar las condiciones generales. Mientras estas reformas avanzan -o se discuten- casi 8 millones de personas se mantienen bajo la línea de la pobreza, una cifra que, si bien descendió un poco en el último semestre, es una de las más altas de los últimos años.

Los datos apuntan al Conurbano, corazón de la reciente disputa electoral, que concentra casi la mitad de los pobres del país. Además, tiene el 60 por ciento de los indigentes, que crecieron en los últimos tiempos y en la región casi alcanzan al millón de argentinos.

Las cifras, que duelen, pueden constatarse en una recorrida por las calles. Hace tiempo que las organizaciones sociales alertan del aumento de los asistentes a comedores comunitarios, primer dato palpable de la crisis. Además, las comunas admiten una suba en el pedido de asistencia social entre quienes no pueden hacer frente a ciertos gastos, como los servicios públicos.

“Es un programa que pone el foco en la reducción de la pobreza”, dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, al anunciar reformas en el sistema tributario. Pero para la oposición, los cambios no beneficiarán a los que menos tienen y recuerdan los recientes anuncios de subas de tarifas y transporte público, que impactarán de manera concreta en el bolsillo de las familias más vulnerables.

Todos hablan de la pobreza, todos prometen combatirla, pero en tres décadas de democracia, las postales en el Conurbano poco cambiaron. A partir del triunfo del oficialismo se verá con total nitidez el proyecto que el macrismoimpulsa para el país y la región y si tiene como prioridad terminar con este flagelo.

Pobreza en números

Si la “pobreza cero” suena a una meta más electoral que real, “menos pobres que Alemania” es su antecedente más descarado. Ambas frases simbolizan la falta de compromiso a la hora de admitir la cruda realidad, que termina saliendo por los bordes, escapando a las barreras de contención de la política. En octubre, el Gobierno difundió con sonrisas y optimismo una baja de la pobreza de 1,7 puntos, marcando que el camino iniciado en 2015 “es el correcto”. Pero desgranados, los datos no son tan optimistas, en especial para el Conurbano bonaerense.

Un trabajo del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) analiza los datos oficiales del INDEC y advierte sobre el impacto que tienen la pobreza y la indigencia en nuestra región. En concreto, la entidad advierte que en el Conurbano, donde se concentra el 25 por ciento de la población, “vive el 50 por ciento de los pobres y el 57 por ciento de los indigentes”. Con datos oficiales, el ISEPCI remarcó que “tras la primera mitad del año, hay 7.838.005 de argentinos que viven en la pobreza. De ellos, 3.887.000 (un 49,5 por ciento del total) residen en el Conurbano de la provincia de Buenos Aires” (1). En cuanto a la indigencia, el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur, afirmó que “del total de indigentes, el 57 por ciento vive en la periferia de la Capital Federal”. Es decir que, de las 1.704.883 de personas que están en esa situación, 971.532 están en nuestra región.

“Durante el primer semestre de 2017 hubo en el Conurbano un 5 por ciento menos de personas que se encuentran bajo la línea de pobreza. La contrapartida es que creció un 9 por ciento la cantidad de habitantes que pasó a la condición de indigencia, o sea que no cuentan con los recursos suficientes para adquirir los productos indispensables necesarios para alimentarse adecuadamente”, remarcó el trabajo de la entidad social. “Lejos de salir de la pobreza, se trata de personas que se han empobrecido aún más”, agregó.

Para el ISEPCI, aun cuando se haya registrado una baja en el índice de pobreza, “es preocupante que no vaya acompañado de una baja de la indigencia en general, y en particular, que en el Conurbano bonaerense ese índice no descendió, sino que se ha registrado un aumento significativo de las personas que están en esa condición. Más aun, cuando los precios de los alimentos básicos siguen incrementándose sin pausas”.

Por su parte, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) analizó este cuadro de situación y concluyó que “hay menos pobres, pero más empobrecidos”. En un trabajo reciente (2), destacó que “aunque la leve recuperación de la economía pudo haber traído, en 2017, un marginal y acotado alivio en el empleo y los ingresos con un consiguiente descenso temporario de la pobreza, no ocurre lo mismo con la indigencia, situación en la cual la combinación entre el deterioro del poder adquisitivo de políticas sociales como la asignación por hijo, con el incremento en el precio de los alimentos resultante de la quita de retenciones y la ausencia de regulaciones en losoligopolios comerciales y productivos, dan como resultado un aumento de la población en dicha situación”. Además, hace una advertencia a futuro: “Dos de cada tres argentinos considerados ‘no pobres’ por la estadística oficial se encuentran en una situación económica que podría empujarlos hacia la pobreza al primer coletazo económico.”

