lunes 25 de marzo de 2019 - Edición Nº3205

Gremiales | 20 dic 2018

Los cambios en el Gobierno consolidan al superministro Sica y al sector dialoguista

La salida de funcionarios vinculados a Jorge Triaca terminó de configurar el nuevo escenario del viejo Ministerio de Trabajo. Hubo purga de funcionarios, incluso en sectores vinculados con las obras sociales. El nombramiento del nuevo secretario laboral, un triunfo para UPCN. La paritaria 2019 arranca con un techo salarial de 23 por ciento. Otra tarea será negociar otra vez la reforma laboral.


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Por Diego Lanese

La salida de Jorge Triaca del gabinete nacional precipitó fuertes cambios en la estructura vinculada al mundo del trabajo. La degradación del Ministerio de Trabajo, puesta bajo el ala de Producción, fue el primer paso para darle todo el poder a Dante Sica, el nuevo superministro laboral. En los últimos días, el funcionario inició una verdadera depuración de excolaboradores de Triaca y nombró a su reemplazante, un exdirigente de UPCN.

 

De esta forma, el incremento del poder de Sica va de la mano de un nuevo reposicionamiento de la conducción sindical decidida a dialogar y negociar con el Gobierno, incluso en el año laboral que se viene. Los cambios incluyen un dirigente “PRO puro” para manejar los fondos de las obras sociales, un botín de negociación con las centrales obreras.

 

Esta semana se oficializaron los cambios de funcionarios que terminan con la gestión Triaca en Trabajo. Se confirmó que Lucas Fernández Aparicio será el nuevo secretario de Trabajo. Extitular de los Ferrocarriles Argentinos, viene de trabajar junto al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, luego de una fuerte pelea con el propio Triaca en sus primeros meses de gestión.

 

Fernández Aparicio viene del riñón del peronismo de la Ciudad de Buenos Aires, con buena sintonía con varios dirigentes sindicales. El nexo, afirman fuentes consultadas por Política del Sur, será Víctor Santa María, el titular del gremio Suterh, con quien militó en el PJ porteño. Además, tiene un pasado en UPCN, el gremio estatal que comanda Andrés Rodríguez, uno de los popes de la actual conducción de la CGT, líder del espacio dialoguista. La designación augura, según las fuentes, “buen entendimiento” con la central obrera, a la espera de limar diferencias.

 

Otros cambios buscan generar esa sintonía. Se fueron dos hombres de Triaca de puestos claves, como Horacio Pitrau, Miguel Ponte y Esteban Eseverri. Asumirá en breve en la Secretaría de Empleo Fernando Premoli, para completar el armado laboral del ministro Sica. Otro cambio clave se dio en la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), la estratégica oficina que maneja los fondos de las obras sociales. De esa dependencia fue eyectado Fabio Taricco, para nombrar a un dirigente “amarillo puro”: el exfutbolista y médico obstetra Sebastián Neuspiller. “Dandy”, como se lo conocía cuando era delantero del club Fénix, será quien maneje los recursos millonarios que reclaman los gremios para la atención de sus empleados.

 

La semana pasada, un grupo de dirigentes encabezados por José Luis Lingeri, titular del Sindicato de Obras Sanitarias, reclamó una mejora en los recursos que reciben las entidades sindicales por atender a monotributistas, además de una mayor retribución por los afiliados del PAMI que tratan. La reunión fue con el propio Sica, que comenzó a diagramar su estrategia aparte de una buena relación con el sector dialoguista, a quien comprometió para futuros encuentros por la cuestión sanitaria.

 

Otra de las tareas de Sica será negociar el techo salarial del año próximo. Las paritarias serán un tema recurrente en el año electoral, y en la Casa Rosada quieren que haya una mayor precisión sobre los límites que se impondrá a los gremios, distintos a las muchas correcciones realizadas este año por culpa de la inflación. La tarea para Sica comenzó bien: ya se cerraron dos paritarias anuales para 2019, con un 23 por ciento como cifra final. Una firma la aportó Utedyc, que acordó esa suba para personal de gimnasios y de mutuales. El otro, el propio Santa María, que logró para los encargados de edificios una suba en dos veces del 23 por ciento, con revisión en julio de 2019.

 

¿Vuelve la reforma?

 

Otro punto en el que Sica deberá prestar atención será la posible reforma laboral que el Gobierno intente motorizar en 2019. Las versiones de una nueva ofensiva para cambiar algunas leyes laborales comenzaron a circular luego que varios funcionarios y colaboradores del oficialismo expresaran la necesidad de cambiar algunas reglas del mundo laboral. Esto necesitará de un fuerte consenso con los gremios, que hasta ahora se mostraron muy críticos con esta posibilidad. Los intentos anteriores fracasaron por esta falta de acuerdo.

 

En este sentido, la primera reforma se intentó llevar adelante con aval de los sindicales, pero terminó en duros enfrentamientos en la calle y con malestar de la conducción cegetista. La segunda, licuada en tres proyectos de ley, se trabó en el Senado por falta de acuerdo con el peronismo. La tercera será distinta, dicen las fuentes, y podría focalizarse en cambios sectoriales.

 

La idea de una gran reforma pierde fuerza y gana terreno la estrategia de hacer transformaciones a los convenios colectivos en áreas determinadas. El caso más notable ahora es lo que sucede en el sector marítimo, que viene luchando para que se firme la segunda parte de la paritaria 2018, pero las empresas quieren que a cambio se hagan algunas concesiones, como bajar el jornal para el personal en tierra o extender la jornada laboral. 

 

Un caso extraño es el de la carne, cuyo gremio alienta esta reforma, argumentando que el convenio colectivo de trabajo 56/75 “es prácticamente obsoleto”. Sobre este aspecto, la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Carne y Afines de la República Argentina (Fesitcara) “adelantó gestiones y, con el visto bueno de las cámaras empresarias, aguarda por la firma del convenio en el ámbito del Ministerio de Producción y Trabajo”.

 

Este año, ante la imposibilidad de lograr cambios en los convenios, Triaca decidió que la homologación de acuerdos sería la mínima. Por eso, este año la Secretaría de Trabajo nacional sólo convalidó el 10 por ciento de los convenios colectivos. Esto generó malestar en el sector sindical.

 

La política de no homologación fue una marca distintiva de la anterior gestión sindical. Según el Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, la proyección de acuerdos homologados por el Gobierno “se mantuvo estable comparado” con 2017, pero mantiene “el desplome que se experimentó si se compara con datos del 2016”. “La cantidad de homologaciones registradas a lo largo del primer semestre de 2018 cayó significativamente en comparación con el mismo período de los años anteriores”, informa el trabajo de la entidad.

 

En esta línea, en el transcurso del segundo semestre, “el ritmo de homologaciones se incrementó sustancialmente y al momento de cierre de este informe (5 de diciembre) la cantidad total de acuerdos y convenios homologados asciende a 967”. “De esta manera, el total anual posiblemente superará la cantidad de homologaciones del 2017 (981), pero se ubicará muy por debajo de las casi 1700 homologaciones de 2016”, agrega el estudio, al que tuvo acceso Política del Sur.

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