sábado 07 de diciembre de 2019 - Edición Nº3462

Provincia | 13 ago 2019

INFORME ESPECIAL

El peronismo le dio una paliza en las urnas al Gobierno y se prepara para asumir el poder

El Frente de Todos logró una ventaja de más de 15 puntos, número que propios y extraños consideran casi irremontable. Las victorias en Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, más los buenos resultados en Córdoba y Buenos Aires, son claves para el resultado. El presidente Macri tuvo una noche negra: reconoció la derrota sin datos oficiales, mandó a dormir a la sociedad y no se comunicó con el ganador de los comicios.


Cuando el presidente Mauricio Macri admitió la derrota, cerca de las 10 de la noche del domingo, el búnker del Frente de Todos estalló en aplausos. Sin datos oficiales, el líder de Juntos por el Cambio salió a hablar ante una militancia un tanto desconcertada y reconoció que las elecciones primarias le eran esquivas. Como si estas declaraciones fueran una señal, los resultados electorales aparecieron de golpe en la página oficial, y fueron más sorprendentes que las palabras del primer mandatario. La carga del 60 por ciento del padrón mostró una verdadera paliza de la fórmula que encabeza Alberto Fernández, que lo deja en escenario de triunfo en primera vuelta. Fue un golpe que nadie esperaba.

 

El Frente de Todos logró la friolera cifra de 11.622.020 votos positivos para su fórmula presidencial, lo que le dio una ventaja del 47,5 por ciento. El oficialismo logró el 32,08 por ciento, algo así como cuatro millones de votos detrás. El “efecto grieta” se cumplió como se venía anticipando y el resto de las fuerzas estuvo en resultados de una cifra, espectadores de lujo de la polarización de las elecciones.

 

La jornada electoral comenzó con dudas respecto del escrutinio. La Justicia Electoral ordenó que se publicaran los resultados cuando estuviera cargado el 10 por ciento de las mesas de las cuatro principales jurisdicciones del país: provincia de Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba y Santa Fe. Pero un supuesto fallo de la empresa Smartmatic -muy cuestionada en la previa- hizo que el retraso fuera mayor.

 

El anuncio de Macri y la salida de los contundentes números aceleraron el desenlace electoral. Los festejos de la gente en la sede del Frente de Todos continuaron hasta que la plana mayor del espacio -salvo la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner- subió al escenario. En el oficialismo ya no quedaban referentes y el clima era de “fin de ciclo”. María Eugenia Vidal se retiró sin hablar y sólo una profética Elisa Carrió buscó levantar el ánimo. Quiso llevar optimismo, pero sus palabras, que cruzaron citas bíblicas con republicanismo, parecieron más el mensaje desbocado de alguien que no ve lo que las urnas dijeron.

 

La fiesta de todos

 

La arrasadora victoria de la fórmula Fernández-Fernández se extendió a todo el país, con epicentro en la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof rompió cualquier pronóstico y no sólo aplastó a Vidal -la oficialista con mejor imagen-, sino que lo hizo con más porcentaje que la supla presidencial, al contrario de lo que se hablaba. En el Conurbano, los intendentes hicieron su tarea, lo mismo que los gobernadores. La marcha del Frente de Todos cubrió todo el país, salvo dos distritos: Córdoba y Capital Federal. En el primero, la figura de Sergio Massa ayudó a revertir la gran diferencia que suele haber en la provincia más “anti K” del país. En territorio porteño, que no sólo no es afín al kirchnerismo, sino que es abiertamente “antiperonista”, ganó Horacio Rodríguez Larreta, pero hay luces de alarma sobre lo que pueda suceder en octubre.

 

Con tan amplia diferencia, las palabras de Alberto Fernández cobraron vital importancia. ¿Debería hablar como ganador de las primarias o como un virtual presidente electo? “La gestión de Cambiemos ha dejado un cuadro de situación tan complejo que sólo podemos unirnos codo a codo y ver cómo salimos adelante, pero es el Jefe de Estado y candidato a la reelección de Juntos por el Cambio quien debe ordenar antes de terminar su mandato el desorden que ha creado”, dijo el domingo a la noche.

