lunes 19 de noviembre de 2018 - Edición Nº3079

Opinión | 30 oct 2018

PJ de Lanús: se busca líder

En el peronismo local existen más dudas que certezas de cara a las elecciones del año próximo.


El peronismo del Conurbano sabe que no son tiempos para relajarse y moverse confiado como hasta hace muy poco lo hacía. Las cosas han cambiado, y a pesar de que en muchos distritos mantiene el vigor y la hegemonía territorial, reconoce que la prueba electoral del año próximo no será sencilla. Pero a pesar de la complejidad nacional y provincial, existe confianza en los principales caciques sureños. El PJ, en su mayoría, continúa ostentando la hegemonía y nada hace pensar que las cosas vayan a cambiar a corto plazo.

En la región son fijas para la reelección los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Fernando Gray (Esteban Echeverría). Es cierto que cada distrito tiene lo suyo, y hay algunos como el caso de Avellaneda donde podría llegar a haber un más que interesante duelo con la gente de Cambiemos. En Lomas de Zamora, no pocos creen que el actual jefe comunal podría presentarse a la pelea por la gobernación. Falta mucho aún.

Pero hay un distrito en el que ocurre lo contrario, y todo es confusión: Lanús. En uno de los municipios que supo autodefinirse como “cuna del peronismo”, hoy reina la anarquía y los diversos sectores buscan un liderazgo que les permita recuperar la jefatura comunal que ahora ostenta el macrista Néstor Grindetti. Algo que a la luz de los hechos no pareciera imposible, pero sí difícil. La hoguera de las vanidades está a pleno y la “grieta” dentro del propio PJ, tal vez, sea más grande que la que tienen con el Gobierno.

Sin el paraguas del Ejecutivo municipal, hoy las distintas tribus parecieran dividirse en tres grandes referentes: Darío Díaz Pérez, Edgardo Depetri y Julián Álvarez. En torno a ellos giran varios satélites capaces de forzar una minoría interna. Pero al margen de las especulaciones, nadie podría dejar de reconocer que las referencias locales pasan por esos tres dirigentes, y de ellos podría salir el futuro candidato a intendente por el PJ de Lanús.

Las diferencias son grandes, pero los esfuerzos por acercar posturas están a la orden del día. El justicialismo lanusense necesita recuperar vigor, y en eso andan sus principales espadas. Hace unos días, un acto encabezado por el ex ministro de economía Axel Kicillof en la Universidad de Lanús, en la que se presentó la carrera de Economía Política, reunió al “tridente”. ¿Un gesto de acercamiento y de unidad del PJ de Lanús? Tal vez, pero no todo lo que brilla es oro.

Días anteriores, se celebró el Día de la Lealtad. Un acto organizado por el sector que lidera Ely Spagna intentó juntar a los principales referentes locales. No lo logró. Sólo se hizo presente Edgardo Depetri. Tanto Díaz Pérez como Julián Álvarez optaron por el encuentro de Merlo organizado por los intendentes del Conurbano. En este proceso de unificación global del peronismo también se quiso incluir al massismo. Llamativamente, sólo asistió el sector del senador provincial José Luis Pallares, quien al estar en el acto de los gobernadores en Tucumán, delegó el protagonismo en su esposa: la concejal Marcela Fernández. Por su parte, Nicolás Russo optó por recordar al General Perón con una “mateada”.

En esta nube de confusión no está de más intentar poner un poco de claridad al panorama, al menos a lo que a aspiraciones se refiere. No son pocos los que insisten en poner al ex intendente Díaz Pérez en la primera línea de los “candidateables”. Su alta exposición local y, sobre todo, su rol como titular del partido, lo podrían colocar en ese lugar. Pero en su entorno aseguran que es “inviable” esa posibilidad.

Por estos días, el senador provincial aspiraría nada más y nada menos que a reelegir en su banca. Algo complicado, teniendo en cuenta el presente distrital y seccional. En medio de este debate, uno de sus coroneles marcó diferencias hace un tiempo: el concejal Héctor Montero reconoció que le gustaría ser candidato a intendente. No pasaron pocos días para que el ex jefe comunal lo bajara del pony y lo trajera de nuevo a la realidad.

La segunda figura fuerte, Edgardo Depetri, también rankea para ese lugar. Quizás sea la apuesta más fuerte y segura. El ex diputado nacional perdió por muy poco la elección de concejales del año pasado, pero los entendidos sostienen que su caudal electoral se vio favorecido al llevar en la cima de la boleta a Cristina Fernández. Así y todo, no pudo ganar.

