jueves 05 de diciembre de 2019 - Edición Nº3460

Provincia | 29 oct 2019

ELECCIONES EN LA REGIÓN

El milagro de Néstor en Lanús: levántate y anda

El macrista Néstor Grindetti se alzó con un increíble triunfo en Lanús. El peronismo volvió a ratificar su hegemonía en el Conurbano Sur.


Por:
Ruben Molina

Culminó el proceso electoral con grandes cambios en el orden nacional y provincial. Aunque podríamos decir que en la región nada cambió. Todos los intendentes ratificaron sus gestiones y fueron reelectos. Pero eso no significa que no haya habido sopresas. La nota la dio Néstor Grindetti al revertir la elección en Lanús. 

Lo habíamos adelantado en el último análisis: la única duda a develar en todo este proceso era la elección lanusense. Finalmente, Grindetti tuvo su milagro: dio vuelta el resultado negativo de las PASO y derrotó por cinco puntos al kirchnerista Edgardo Depetri. El resto, sin muchas sorpresas: los jefes comunales justicialistas de la región rondaron los 60 puntos y sin dudas fueron pieza clave en la victoria provincial de Axel Kicillof.

 

El milagro

Muy poca gente creía en la posibilidad de que Néstor Grindetti pudiera revertir el resultado de las PASO. En aquella oportunidad el acumulado del Frente de Todos fue de 127 mil votos, lo que representó un 48 por ciento contra el 34,51 del macrismo. El desafío de Edgardo Depetri en estas generales era mantener amalgamados esos votos. Con eso le alcanzaba para ganar. No pudo, recibió menos: 124 mil. Por el contrario, Grindetti obtuvo mucho más. En agosto lo votaron algo así como 99 mil ciudadanos. El domingo la recolección de sufragios para Juntos por el Cambio fue de casi 140 mil. 

 

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No hay dudas de que en el triunfo del macrismo hubo un gran mérito de Grindetti y su equipo. El corte de boleta fue decisivo: el intendente reelecto recibió casi 60 mil votos más que Mauricio Macri y 30 mil más que María Eugenia Vidal.

La "cruzada evangelizadora" de Néstor Grindetti tuvo sus consecuencias positivas. No hubo barrio ni manzana sin recorrer por el grindettismo, cuyo discurso sobre la gestión, el corte de boleta y la vinculación de Edgardo Depetri con el ex intendente Darío Díaz Pérez no se haya mencionado. La estrategia, finalmente, funcionó.

 

 

Del otro lado de la "grieta" aún no salen del asombro. Tal vez Edgardo Depetri hizo lo que el manual indicaba: la "plancha" y aguantar que la ola lo lleve mansamente hasta la playa. Eso no ocurrió, en el medio hubo un tifón "amarillo" que lo terminó mandando al fondo del mar. No le alcanzó con la cuestión nacional y evitar los temas municipales. También quedó en claro que no pudo amalgamar todos los votos locales recibidos en las PASO por el Frente de Todos.

Los pases de factura ya comenzaron y algunos dirigentes peronistas, si bien reconocen el mérito del grindettismo, también apuntan contra el discurso "híper kirchnerista" de Depetri y su postura "cuasi bolivariana" durante la campaña.

Un destacado dirigente local y provincial, que pidió mantener reservas de su nombre, confesó a este periodista que el principal problema del candidato estuvo en priorizar la cuestión "ideológica" por sobre el pragmatismo municipal. "Se olvidó de la clase media y tuvo poco contacto con los comerciantes. Tuvo una actitud parca. Del otro lado hicieron todo lo contrario", advirtió.

De lo que no hay dudas, al menos por ahora, es de que algún sector haya jugado para atrás. "Todos jugaron a ganador". Pero no pocos recordaron la situación vivida entre Darío Díaz Pérez y Julián Álvarez en aquella primera derrota del justicialismo a manos de Grindetti. Es el día de hoy que los pases de factura continúan por aquella fallida elección.