 

En tanto, en la primera entrevista luego de las PASO, Fernández remarcó que “los argentinos entendieron el mensaje, entendieron la voluntad, la vocación y el compromiso” que, según indicó, proponían desde el Frente de Todos. “Eso da una enorme alegría y genera un enorme compromiso; y haremos honor a cada palabra y a cada cosa que dijimos”, sostuvo, y consideró que el resultado arrojado el domingo por las urnas constituye “un primer paso importante” que le genera “gratitud eterna”hacia quienes lo respaldaron y “un compromiso enorme” con quienes no lo hicieron.

 

De hecho, indicó que a estos últimos buscará “convencerlos de que la Argentina que viene necesita de todos”, con lo cual es necesario “integrarnos y dejar de lado las rencillas y las diferencias que nos postergaron durante tantos años”.

 

“Que el Presidente no se duerma en este momento porque tiene todavía que gobernar hasta diciembre. Me gustaría que el Presidente tome nota de lo que pasó ayer (por el domingo), que empiece a revisar lo que ha hecho y que se dé cuenta que tiene que empezar a cambiar ya, más allá del resultado electoral, porque los argentinos tampoco necesitamos tres meses más de esto, porque va a ser muy doloroso para todos”, aseguró en la entrevista el candidato a la Casa Rosada.

 

Una de las claves del triunfo fue el apoyo en los principales distritos del país. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Mendoza son las cinco provincias de mayor peso electoral y concentran el 66,08 por ciento del padrón, con dos de cada tres electores. Alberto Fernández se impuso en tres de ellas: Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza. Y en los bastiones macristas (Córdoba y la Capital Federal), el Frente de Todos logró resistir haciendo muy buenas elecciones, con el 30,39 y 33,16 por ciento de los sufragios, respectivamente.

 

En este punto, Fernández destacó el rol de los gobernadores en esta campaña, en el marco de lo que recalcó como “el enorme compromiso que tienen con su gente” y la comprensión de “la crisis con la que estamos”.Además, expresó su “gratitud” para “Héctor Daer y la CGT, Hugo Moyano, Hugo Yasky y (Sergio) Palazzo”, a quienes definió como “enormes dirigentes” sindicales que -sostuvo- “postergaron rencillas y posicionamientos, y lo único que hicieron fue ayudar y ayudar”. Esa combinación de peronismo y sindicatos fue una de las claves de la paliza electoral.

 

Por último, el candidato elogió a la expresidentaCristinaFernández de Kirchner: “Era la que mejor posicionada estaba y, sin embargo, permitió que se construyera todo esto a costa de dar ella un paso al costado, de bajar ella a un segundo plano”, apreció.

 

A dormir

 

En la semana previa a las elecciones, los operadores oficialistas trabajaron en instalar la idea de la paridad. Admitían que estaban abajo, pero no más de tres o cuatro puntos, y que Vidal peleaba “voto a voto” en Provincia. Pero la realidad los golpeó de lleno el domingo por la noche. “Hemos tenido una mala elección y eso nos obliga a redoblar los esfuerzos para que en octubre continuemos con el cambio”, intentó ser optimista el Presidente, sin ocultar los rasgos duros.

 

En el búnker no hubo globos, no hubo baile, no hubo canto; sí un clima de derrota sin revancha, de goleada inapelable. Macri continuó reconociendo la derrota y, sin dar números, mandó a todos a dormir, una situación sorprendente. “Estamos acá, dejando todo por nuestro querido país, duele que hoy no hayamos tenido todo el apoyo que queríamos, pero todos somos más responsables de que este país salga adelante, así que a dormir y a empezar a trabajar desde mañana”, proclamó.

 

En otro orden, Macri consideró “muy importante que todos sigamos dialogando en este país”. “Tenemos que ser parte del mundo, sino, no hay futuro, va a ser difícil construir el país que nos merecemos, si no”.

 

Por otro lado, el mandatario felicitó a la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, “por el esfuerzo”. “Y ojalá que en octubre los bonaerenses no se la pierdan”, deslizó. De la misma manera felicitó a Horacio Rodríguez Larreta porque -expresó- “es un ejemplo muy lindo para todos los argentinos, nunca nadie le regaló nada, él se lo ganó trabajando. Decían que no tenía condiciones para ser candidato y liderar la Ciudad y lo hizo magníficamente, y se enfila a ser reelecto con su capacidad de trabajo descomunal, única y que es merecedora del reconocimiento de todos los porteños”.  A diferencia de lo que sucedió en toda la campaña, Vidal no habló, apenas asentía con la cabeza.

