lunes 12 de noviembre de 2018 - Edición Nº3072

Opinión | 6 nov 2018

Radicales en su salsa

La interna de la UCR bonaerense dejó secuelas. La danza de nombres para el año próximo ya comenzó.


Por:
Por Ruben Molina

El acuerdo entre todos los sectores quedó marcado a fuego luego de que los principales sectores manifestaran su conformidad con los lugares asignados. Salvo Ricardo Alfonsín, hoy con un pie afuera del partido, todos quedaron adentro. La cuestión fueron los distritos, en algunos de ellos sí hubo pulseada. En lo que atañe a nuestra región, dos de ellos se llevaron la atención: Lomas de Zamora y Avellaneda. En el resto -Lanús, Esteban Echeverría y Almirante Brown- hubo unidad.

El caso más particular fue el lomense. Allí el triunfador fue el oficialismo, pero paradójicamente se podría decir que también fue el gran perdedor. ¿Por qué? Porque la intención era que el titular, Néstor Fleitas, fuera a la reelección. Enfrente tuvo a un puñado de varios dirigentes de la periferia, que hace tiempo vienen pidiendo pista en el partido y son marginados, encabezados por Gustavo Vera y alineados con el diputado nacional Miguel Bazze.

Finalmente, la victoria fue para los de Fleitas. Pero el dato sustancial es que, por cuestiones reglamentarias de la UCR, un presidente para ser reelecto debe alcanzar al menos el piso del 55 por ciento de los sufragantes de la interna. Eso no ocurrió. El oficialismo triunfó con el 52 por ciento, mientras que la oposición alcanzó el 48, en una elección que a duras penas arañó el millar de afiliados.

Con ese resultado, por una cuestión estatutaria asumió Marcelo Coletta, que ocupaba el lugar de la Vicepresidencia en la lista. Fleitas debió correrse a la primera vocalía. De manera que lo que pareció un triunfo, en realidad terminó en una gran derrota, sobre todo para los principales rostros que hoy ofrece el radicalismo en Lomas de Zamora. ¿Cómo se explica esto? A partir del acuerdo generado por el ex concejal Marcelo Pellegrini con el grupo que lidera César Bertoli, más conocido como "Charo". Y si bien ambos sectores comulgan con Daniel Salvador, la realidad indica que sólo eso los une. El pacto incluyó la presidencia para Fleitas y la vicepresidencia para Coletta. El resto, "fifty-fifty".

Dicen que para muestra alcanza con un botón. A pocos días de finalizado el comicio, se llevó a cabo un asado que convocó a los dos sectores "ganadores". Se reunieron los de "Charo" y los de Vera. "Pellegrinistas", abstenerse. Alguien, un poco en broma y un poco en serio, le dijo a este periodista: "No lo invitamos porque él sólo come pizza". En medio de buenos costillares, achuras y, por supuesto, mucha ensalada de radicheta, se acordó respaldar la gestión de Coletta, la integración y compromiso de la oposición en la nueva gestión de Comité. Pero lo más importante: se avanzó en el futuro armado electoral.

Con la seguridad de que la UCR continuará formando parte de la alianza Cambiemos y de que en ese esquema deberá pulsear por un buen lugar en la lista local con los otros partidos que conforman la coalición, los radicales lomenses empezaron a congeniar posturas. Algo es seguro: el mercurismo querrá seguir ostentando la hegemonía y todos dan por hecho que Gabriel Mércuri irá de nuevo por la intendencia. En ese esquema, el PRO corre con el caballo del comisario y seguramente ocupará lugares expectantes. Pero el radicalismo siempre tendrá el suyo. Por eso, y como lo que hay en juego para ellos es poco pero a la vez representa mucho, los radicales comenzaron a consensuar.

En off the record, una fuente presente en el "asadito radicheta" confirmó que habría consenso para que César "Charo" Bértoli sea el nombre que los radicales del consenso lleven a la futura "rosca" de Cambiemos. ¿El golpe final para Marcelo Pellegrini? Puede ser, aunque no caben dudas de que el exedil venderá cara su "derrota". Su más que excelente relación con el mercurismo y sus lazos con la "superestructura" partidaria indicarían que tiene "con qué", aunque eso se reduce a la hora de hablar de representatividad en su pueblo.

