sábado 15 de diciembre de 2018 - Edición Nº3105

Opinión | 29 nov 2018

FACTOR PICHETTO

La figura del senador divide aguas dentro del movimiento obrero

El moyanismo lo acusa de “traidor” por haber ayudado a aprobar el presupuesto macrista. Pero gremios que se acercan a su espacio creen que es figura de unidad. “Fue él y no Moyano el que paró la reforma laboral”, retrucan. Las diferencias del peronismo se trasladan a los gremios, y viceversa.


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Por Diego Lanese

"Si él ha consensuado con el Gobierno, traiciona a sus votantes”. En la puerta del Congreso, Pablo Moyano tuvo palabras muy duras contra el jefe del bloque de senadores del Peronismo Federal, Miguel Ángel Pichetto. Era la previa a la aprobación del Presupuesto y ya se hablaba del acuerdo que permitió que el Gobierno apruebe la iniciativa, que según la dirigencia sindical más combativa -reunida ese día en la Legislatura para advertir a los peronistas que apoyarían el proyecto-, trae “más ajuste” de la mano del FMI.

 

Más allá del visto bueno de los gobernadores, Pichetto quedó en la mira por su postura y generó el enojo del moyanismo y de otros grupos sindicales, que apuntan a un vínculo entre el oficialismo y el rionegrino. Pero otros gremios, que comenzaron a rodear al proyecto presidencial del senador, defienden su postura y afirman que “es un hombre orgánico  del PJ”. Además, recuerdan que el freno a la reforma laboral “se la puso él, no Pablo Moyano”.

 

La disputa empieza a calentar y amenaza con romper espacios donde conviven ambas posturas. Las diferencias ya llegaron a la polémica suspensión de un acto con las 62 Organizaciones Peronistas, que lidera Horacio Valdez, a las cuales se integró Camioneros.

 

Las dudas respecto a la reunificación del peronismo se intensifican por las diferentes miradas que hay en el sindicalismo, que lleva sus propias internas a la discusión sobre el futuro del espacio. Eso se vio claro en la discusión alrededor de un acto que iba a protagonizar Pichetto con las 62 Organizaciones, que lidera el dirigente del vidrio, y que se suspendió ante la posible presencia del aparato moyanista. 

 

Este espacio quedó en una encrucijada luego de formalizar su conducción, cuando Luis Barrionuevo decidió soltarle la mano (estas 62 se formaron para fortalecer la intervención del gastronómico en el PJ nacional, que luego se frustró) y forjar su propia fracción, con Hugo Benítez (textiles) a la cabeza, y con buena parte de la mesa chica de la CGT como parte de la estructura. Ante esto, el espacio de Valdez tuvo que reorganizar su estrategia y terminó acordando con Pablo Moyano su incorporación, a cambio de formar parte del Frente Sindical para el Modelo Nacional.

 

No todos estaban de acuerdo con esto, pero las circunstancias fueron precisas. “Luis nos dio la espalda. De forma sorpresiva, acordó con los grandes gremios y a nosotros no nos quedó otra que acercarnos al moyanismo, que es nuestro escudo”, se sinceró un dirigente que reporta a este espacio. En diálogo con Política del Sur, este dirigente destacó “el peso que tiene Moyano hoy”. “Sigue siendo  el de mayor poder de movilización, por eso tuvimos que acercarnos a ellos, para evitar que el otro espacio termine aplastándonos”, declaró.

 

Sin embargo, esta movida complicó más el panorama. Es que a la interna gremial se le suma la política, y hay dirigentes que comparten espacio sindical pero están enfrentados dentro del peronismo, y viceversa. En este punto, para muchos dirigentes Moyano “es Cristina”, en el sentido de que están negociando para que sea la exmandataria la candidata del PJ. Esto obstaculiza la unidad en la CGT y el resto de los frentes gremiales, que ahora se complican más ante el posicionamiento interno respecto de la figura de Pichetto.

 

El padre de la reforma (frenada)

 

Para muchos dirigentes sindicales, Pichetto puede liderar una nueva corriente dentro del peronismo, alejado del kirchnerismo y el “peronismo perdonable”, como suele nombrarse a cierto perfil de dirigente amable a la clase media. Estos dirigentes salieron a defender al senador nacional de las acusaciones de Moyano, que lo trató de “traidor” luego de la aprobación del Presupuesto. “No se merece ese trato alguien que fue desde siempre orgánico al partido”, afirmaron.

 

En esta discusión, fueron más allá y recordaron que “fue Miguel Ángel y no los Moyano los que pararon la reforma laboral”, desatando la polémica. Según le explicó uno de estos dirigentes a Política del Sur, fue Pichetto “quien le dijo al gobierno nacional que la reforma no pasaba sin consenso con la CGT. Se paró frente al avance de la reforma y logró que no se votara. Alguien que se jugó así por el movimiento obrero no merece ser tratado de traidor”. 

 

Esta disputa puede entorpecer la unidad en el sindicalismo y el peronismo. La idea de muchos dirigentes es una gran interna, pero hay desconfianza respecto del éxito de una movida como esta. En ese sentido, los gremios miran un poco de afuera esta disputa, ya que en 2019 no pondrán cargos en juego. Los gobernadores, e incluso los intendentes, creen que es necesario sumar la mayor cantidad de espacios “para derrotar al Gobierno en las urnas”, que en muchos territorios se traduce como “resguardar el pago chico”.

 

Si la tensión entre Picheto y el moyanismo avanza, habrá consecuencias dentro de ambos universos. Un factor a tener en cuenta es que el senador es la llave para un eventual desafuero de Cristina Fernández de Kirchner, que si bien está muy lejos de producirse, si finalmente hubiera un clima de guerra abierto, se podría terminar dando. Eso puede resolver la disputa a favor del rionegrino.

 

Otra diferencia se verá de cara al G20, que moviliza a sectores combativos en distintos actos y actividades. Mientras los gremios se mostraron al margen del evento, Juan Carlos Schmid estuvo en Atlanta, donde los movimientos sociales decidieron la agenda para rechazar la llegada de los mandatarios mundiales. La movida busca diferenciarse de la conducción de la CGT, que  incluso se sentó a hablar de los planes económicos con el FMI.

 

Si bien Schmid no es la principal referencia del moyanismo, está volviendo al entorno más cercano, luego de algunas diferencias. Prueba de esto es que, ante la negativa de la central obrera de hacer un paro, el dirigente no sólo dejó el triunvirato, sino que además convocó a la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que hizo un virtual paro del sector el martes pasado. Una forma de anticipar que vuelve a la vereda de los sectores combativos.

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