martes 16 de julio de 2019 - Edición Nº3318

Gremiales | 3 ene 2019

Análisis

Con las elecciones en el horizonte, los gremios definen su agenda para 2019

En la CGT la disputa de la conducción será un tema en discusión. Los sectores combativos quieren disputar el poder, pero ponen un ojo en el reordenamiento opositor. Podría haber medidas por los tarifazos, pero muchos dirigentes no quieren paros. Paritarias y obras sociales, otros temas que preocupan.


Por:
Por Diego Lanese

“El 2018 fue un año muy duro. Lo que más molesta es que quieren hacer aparecer es que las cosas andan bien y no es así”. Las declaraciones de Hugo Moyano en los primeros días del año anticipan cuáles serán sus prioridades en este tiempo. la crítica a la situación del país fue una constante en el año que pasó, y se espera que se intensifiquen a medida que se aproxime la fecha de las elecciones, donde el oficialismo intentará, pese a la crisis, revalidar sus credenciales. Lo hará ante un peronismo que se sabe está fragmentado, esperando definiciones de quien es la principal figura en cuanto votos –la ex presienta Cristina Fernández de Kirchner –pero paradójicamente la que más divide las aguas dentro del PJ. En este contexto, los gremios comienzan a armar su agenda. Los sectores rebeldes quieren trabajar en una unidad en acción que permita visibilizar los reclamos, como el que anunciaron dos de las CTA y el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que irán a la justicia contra los tarifazos. En la CGT, la cuestión parece estar centrada en la posibilidad de mantener la conducción en manos de “gordos” e “independientes”, ante la presión de algunos sectores para que haya un congreso confederal.

 

 

Nadie duda que la dirigencia sindical quiere participar del proceso electoral, la mayoría bajo el paraguas del peronismo. Quedó demostrado en octubre, cuando el Día de la Lealtad estuvo marcado por la división. Hoy el mosaico de sectores enfrentados incluye fracciones distintas de la CGT, las 62 Organizaciones Peronistas, la CTA, además de grupos de acción como el Frente Sindical,  la Corriente Federal y hasta el gremio de jubilados. Además, hay sindicatos clasistas que trabajan en una coordinadora (liderada por el Partido Obrero) y hasta un grupo de gremio “amarillos”, alineados con el gobierno de Cambiemos.

 

 

La prioridad de cada espacio es distinta. Para los rebeldes, como el moyanismo, la Corriente Federal de Sergio Palazzo y las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli es enfrentar al oficialismo. Por eso, este jueves anunciaron medidas contra la batería de aumentos anunciados por el gobierno de Mauricio Macri. Pablo Moyano fue el vocero de estas medidas, que marcan para donde apuntan los grupos más combativos, en un año marcado por las elecciones. El camionero anunció la presentación de las acciones judiciales así como acciones penales contra los funcionarios responsables de los aumentos. Asimismo, se presentó un cronograma de “marchas de velas y antorchas"” que se van a realizar durante los jueves de los meses de enero y febrero en distintos puntos del país.

 

 

La medida parece contradecir lo dicho por el propio titular de la CTA de los Trabajadores, que días atrás rechazó realizar paros nacionales durante el año electoral. “Salvo el caso de las disputas por las paritarias o que tuviéramos una provocación, creo que hay que buscar otro tipo de acción al paro general“, dijo el dirigente, marcando un interesante contrapunto con el resto de la dirigencia, incluida la de su central, que quiere una mayor movilización, y acusó a la CGT de no llamar a medidas de fuerza. Por caso, desde ATE nación le confirmaron este jueves a Política del sur que en febrero habrá un paro nacional repudiando los despidos en el Estado nacional, como los sucedidos en Fabricaciones Militares.

 

 

En Azopardo la prioridad está lejos de la calle Luego de reunirse con el Ministro de Producción y Trabajo Dante Sica, la conducción cegetista mandó mensajes respecto de la reforma laboral,  pero nada dijeron respecto de protestas. Además, como suele definirse en la actual conducción, la estrategia “vandorista” de golpear y negociar suele ser la prioridad. Por eso ahora esperan reuniones con Sica para definir algunos temas, como el fondo de las obras sociales. Mientras negocian, resisten el embate de algunos gremios, como el titular del de la Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS), Leonardo Fabre, que mediante carta documento le pidió al triunvirato fallido que “de manera muy urgente” llamé a un congreso normalizador ante la “grave situación” que se vive, y la renuncia de Juan Carlos Schmid.

 

 

Recuperar lo perdido 

 

Otra prioridad de los gremios será recuperar algo de lo perdido, una titánica tarea que deberán afrontar en un contexto de recesión y crisis generalizada. Las autoridades laborales ya hablaron de un techo salarial, pero el arrastre del peor año para los asalariados desde la crisis del 2001 trae un efecto arrastre que difícilmente permita que en 2019 las paritarias traigan alivio a los trabajadores.

 

 

Por lo pronto, esta semana se conocieron los índices del INDEC respecto a actividad y salarios, que crecieron, en promedio, 26,2 por ciento anual en octubre y quedaron 19,7 puntos por debajo de la inflación del periodo. El indicador ratifica lo que ya estimaban distintos informes privados: que el salario real tuvo en 2018 su peor caída desde la crisis de 2002.

 

 

De acuerdo con el reporte oficial, los salarios del sector formal (público y privado) crecieron, en promedio, 27,3 por ciento anual. En el sector informal, en tanto, el incremento estimado fue del 21,9 por ciento. Los trabajadores en negro recibieron actualizaciones salariales que quedaron 24 puntos por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del propio INDEC, que marcó en octubre un avance del 45,9 por ciento.

 

 

Por esto, el techo que plantea Sica para este año, que ronda el 13-25 por ciento, parece muy difícil de conseguir. “Esa pauta será irreal”, dicen desde la CGT, que afirman que la inflación ya está planteada en torno al 30 por ciento, empujada por los recientes aumentos de servicios públicos y tarifas. Hasta ahora, dos gremios (SUTERH y UTEDyC) aceptaron esa pauta salarial y firmaron acuerdos anuales, pero con cláusula de revisión. En febrero se aplicarán varias de los convenios 2018, que pueden ayudar a la brecha entre la suba de precios generalizada y los sueldos. Ahí, la dirigencia deberá decidir cuál es su prioridad, si las elecciones, el armado opositor o la lucha por el salario. Cada uno atendiendo su juego.

 

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