Emergencias y urgencias

Durante el 2016, la pobreza volvió a ser parte de la agenda de discusión, y las organizaciones políticas, que suelen recibir de primera mano este drama, salieron a la calle a pedirle respuesta al Gobierno. Así nació la ley de emergencia social, que destina recursos para tres años en materia de ayuda social. Pese a la aprobación y reglamentación en marzo de este año, su implementación no está del todo clara, y sus impulsores (el conocido “triunvirato social”, integrado por Barrios de Pie, la CTEP y la CCC) se movilizan para que se cumplan las promesas realizadas.  

En este sentido, se movilizaron al CCK para recordar este puntoy se mostraron contrariados porque fueron uno de los pocos sectores no invitados a esta especie de relanzamiento de la gestión de Macri. “La convocatoria del presidente Mauricio Macri fue realizada a todos los sectores, menos a los más humildes”, enfatizó en diálogo con el programa radial Política del SurLeonardo Urrejola, referente de Libres de Sur.

Para el dirigente, fue “un mal gesto” la ausencia de la convocatoria a las organizaciones sociales. “Evidentemente, el Presidente debe considerar que la pobreza la va a resolver la dirigencia política y empresarial”, apuntó. Incluso, garantizó que los movimientos sociales como Libres del Sur o Barrios de Pie lograron “tener un lugar”, por lo que deberían estar presentes o, en todo caso, desde el oficialismo deberían dar un argumento por su ausencia.

Ese día, en la puerta del centro cultural, hubo una movilización donde los movimientos sociales intentaron entregar un petitorio al Presidente. Un impresionante despliegue policial evitó no sólo esto, sino que se acercaran al viejo edificio del Correo Central.

Según informaron luego, este documento tenía como eje “una serie de planteos. Respecto a la tierra se apuntó a una reforma agraria para que se contemple a los pequeños productores; en cuanto al techo, hay 4.300 villas donde viven cinco millones de habitantes; es necesaria una propuesta firme con la creación de al menos un millón de lotes para abordar el enorme conglomerado; y en trabajo se expuso que el 50 por ciento de la población económicamente activa no tiene un trabajo formal o está desocupado”. “El propio crecimiento económico no brinda pleno empleo porque se está en una era de la digitalización, entonces, puede generar ganancias reales, pero no se resuelve el foco de conflicto, que es que no crece el empleo formal”, agregó.

El rol de los municipios

“La provincia es la que tiene más pobres en toda la Argentina, y la mayoría de ellos está en el Conurbano. Esto no es de hoy ni de ayer, es de hace muchos años. Y que suceda hace tanto tiempo no quiere decir que nos volvamos indiferentes”, dijo la gobernadora Vidal hace un tiempo, reconociendo el problema. El mes pasado, su gobierno festejó la baja de la pobreza, aunque alertó que “hay mucho por hacer”.

“Los datos del INDEC dan la certeza de que estamos por el camino correcto”, remarcó el ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano. El funcionario agregó que los datos difundidos son “un indicio de que las políticas sociales y económicas están en el camino que trazaron el presidente Macri y la gobernadora Vidal para salir de la pobreza”.

Pero el optimismo oficial choca con las perspectivas de la oposición, en especial en los municipios, que deben afrontar en muchos casos las urgencias de los vecinos. Daniel Arroyo, dirigente massista y uno de los referentes en materia de desarrollo social del país, admitió que las cifras oficiales marcan la salida de la pobreza de 600 mil argentinos, pero advirtió que “este modelo, así como va, le genera problemas a 20 millones de argentinos que son los que hacen changas”.

Arroyo manifestó que “hay una buena noticia, obra pública está arrancando”, pero “la muy mala noticia es que los más pobres están mucho peor y no se está creando empleo, por lo cual vamos a un año 2018 complicado”.

En cuanto a las comunas, aseguran que los recursos para enfrentar este flagelo están orientados a las situaciones de emergencia y que la Provincia debe implementar los programas más profundos. En la región, al aumento de la demanda en comedores escolares se sumaron otros pedidos, como útiles escolares y materias para el hogar.