De todas formas, nadie puede negar que la relación entre la gente de Depetri y el Movimiento Evita fue de las mejores durante la campaña. Agustín Balladares, quien fue el candidato a intendente por ese espacio en las PASO y quedó en segundo término, nunca fue bien visto por Depetri y los suyos. 

Los recelos con el Movimiento Evita siempre estuvieron a la orden del día. Inclusive los reportes periodísticos dan fe que Balladares fue agredido el domingo por la noche en el búnker de Depetri. Si bien los involucrados minimizaron lo ocurrido, el episodio ocurrió, como así también los reclamos por "no haber dado todo lo que se podía dar en la elección".

En definitiva, Néstor Grindetti logró algo que pocos consideraban posible: dar vuelta la elección y alzarse con el triunfo en medio de una ola adversa.

Para Edgardo Depetri quedará el lamento de una elección que se consideraba ganada y se perdió. ¿Autocrítica? Seguramente eso vendrá a su debido momento, aunque queda claro que el peronismo de Lanús se merece una profunda y verdadera introspección que no se da desde la primera derrota a manos de su verdugo amarillo.

 

Neo barones

En el resto de los municipios de la región no hubo sopresas ni batacazos. El peronismo se alzó con categóricos triunfos que rondaron el 60 por ciento de los sufragios.

En la previa de la elección, la duda era si las diferencias se estiraban o no. Ocurrió lo primero. Los intendentes ratificaron sus gestiones y consolidaron sus hegemonías en los concejos deliberantes. La distribución de bancas en los municipios que ganó el justificialismo será, en todos los casos, de 8 a 4.

Más allá de los porcentajes y distribución de bancas, el aporte en votos de los intendentes del PJ de la región a las candidaturas de Alberto Fernández y Axel Kicillof fueron fundamentales. Encabezó el podio Martín Insaurralde con 222 mil votos, le siguió Mariano Cascallares con 204 mil, Jorge Ferraresi con 131 mil y Fernando Gray con 102 mil. Edgardo Depetri, a pesar de la derrota, también fue importante: 124 mil. Sólo la Tercera Sección Electoral aportó un millón de votos.

 

 

Definitivamente, Martín Insaurralde se convirtió en el "hombre fuerte" del peronismo seccional. Una semana antes de las PASO, Máximo Kirchner en un acto realizado en Temperley, le había solicitado al peronismo lomense aportar 230 mil votos, pero obtuvo 222 mil. Nada mal para un intendente que lleva diez años en el ejercicio del poder y va por cuatro años más en un distrito tan complejo como Lomas de Zamora. 

 

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Pero al margen de los números, Insaurralde no sólo ratificó su hegemonía territorial, sino que además confirmó su liderazgo regional al frente de un puñado de intendentes que le responden, y que ayer sumó un nuevo aliado: Nicolás Mantegazza en San Vicente. 

Pero Insaurralde no fue el único que ratificó su liderazgo en la región. Otro dirigente con mucho futuro político y con luz propia demostró su "muñeca" a la hora de conducir un municipio en la adversidad opositora provincial y nacional. Nos referimos a Mariano Cascallares. Su extraordinario 61 por ciento lo pone en el pelotón de dirigentes con expectativas de protagonismo de cara al nuevo proceso que se avecina en la Provincia y la Nación.

 

 

Con un perfil diferente, más alineado con el kirchnerismo puro, se ubica el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi. El 60,38 por ciento lo ubica en el podio de los "exclusivos". Muy ligado al Instituto Patria y a todo lo que tenga que ver con Cristina Fernández, se le aventura un futuro muy cercano y ligado al gobernador electo, Axel Kicillof. Habrá que ver cómo se mueve en una sección hegemonizada por Insaurralde. Sumó una aliada interna: la quilmeña Mayra Mendoza, que destronó al "cocinero" Martiniano Molina.

Todos los intendentes mencionados, incluido Néstor Grindetti, tienen algo en común: van por su segundo mandato y de acuerdo a la ley no podrán repetir. En muchos de los distritos mencionados, por lo bajo, ya comenzaron los procesos de sucesión. Pero no sorprendería a nadie, como es habitual en la Argentina, que lo que se escriba con la mano se borre con el codo. El tiempo dirá.

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