lunes 19 de noviembre de 2018 - Edición Nº3079

Gremiales | 8 nov 2018

Panorama

El Conurbano bonaerense, jaqueado por los despidos y el cierre de fábricas

Es una de las zonas del país donde el desempleo está por encima del promedio nacional. Los casos de Canale y Gaelle son los últimos de una larga lista de conflictos. Cresta Roja, el ejemplo de la política laboral del Gobierno que falló. En el interior, también la crisis laboral se hace sentir con fuerza.


Por:
Por Diego Lanese
Por estas horas, los trabajadores despedidos de Gaelle, la textil de la localidad de Avellaneda, afrontan un posible desalojo que la Justicia podría hacer efectivo en cualquier momento. Desde hace semanas están en la puerta de la planta, en la calle Mario Bravo, reclamando la reincorporación o el pago de todo lo adeudado. La firma, productora de zapatillas, cerró sus puertas para dedicarse a la importación y se deshizo de sus empleados, sin pagarles. Por eso, mantienen la lucha en un contexto donde los despidos son moneda corriente. No son los únicos. En Llavallol, los empleados de Canale también están en la puerta de la fábrica. La semana pasada recibieron los telegramas de despido y no tuvieron más novedades de la empresa, en concurso de acreedores. Estos dos ejemplos son parte de una realidad que se vive con fuerza en el Conurbano.

 

Los casos de Gaelle y Canale son parte del aumento de los cierres y despidos que jaquean a la región. En el caso de la planta de Llavallol, el jueves pasado se dictó la conciliación obligatoria, pero no hay mayores novedades respecto del futuro del conflicto. Una fuente judicial adelantó a Política del Sur que la intención es “dejar que la cosa decante”, es decir, no tener contacto con los trabajadores hasta que dejen el acampe. “La conciliación es improcedente, porque no se puede volver el conflicto atrás, porque la empresa no tiene capacidad de producir”, agregaron las fuentes.

 

Los cierres de empresas, en especial medianas y pequeñas, hacen temblar el mercado laboral bonaerense, ya que más del 60 por ciento de ellas están en la provincia de Buenos Aires. En los últimos años, 7.500 pymes cerraron, según datos oficiales.

 

Un caso emblemático de esta situación se vive en Cresta Roja, la avícola que supo ser líder en el país y que al inicio del gobierno de Mauricio Macri fue usada como ejemplo de reactivación, luego de una larga crisis y masivos despidos. Hoy, la planta apenas funciona, por lo que los empleados deben sobrevivir gracias a la ayuda municipal. La promesa de poner las dos plantas -una ubicada en Ezeiza y la otra en Esteban Echeverría- nunca se puso en marcha, y hoy la nueva firma que gerencia el lugar está, según los empleados, vaciando el lugar.

 

Esta semana, el intendente Fernando Gray entregó mercadería y alimentos a los trabajadores, tanto los que están fuera de la planta como los que todavía cumplen funciones. “Nos duele esta realidad, pero es nuestra responsabilidad estar junto a quienes pelean por el derecho al trabajo digno”, dijo el jefe comunal.

 

Por su parte, los trabajadores denuncian que Wade, la nueva gerenciadora, no sólo vacía el lugar, sino que también pretende quedarse con la empresa pagando “una miseria”, y que por eso deja que se siga deteriorando la realidad. Los empleados están enfrentados a la Comuna de Ezeiza, debido a que, a diferencia de Gray, no aportó ayuda para sostener la pelea. “Es una interna política, por el lugar que cada jefe comunal tiene dentro del peronismo. Gray quiere enfrentar a la Gobernadora (María Eugenia) Vidal; en Ezeiza quieren ser amigables; en el medio, los trabajadores”, dijo una fuente ante la consulta de este medio.  

 

Además del Conurbano, en el interior provincial se vive una realidad similar. Un caso de gran impacto es el de Metalúrgica Tandil, una empresa emblema de la industria metalmecánica de esa ciudad bonaerense, que pertenece a la automotriz Renault Argentina. En la última audiencia realizada esta semana en el marco de la conciliación obligatoria que rige desde el 17 de octubre hasta el martes pasado, los ejecutivos de Renault ratificaron su voluntad de cerrar la fábrica, que se encuentra sin producir.

 

La situación de Cereales 3 Arroyos preocupa en el distrito homónimo del sur bonaerense a un mes y medio de la paralización de la planta, cuando los 120 empleados denunciaron la falta de insumos para realizar su trabajo, mientras la firma adeuda los salarios. Cereales 3 Arroyos, una marca que supo instalarse en los últimos años en todo el país, ocupaba en 2016 el tercer puesto en ventas, según un estudio privado.

 

Mientras tanto, en la empresa de zapatillas Paquetá, una de las más importantes de Chivilcoy, la incertidumbre es cada día mayor, debido a que en los últimos días la firma Adidas habría dejado de hacer pedidos a la planta, mientras que ninguno de los actores brindan información acerca del futuro de los 647 trabajadores. En agosto pasado, la empresa decidió licenciar a los empleados y paralizar la producción por algunas semanas.

 

Asimismo, en el cordón industrial de San Nicolás, Ramallo y Campana, donde la desocupación pasó del 6,6 al 9 por ciento en los últimos tres meses (según el INDEC), también preocupan las suspensiones. A las de la fábrica de motos Motomel en septiembre (San Nicolás), se sumó este mes la paralización de la fábrica de llantas Protto por 15 días, cuando los trabajadores percibieron el 70 por ciento de sus salarios, y la de la automotriz Honda de Campana.

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