La elección no fue mala, a sabiendas del derroche de estructura bajado por Cambiemos en la comuna. Su alineamiento irrestricto con el kirchnerismo lo pone en un lugar incómodo con el resto del peronismo “no K” lanusense, que es mucho.

Algunos consideran que el dedo de Maxímo Kirchner y Jorge Ferraresi le quitarían independencia política local. A favor cuenta el hecho de no cargar con “prontuario” y no figurar en “cuaderno” alguno. Arrastra a un importante sector “desencantado” con el ex intendente.

Por el lado de Julián Álvarez es por donde aparecen las mayores dudas. Distanciado de La Cámpora, el ex secretario de Justicia de la Nación aún no pudo digerir la derrota en las elecciones de hace tres años. Todavía mira con desconfianza a Díaz Pérez y su accionar durante aquel proceso electoral. Alejado por un tiempo por cuestiones académicas, hoy volvió a caminar en plan de campaña por las calles de Lanús (algunos con picardía agregarían que “también lo hace por Comodoro Py”).

La posibilidad de ir por otra oportunidad es cierta, en su círculo íntimo no lo descartan, es más, lo anhelan. Pero para muchos, el tren ya pasó. El peronismo tradicional de Lanús no le perdona haber perdido el distrito y, sobre todo, haber sido un “paracaidista” lanzado por La Campora.

Hace poco se lo escuchó decir que estará donde haga falta para derrotar a Mauricio Macri. Las malas lenguas no descartan la posibilidad de ir con un partido vecinal en caso de que el peronismo eclosione el año próximo.

Massismo

En medio de esta complejidad peronista aparece el Frente Renovador. Decidido a reinsertarse en la estructura del justicialismo, el massismo local comienza a dar sus primeros pasos en ese sentido. Sus dos principales espadas: José Luis Pallares y Nicolás Russo, que no dejan de remarcar, con matices, la necesidad de volver a las fuentes y alcanzar la unidad.

Por el lado del senador provincial, la cuestión es categórica: “unidad sin Cristina candidata”. Lo del presidente del Club Lanús pareciera más permeable, ya que prefiere “no hablar de candidaturas”, pero quiere a todo el kirchnerismo adentro.

La realidad marca que Russo quedó resentido luego del destrato sufrido por Sergio Massa al obligarlo a ceder el primer lugar en la lista de diputados provinciales a manos de Jorge D’Onofrio, hombre de la Primera Sección Electoral. Nunca lo dirá públicamente, pero aquella jugada provocó malestar.

Jamás negó sus aspiraciones a ser intendente de Lanús, es uno de sus sueños. Ya lo fue, pero la grieta de hace tres años no sólo terminó fagocitándose a Massa, sino que a él también. Tal vez, PASO de por medio, esta pueda ser una nueva oportunidad. Es una de las figuras políticas más conocidas y de mejor imagen, luego de Néstor Grindetti, en el distrito.

Lo de Pallares estaría más bien enfocado en la tarea legislativa. A pesar de que en algún momento fue visto como una de las figuras de recambio municipal dentro del justicialismo, hoy pareciera que sus objetivos pasaran más por el plano parlamentario provincial o nacional. Eso sí, de ninguna manera dejaría espacio sin ocupar y mucho menos instalarse como uno de los jefes del renovado y futuro peronismo de Lanús.

A ambos, después de mucho tiempo, se los pudo ver públicamente juntos en el acto encabezado por el senador nacional Miguel Ángel Pichetto. La actividad se llevó a cabo en un salón céntrico de la comuna, donde no solamente participaron los referentes massistas, sino que también lo hizo parte del peronismo residual local. Tanto Russo como Pallares están dando pasos concretos para un retorno al justicialismo. Habrá que ver si las puertas realmente están abiertas para ellos.

El rompecabezas está planteado. Las piezas no difieren mucho de las que han venido jugando en los últimos años y el desafío continúa siendo el mismo: recuperar de manos del macrismo un municipio que históricamente ha sido peronista.

¿Podrá el PJ rever este presente confuso y anárquico? En la medida que la hoguera de las vanidades ceda, todo es posible. Sobre todo si de política se habla. Claro que mucho dependerá de lo que ocurra en el orden nacional.

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