domingo 20 de octubre de 2019 - Edición Nº3414

Gremiales | 4 oct 2019

ANÁLISIS

Antes de asumir, Alberto Fernández se mete fuerte en el proceso de unificación gremial

El candidato opositor apuesta a una única central obrera y patrocinó el congreso de la CTA que aprobó comenzar un proceso de unificación con la CGT. A la par, quiere que Héctor Daer sea el conductor de esa central única, como le hizo saber a los suyos. Primera experiencia fallida en el control sindical: se mantiene el paro de pilotos.


Por:
Diego Lanese

En el búnker de la calle México, donde funcionan las oficinas de Alberto Fernández, cada vez hay menos espacio. Es que son muchos los sectores que quieren hablar con el que tiene enormes chances de ser presidente a partir del 10 de diciembre. Y todos quieren llevarles sus reclamos, puntos de vistas y propuestas.

 

Las visitan van desde empresarios de todos los rubros, actores sociales y políticos, pasando por dirigentes de otras y diversas actividades. Todos quieren saber sus planes para el fututo. Entre ellos están los gremialistas, que tienen en la agenda la idea de un pacto social como primera medida de peso del hipotético gobierno del Frente de Todos. Para el sector, el candidato tiene una misión previa: la unidad.

 

En distintas reuniones Fernández promovió la unificación de la CGT, pero además fue más allá: piensa en una central única. Así lo admiten dirigentes de diversos espacios que se reunieron hace unos días en UPCN, donde comenzaron las conversaciones para lograr la unificación de la central obrera, hoy desperdigada en varios pedazos.

 

Pero la unidad que pide Alberto Fernández es, para decirlo de algún modo, tutelada. Es que el candidato tiene algunos preferidos para comandarla. Como anticipó de manera exclusiva Política del Sur, el elegido para encabezar esta primera unidad es Héctor Daer, amigo personal del dirigente y hombre de confianza del peronismo. Daer logró el aval, además, de Máximo Kirchner y Sergio Massa, que estuvieron en el asado donde se habló de poner al dirigente de la Sanidad como líder único cegetista.

 

Daer cuenta con el aval de “los gordos”, que por un lado quieren limitar el avance del moyanismo y su Frente Sindical -el primero en apoyar al Frente de Todos-, y por otro, garantizar línea directa con el Gobierno.

 

En esta tarea trabaja activamente quien es considerado el “Ministro del Interior” de la CGT: Andrés Rodríguez. El titular de UPCN fue el encargado de negociar el acercamiento con Moyano, y ahora apuntala a Daer como referente de la futura CGT.

 

En este juego de alianzas, en Azopardo afirman que la intención es blindar la autoridad de Alberto Fernández por si hay “una avanzada del kirchnerismo”. “Los gremios somos garantes de gobernabilidad, por eso se promociona a Héctor, porque además es leal. La idea es que los grandes sindicatos respalden al gobierno de Alberto por si hay alguna disputa interna”, le dijo a Política del Sur una importante fuente de la CGT. De esta forma, el tándem AF-Daer se fortalece mutuamente para los primeros tramos de gestión.   

 

En este sentido, la unidad futura deberá pasar por varias apuestas. Una de ellas serán los primeros meses de gestión, ya que los actuales mandatos vencen en agosto del 2020. Además, el primer intento de injerencia en la conflictividad laboral fracasó: los pilotos de aviones confirmaron el paro pese al pedido de Alberto Fernández de postergarlo. Pero la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA) y la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) salieron al cruce y ratificaron la medida, que quedó en pie luego de que fracasara la audiencia convocada por el Gobierno.

 

Tras los primeros momentos de tensión, de uno y otro lado trataron de suavizar la cuestión. “Lo mío fue un comentario honesto de lo que yo creo; está claro que no hay paritarias en ningún lado porque el Gobierno ha llevado adelante una política de favorecer al sector empresario. Por eso entiendo la legitimidad del reclamo”, dijo Fernández, luego de que se desoyera su pedido.

 

Unidad con todos

 

La unidad que pregona el líder del Frente de Todos no está solamente apuntada a la CGT, sino que también quiere que la CTA sea parte de este proceso. Por eso estuvo presente para hablar en el plenario nacional de ayer en Lanús, donde la CTA de los Trabajadores aprobó iniciar “las acciones necesarias para seguir fortaleciendo la unidad del movimiento obrero”.

 

La vuelta a la CGT tuvo una amplia mayoría y fue militada por Hugo Yasky en la previa en varios plenarios provinciales, donde se discutió la idea de volver al lugar donde estuvo hace casi 30 años.

 

El plenario cerró con la presencia de los candidatos del Frente de Todos, incluyendo a la fórmula bonaerense de Axel Kicillof y Verónica Magario, el candidato a diputado nacional Máximo Kirchner y el candidato a intendente de Lanús Edgardo Depetri.

 

Alberto Fernández bendijo de alguna forma esta intención. “Gracias a la CTA por este gesto moral de hacer la unidad”, dijo en su discurso. A su espalda, la conducción de la CTA y varios miembros del Frente Sindical -entre ellos el propio Moyano- le daban valor a sus palabras.

 

La ausencia de referentes de la conducción cegetista no preocupó, y en la central obrera que lidera Yasky destacaron el gesto político del candidato. Además, un dirigente que estuvo en el plenario que tomó la decisión le dijo a Política del Sur que la unidad “es un respaldo al pacto social” que propone el Frente de Todos. “La idea es ayudar a llevar adelante esta propuesta y dar gobernabilidad”, agregó.

 

Fernández tiene una  buena experiencia, de primera mano, de cómo es el proceso de unificación sindical. Cuando asumió Néstor Kirchner, fue uno de los promotores de la unidad en la CGT, bajo el liderazgo de Hugo Moyano, con él como jefe de Gabinete. En ese momento, la central se había quebrado por la relación con el gobierno de Carlos Menem, que los “gordos” apoyaron y el camionero enfrentó, con su MTA.

 

Además de lograr esto, tuvo un período de acercamiento a la CTA unificada, que bajo la titularidad de Víctor De Gennaro apoyó algunas de las medidas medulares del Gobierno.

 

Después, la mirada del kirchnerismo comenzó a diferenciar a la central obrera, hasta que en 2011 fueron a elecciones Hugo Yasky y Pablo Micheli, lo que derivó en la primera fractura.

 

Por esos días, una publicidad del michelismo decía “si votás Hugo Yasky, te pueden vender Hugo Moyano”, con respecto a esa relación. Hoy, cuando Micheli camina con el Frente Sindical, marca que en sindicalismo y en política nada es para siempre.

 

Para esta etapa, otra vez Alberto Fernández, en esta oportunidad desde la Casa Rosada, deberá ser un factor para la unidad del movimiento obrero. La apuesta es lograr a todos los sectores, para potenciar su pacto social y transitar con cierta paz los primeros meses de gestión.

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