miércoles 17 de julio de 2019 - Edición Nº3319

Policiales | 19 jun 2019

JUSTICIA

Condenaron a 17 años de cárcel a los asesinos de Agustín Hernández

La víctima fue atacada en el puente peatonal de la estación de trenes de Temperley durante un intento de robo ocurrido en diciembre de 2016. Uno de los imputados había sido absuelto la semana pasada.


Este martes se conoció la pena definitiva para Andrés Avellino Espínola y Jean Palomar, condenados por el crimen de Agustín Hernández, el joven de 20 años asesinado en el marco de un intento de robo ocurrido en diciembre de 2016 en el puente peatonal de la estación de trenes de Temperley.

 

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora sentenció a los dos a 17 años de cárcel por el delito de “homicidio simple en concurso real con hurto simple”. Ambos fueron considerados coautores del hecho por el que se los juzgaba desde el 23 de mayo, mientras que Ezequiel Duarte, tercer imputado que tenía la causa, fue absuelto la semana pasada al ser encontrado inocente.

 

Durante los alegatos del juicio, la representante del Ministerio Público Fiscal, Mabel Lois, había solicitado a los jueces la pena de 22 años para los tres detenidos, mientras que los abogados defensores pidieron la absolución para sus clientes y, en caso de ser considerados penalmente responsables del homicidio, que sean condenados por el delito de “homicidio en riña”.

 

En cada uno de los debates probatorios llevados a cabo en los Tribunales de Lomas, el magistrado escuchó la palabra de los diferentes testigos que prestaron declaración y desligaron del asesinato a Duarte, aunque sí ubicaron a los otros dos sospechosos en la escena del crimen.

 

La víctima, un joven de 20 años que caminaba junto a dos amigos cuando fue sorprendido por un grupo de delincuentes que los interceptaron con fines de robo, recibió una feroz golpiza de sus agresores y cayó por las escaleras del puente peatonal de la estación de Temperley como consecuencia de un fuerte golpe que recibió en la cabeza con un elemento contundente que habría sido una tarima de madera.

 

Días más tarde falleció en el hospital Luisa C. Gandulfo a causa de las heridas, mientras que la Policía detuvo a un grupo de “trapitos” que vivían en inmediaciones del lugar donde perdió la vida Agustín. Entre ellos estaban Espínola, Palomar y Duarte.

 

De esta manera concluye uno de los juicios por un hecho de inseguridad más esperados de la región. En su momento, la muerte de Agustín despertó los reclamos de los vecinos de la zona que permanentemente pedían mayor iluminación en el lugar para evitar casos similares.

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