 

Luego de esto, Macri dio una conferencia de prensa y tuvo otra actitud polémica: dijo que no se comunicó con Alberto Fernández para felicitarlo ni lo iba a hacer. Al otro día, el Gobierno envió a Rogelio Frigerio a tender un puente con el ganador, y de paso, intentar dar algún mensaje esperanzador.

 

“El 47 por ciento nos pasó un mensaje muy claro que tenemos que reconocer y comprender; sobre todo la clase media, que evidentemente no se sintió cuidada y que tuvo además una reacción a través del voto frente a las dificultades que está atravesando la sociedad desde la crisis de abril de 2018”, recalcó Frigerio en declaraciones a los medios.

 

“La elección no es lo que esperábamos y la reacción de hoy de los mercados responde a la incertidumbre política que implica el riesgo de volver al pasado”, continuó el ministro, y añadió: “Cuando aparecieron el viernes las encuestas que nos daban bien, los mercados reaccionaron positivamente, disminuyó el riesgo país, aumentaron los bonos y las acciones y se apreció el peso. Hoy, con la encuesta real, que son las PASO, ocurrió todo lo contrario”.

 

Asimismo, Frigerio determinó: “Tenemos la responsabilidad de gobernar hasta el 10 de diciembre. La oposición también tiene la responsabilidad de acompañar y garantizar la gobernabilidad”.

 

El resto, lejos

 

El efecto de la polarización quedó marcado en los resultados del resto de las fuerzas. Consenso Federal, que intentó buscar el apoyo del peronismo no K y terminó desdibujado, logró un magro 8,22 por ciento, lo que posiciona a la fuerza que encabezó Roberto Lavagna como la tercera vía, pero lejos de los espacios de poder.

 

El gobernador de Salta y candidato vicepresidente de Consenso Federal, Juan Manuel Urtubey, afirmó hoy que el espacio político que integra trabajará para ser “la segunda fuerza en la Argentina”, y aseguró que es “muy optimista”, porque la performance lograda ayer en las PASO fue “un punto de partida”.

 

“Vamos a trabajar para ser la segunda fuerza en la Argentina, porque creemos que nuestro espacio político no tiene techo. Acabamos de nacer y ya tenemos más de dos millones de votos, así que somos conscientes que si trabajamos fuerte, podemos llegar a generar un espacio muy grande en el país”, aseguró el mandatario salteño.

 

Por detrás de estas fueras se ubican el Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad, de Nicolás Del Caño, con el 2,88  por ciento, y el Frente NOS, de Juan José Gómez Centurión, con el 2,63 por ciento de los sufragios, según informó la Dirección Nacional Electoral.En el caso de partido Unite, que presenta a José Luis Espert como candidato a presidente, alcanzó el 2,22 por ciento de los votos escrutados.

 

Por debajo del 1,5 por ciento necesario para ingresar a las elecciones generales del 17 de octubre próximo se ubican el Movimiento al Socialismo (MAS), que encabeza la dirigente feminista Manuela Castañeira, con el 0,71 por ciento de los sufragios, seguida del nacionalista Frente Patriota, que propone a Alejandro Biondini como presidente, el cual cosecha el 0,24 por ciento de los votos.

 

Reacción económica

 

La apertura de los mercados del día siguiente a las elecciones fue, como se esperaba, una vorágine que llevó el precio del dólar por momento por encima de los 60 pesos. Los “mercados”, esos que dieron -según el presidente Mauricio Macri- una señal de alegría por las encuestas que hablaban de una elección pareja, dispararon todos los indicadores.

 

Unos de los instrumentos que dispone el Banco Central para evitar que los ahorristas abandonen sus posiciones en pesos y corran al dólar es la tasa de interés. En la primera subasta de la jornada de Leliqs a ocho días, la tasa promedio se ubicó en 74,035 por ciento, con apenas una colocación por 13.990 millones de pesos. El alza fue de 1.026 puntos básicos.El monto es muy bajo en relación a los vencimientos de ese lunes, por 257.062 millones de pesos.