Claro que queda mucha agua por correr y nunca es bueno hacer leña del árbol caído, porque a veces no lo está del todo. Lo cierto, y no es poca cosa, es que algo comenzó a cambiar dentro de la UCR lomense, y tiene que ver con el poder. Por primera vez, el eje conductor del radicalismo local cambia de lugar. Tendrá como epicentro la periferia y no los bares de las Lomitas.

El resto

En Avellaneda también hubo sorpresas. Con porcentajes similares a los de Lomas de Zamora, pero con el doble de participación en materia de afiliados, el titular del PAMI local, Fernando Landaburu, se alzó con la victoria. El perdedor fue Daniel Iozzolino, quien aspiraba a su reelección. Pero tal cual ocurriera en territorio lomense, detrás de la cara formal de la derrota hay otras que en definitiva terminan siendo los grandes perdedores.

Ese es el caso de Juan Manuel Casella, que después de varias décadas perdió la hegemonía en su distrito. Pero no es el único, ya que al dirigente quilmeño Fernando Pérez también le cabe esa calificación. No sólo porque apostó mal en Avellaneda, sino porque también fue perdedor en Lomas de Zamora al respaldar el acuerdo local de Marcelo Pellegrini. Salvó la ropa con la unidad en su distrito.

Sin dudas, la elección de Landaburu representa no solamente el triunfo del sector de Daniel Salvador, sino también de aquellos que apuestan a Cambiemos. No en vano una de las primeras en llamar al electo presidente fue la aspirante macrista a la comuna, la senadora Gladys González. Cuentan con el beneplácito del PRO y no hay dudas de que el año próximo volverán a tener protagonismo en el armado electoral local.

En lo que se refiere a los otros tres distritos de la región, la unidad evitó males mayores. Los oficialismos fueron ratificados: en Lanús, la sangre no llegó al río, y Leandro Bechara -alineado con el flamante Juez de Faltas lanusense, Emiliano Bursese- ocupará el máximo lugar partidario en territorio del intendente macrista Néstor Grindetti.

En Almirante Brown habrá "renovación": Mariela Cinali, tesorera del Comité, ocupará la presidencia. El acuerdo oficialista sigue en pie, y tal cual lo vienen haciendo desde hace un buen tiempo los grupos liderados por Mario Helfenstein, Hernán Bravo y Sergio Guerriere, continúan manteniendo la hegemonía. De allí saldrán los candidatos locales el año próximo, aunque no pocos sostienen que si la UCR va con candidatos propios en unas PASO de Cambiemos, el Defensor del Pueblo local (Guerriere) es fija para pelear por la intendencia. La relación con el principal referente del PRO local, Carlos Regazzoni, no estaría pasando por su mejor momento.

En Esteban Echeverría también hubo paz. Marcos Domenichini, hermano de Pablo, quien será el secretario general del Comité Provincia, seguirá por dos años más al mando de la UCR local. El acuerdo con el bazzista Roberto Leonis sigue en pie y la calma impera entre los radicales, en un distrito donde Cambiemos tiene expectativas de dar pelea el año próximo. Dicha unidad es clave para alcanzar lugares destacados en la futura lista de concejales y consejeros locales. Una buena elección del macrista Evert Van Tooren puede dejar grandes beneficios para la UCR echeverriana.

Así las cosas, Daniel Salvador no sólo alcanzó su reelección al frente de la UCR bonaerense, sino que además, en aquellos distritos donde se animaron a desafiarlo, obtuvo el triunfo. Además, representa una ratificación de aquellos sectores que apuestan a la alianza Cambiemos en la provincia, sabedores de que llevar a María Eugenia Vidal en lo alto de la boleta provincial implicará un arrastre de votos fundamental en sus distritos, que en algunos casos podría permitirles alzarse con jefaturas comunales, retenerlas y, en el peor de los casos, sumar concejales y consejeros escolares. Sumado a eso -y el dato no es menor- implicaría la ratificación del liderazgo interno de Salvador y la posibilidad concreta de repetir la fórmula bonaerense el año próximo.

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