lunes 25 de marzo de 2019 - Edición Nº3205

Gremiales | 28 dic 2018

ANÁLISIS

El año gremial cierra con una marcada destrucción del empleo y conflictos en el horizonte

Los datos oficiales hablan de que en 2018 se perdieron cerca de 120 mil puestos laborales, y el salario real cayó más de 10 puntos. Con estos números, el año que entra se espera que sea conflictivo y que la relación con la CGT se vaya tense. Desde Azopardo jugaron la primera mano y pidieron una suba del mínimo, vital y móvil. El moyanismo apoyó la formación de un gremio de jubilados, y avanza contra las políticas del oficialismo.


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Por Diego Lanese

El cierre del año trae datos desalentadores en materia de trabajo. Los últimos informes oficiales hablan de una caída de casi 120 mil puestos laborales, lo que preocupa a los gremios y la Casa Rosada. En plena recomposición con lo que quedó de la cúpula de la CGT, en el Gobierno se preparan para un año que viene complejo en material laboral, sobre todo si los indicadores económicos no levantan. Para colmo, los anuncios sobre subas del transporte público golpean directo al bolsillo de los asalariados, que tendrán una caída del salario real similar a la experimentada en 2001. En este contexto, las internas gremiales podrían potenciarse de la mano de los lineamientos políticos, y la Casa Rosada teme que la situación termine uniendo a la mayoría del arco sindical en un espacio opositor.

 

En total, la Secretaría de Trabajo admitió que este año se perdieron 119.500 puestos de trabajo. La mayor caída interanual corresponde a los asalariados del sector privado, con 69.900 ocupados menos, de los cuales el grueso son de la industria (49.500), el comercio (17.500) y la construcción (11.700). En cambio, hubo aumentos en la minería (4.400), servicios sociales y salud (3.500), enseñanza (7.600), entre otros.

 

A su vez, el informe al que tuvo acceso Política del Sur destacó que a octubre los salarios brutos de los trabajadores formales privados en promedio fueron de 33.590 pesos, con un aumento interanual de 30 por ciento, unos 15 puntos por debajo de la inflación. En tanto, la mitad de esos trabajadores formales percibieron menos de 27.004 pesos, con un incremento interanual del 28,9 por ciento. “En términos reales el salario promedio se redujo 10,9 por ciento interanualmente, mientras que el salario mediano lo hizo un 11,6 por ciento”, dice el informe de Trabajo.

 

La potencia de las cifras se refleja en tres puntos claves de la economía: industria, comercio y la construcción. Esta última actividad no sólo corroe las cifras en forma directa, sino que amplía su efecto arrasador en cuanto a las labores derivadas y también el empleo informal. Todo sumado a la expectativa nula de contrataciones para el primer trimestre del año próximo.

En total, los empleos registrados sumaron en octubre 12.190.600 entre asalariados del sector público y privado, monotributistas, autónomos, trabajadores casas particulares y monotributistas sociales. En octubre de 2017 totalizaban 12.310.100. A partir de estos datos, se estima que habría unas 7 millones de personas ocupadas en la informalidad, donde el deterioro de la ocupación sería mayor.

 

Conflictos en puerta

 

Con estos números, más la debacle económica, el clima con los gremios se irá tensando. La CGT hizo la primera jugada antes de que comience el verano: el integrante del triunvirato Héctor Daer reclamó un aumento urgente del salario mínimo, vital y móvil, al tiempo que advirtió que un proyecto de reforma laboral “no va a pasar por el Congreso”.

 

“Antes de emprender cualquier cambio en la legislación, a pedido del FMI, el Gobierno debe llamar otra vez al Consejo del Salario para actualizar el monto“, dijo Daer. En declaraciones al diario Ámbito Financiero, el sindicalista sostuvo que “es una vergüenza que el salario mínimo haya quedado en 25% cuando la inflación ya le pasó por encima a ese número”.

 

“En lugar de amagar con una reforma laboral que no va a pasar en el Congreso, el Gobierno debería llamar de nuevo y reabrir esa instancia para discutir el piso del salario”, sostuvo el secretario general del gremio de Sanidad. El Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil se reunió por última vez en agosto y fijó una suba del piso de 25 por ciento en cuatro etapas: la última se cobrará en junio de 2019.

 

En tanto, el moyanismo sorprendió con la creación de un gremio para jubilados, que se presentará hoy frente a la Secretaría de Trabajo. Bajo el paraguas de Pablo Moyano y Omar Plaini, con el aval de las 62 Organizaciones Peronistas y con el patrocinio del abogado previsional Christian González D´Alessandro, se lanzó el Sindicato de Trabajadores Pasivos, que buscará combatir la Ley de Reforma Previsional, entre otras cuestiones. Según su flamante titular, Delicia Sensión, el objetivo es representar los intereses legales, sociales y gremiales de los jubilados, pensionados, retirados o rentados en forma vitalicia. También buscarán ejercer el derecho al voto en la dirección del PAMI y la ANSES.

 

Además, los despidos en el Estado podrían abrir un foco de conflicto. Como informó hace unos días Política del Sur, el cierre del año trae preocupación en el hospital Posadas por la renovación de contratos. En el centro de salud, el único bajo órbita nacional, el 90 por ciento de los trabajadores es contratado, lo que abre la puerta a nuevas cesantías masivas.

 

Hasta el momento, hay cerca de 1.300 despidos en el Posadas, según la seccional local de CICOP (gremio médico bonaerense) y Fesprosa. En enero de 2018 se produjeron los primeros 122 despidos, en su mayoría trabajadores que habían resistido la medida de ampliación horaria en el sector de enfermería. Así comenzó la ola de despidos, y todos los meses se fueron cesanteando profesionales de distintas áreas. Con estas medidas, servicios vitales como Terapia Intensiva Infantil y de Adultos, Neonatología y Unidad Coronaria fueron limitando su atención, o incluso dejando de atender. A fines de octubre, el servicio de Salud Mental quedó prácticamente paralizado y se sumó a la lista de damnificados por las cesantías.

 

“En los albores del 2019, impera la incertidumbre en el hospital Posadas. Con la incógnita de no saber si se les renueva a los trabajadores el contrato y se mantiene su fuente laboral, en un clima hostil de violencia laboral, con sueldos que no se pagan, este impacto cada vez mayor mella la salud de los trabajadores”, expresaron en un comunicado los gremios.

 

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