 

Además, las acciones BBVA y Banco Macro fueron suspendidas en sus cotizaciones en momentos en que registraban caídas superiores al 33 por ciento, debido al escaso monto de papeles negociados.

 

Ante esto, el economista de confianza de Alberto Fernández, Matías Kulfas, ratificó que el candidato a presidente del Frente de Todos tiene “absoluta voluntad de pago” de la deuda externa y que no estaría de acuerdo con reinstalar el cepo cambiario ante el temblor en los mercados por el arrasador triunfo del kirchnerismo en las elecciones primarias de ayer.

 

“Creemos firmemente en la voluntad de pago y en respetar los compromisos de la deuda externa”, dijo Kulfas, y explicó: “Hemos conversado con enviados del FMI cuando estuvieron hace unas semanas y les hemos ratificado la voluntad de diálogo, pero desde una posición en la que procuramos modificar el acuerdo porque pensamos que por este camino no se están logrando los objetivos”, que es volver a crecer o reducir la inflación. “Nuestro mensaje es este y lo hemos dicho en reiteradas oportunidades y en reuniones con inversores: tenemos esta voluntad absoluta de pago”, insistió.

 

Kulfas aseguró que dentro del Frente de Todos ven con “preocupación” la situación en los mercados. “Queremos dejar bien en claro que la situación es el resultado de la política económica que viene aplicando el gobierno de Macri”, señaló.

 

Si bien aclaró que no comparten el enfoque del Gobierno en materia cambiaria, remarcó que Alberto Fernández no está de acuerdo con el cepo, herramienta que se utilizó durante la gestión de Cristina Kirchner para contener el dólar. “No tenemos ninguna intención (de poner el cepo). Lo ha dicho Alberto Fernández y lo hemos conversado con el propio FMI”, comentó.

 

Las encuestas, otra vez derrotadas

 

Como sucedió en 2015, se habló mucho del escenario electoral, se difundieron muchos números, pero ninguno se acercó. Y las encuestadoras quedaron otra vez en la mira. Muchos relevamientos previeron la ventaja del Frente de Todos, pero ninguna pudo anticipar los 15 puntos de diferencia a favor de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri. La fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner se impuso en las primarias con el 47,36 por ciento de los votos por sobre Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto, que llegaban al 32,24 por ciento.

 

Si bien en su mayoría todas las encuestas mostraban una ventaja del candidato a presidente del Frente de Todos, pocos mostraban más de tres o cuatro puntos de diferencia con el actual mandatario. Incluso, muchos sondeos reflejaban que en las últimas semanas la diferencia entre ambos era menor -y hasta favorecía a Mauricio Macri- por la calma relativa del dólar y la tranquilidad de los mercados.

 

En algunos casos, si se tenía en cuenta la proyección de indecisos y el margen de error, las cifras de los relevamientos evidenciaban un empate técnico y un inevitable ballotage. Otra sorpresa se dio en la provincia de Buenos Aires, uno de los distritos que Juntos por el Cambio creía tener a su favor con la figura de la gobernadora María Eugenia Vidal, a quien incluso no se descartaba meses atrás para encabezar una fórmula presidencial con el llamado “Plan V”.

 

El batacazo fue para el exministro de Economía Axel Kicillof, que supera con el 49,25 por ciento de los votos y una diferencia de más de 16 puntos a la actual mandataria, con 32,6 por ciento, una ventaja que ninguna encuesta supo prever. Los últimos sondeos muestran que gana Alberto por entre 2 y 5 puntos de ventaja En el último sondeo de Opinaia, Fernández se imponía por un 35,8 por ciento contra 33,9 de Mauricio Macri, con casi 2 puntos de diferencia.

 

La última encuesta de un escenario de PASO de Raúl Aragón y Asociados, una de las firmas que mayor amplitud mostraba entre una y otra fórmula (más de 6 por ciento), exhibía a la fórmula del Frente de Todos con el 42,2 por ciento sobre un 35,9 por ciento de Juntos por el Cambio, con un margen de error de +-2,2. Fue uno de los pronósticos más cercanos a la realidad, aunque con 9 puntos de diferencia sobre el resultado final.

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