En 2016, en un intento por dar pelea a la pobreza desde los municipios, unos 50 jefes comunales firmaron el compromiso de San Antonio, una especie de pacto para luchar contra la pobreza y el narcotráfico. En total, 50 intendentes de toda la provincia de Buenos Aires se sumaron a esta idea, que pese a sus buenas intenciones, no terminó de dar respuestas concretas. Este compromiso “político e interreligioso, destinado a enfrentar problemas derivados del cambio climático y a proteger a los más vulnerables”, se basó en los lineamientos del papa Francisco para combatir flagelos de la sociedad actual, en la que también estuvieron presentes representantes y autoridades de distintos credos. Los intendentes peronistas de la región, como Martín Insaurralde, Fernando Gray y Mariano Cascallares, se sumaron, lo mismo que las figuras distritales de Cambiemos y de otras fuerzas.

Referencias

1- El instituto aclara que la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el INDEC sólo mide el ingreso de la población que reside en 31 aglomerados urbanos. En una proyección a toda la población nacional, se calcula que los pobres llegarían a los 12,5 millones de personas.

2- Informe Más indigentes y menos pobres, pero más empobrecidos en la Argentina de Macri”, octubre de 2017. Disponible en http://www.ipypp.org.ar.

Trabajadores pobres

Si bien la pobreza se vincula al desempleo, no siempre suele ser así. De hecho, en muchos países, la mayoría de hogares pobres es de personas con empleo. En Estados Unidos es donde más se da este fenómeno, por lo cual desde hace años existe un término para definirlo: workingpoor. El año pasado, en el país del norte los trabajadores pobres eran el 60 por ciento de los hogares en esa condición, un número que asusta.

En nuestro país, este tipo de dificultades también se puede ver con claridad. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política, si se analiza la situación laboral de los individuos en edad activa que residen en hogares pobres,“se observa que alrededor del 46 por ciento de ellos están ocupados, 11 por ciento desocupados y 43 por ciento inactivos”. “Aun cuando, como era esperable, entre los hogares pobres hay una sobrerrepresentación de adultos sin empleo, en casi la mitad de esos hogares éstos se encuentran ocupados”, apuntó Roxana Maurizio, autora del estudio.

Si se observa la situación de los individuos en particular y no de los hogares, se advierte que “el 16 por ciento de las personas ocupadas es pobre de acuerdo a los datos oficiales”. Dentro de este grupo,“el 50 por ciento del total lo representan los asalariados no registrados en la seguridad social, el 40 por ciento los cuentapropistas y algo menos del 10 por ciento los asalariados registrados”, concluyó la investigación.

Esta realidad se vive en especial en empleados de la administración pública, en casi todas sus versiones. Desde hace años, la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSiMuBo) viene denunciando que la gran mayoría de las comunas paga salarios mínimos por debajo de la línea de la pobreza, que después compensa con horas extras y pagos en negro, llegando a lo que se denomina “sueldos conformados”.

Además, en otros escalafones del Estado sucede algo similar. En este sentido, la secretaria general de ATE Sur, Nora Quercia, advirtió que los sueldos de los estatales “están por debajo de la línea de pobreza”, por lo que pidió unidad de los gremios para enfrentar esta situación. En comunicación con Política del Sur, Quercia criticó la actitud del triunvirato cegetistade “no ir a fondo contra los problemas que estamos atravesando todos los trabajadores, teniendo en cuenta que está en la agenda del Gobierno el avance en la reforma laboral, que va a implicar más precarización laboral y quita de derechos que venimos adquiriendo producto de la lucha”.

Si los trabajadores pobres es una situación preocupante, que haya indigentes entre los asalariados es un fuerte llamado de atención. Así lo denunció la semana pasada el gremio SADOP que representa a los docentes privados. Según informó el secretario de Prensa de la seccional Capital Federal del gremio, Marcelo Aguilar, buena parte de los 12 mil maestros de jardines de infantes cobran por tuno unos 6.204,07 pesos, un poco por debajo de los 6.332,62 pesos que el INDEC puso de límite para no ser indigente.

“Vemos urgente y necesario poder llegar a un acuerdo que resuelva esta situación de injusticia con los trabajadores y trabajadoras de la educación”, sostuvo el sindicato, que comenzó a negociar con las empresas (los jardines son privados) para resolver esta situación. Además, se pidió al gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta, como responsable final del sistema educativo porteño.

Comments

No comments found!

Leave a Comment

Your email address will not be published.