jueves 13 de diciembre de 2018 - Edición Nº3103

Policiales | 17 jul 2018

María Esther Romero: “La respuesta está en el cementerio de Lanús”

Así lo manifestó la madre de Érica Soriano. Si bien Daniel Lagostena ya fue condenado a 22 años de prisión por el homicidio de la joven, la causa apunta hacia los cómplices que participaron en la desaparición del cuerpo.


La desaparición de Érica Soriano en 2010 aún tiene varias cuestiones que responder. Una de ellas es qué pasó con su cuerpo, ya que a la fecha no fue encontrado. La Justicia reconoció que Daniel Lagostena asesinó a la joven de Lanús, pero la investigación se mantendrá sobre los cómplices que ayudaron a desaparecer el cadáver

La principal hipótesis sobre lo ocurrido con Érica sostiene que a Lagostena “se le fue la mano”, y para poder desaparecer la prueba, “pidió ayuda a su papá”, que tenía influencias sobre la casa crematoria que funciona en el Cementerio Municipal de Lanús, confió la madre de la víctima, María Esther Romero.

“El papá de Lagostena era un solucionador de problemas”, determinó María Esther. Es que la sospecha en la que se basó la causa fue que Érica quería cortar la relación con el imputado, y según determinaron las pericias psicológicas, el detenido “es un psicópata que nunca va a dejar que lo dejen”, indicó la mujer en comunicación radial con Política del Sur.

Si bien la idea de homicidio prevaleció durante los casi ochos años desde el último contacto que se tuvo con la joven, la familia encabezó una serie de búsquedas que la llevó a “hacer cosas que jamás en la vida pensamos hacer”, confesó la madre de Érica, como “viajar hasta Mendoza, buscar en pozos, confiar en videntes”. “Nos hemos metido en los desagües de Lanús y al riachuelo con buzos tácticos”, detalló.

El objetivo era “encontrar algo, por lo menos el cuerpo dentro de una bolsa”, afirmó María Esther. Pero a pesar de agotar todas las instancias, todavía no fueron encontradas evidencias.

Sin embargo, la causa alcanzó la instancia de juicio y gracias a la investigación y a algunas declaraciones se logró determinar que el papá de Lagostena está implicado en el hecho junto con el entonces dueño del crematorio del cementerio lanusense, Leonardo De Simone.

“Sin dudas apuntamos al crematorio del cementerio de Lanús, ahí está la respuesta”, sentenció la mujer en cuanto a lo que pueda haber ocurrido con los restos de su hija. A su vez, reconoció la “dificultad” por la que atravesaron hasta llegar a una condena, a pesar de la falta de un cadáver, por lo que anheló que esta causa “marque un precedente” para casos futuros.

Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por “homicidio en curso ideal con aborto en contexto de violencia de género”. Aunque la pena máxima era de 25 años, la familia dijo haber quedado “conforme”. De todas maneras, María Esther aseguró que “la investigación continuará”.

Más allá de las apelaciones que podrán hacer los abogados defensores, la familia Soriano irá por más: “Hay que ver qué va a pasar con los cómplices, con las personas que ayudaron a Daniel a hacer desaparecer el cuerpo de mi hija”, expresó.

El juicio contra Lagostena se desarrolló durante un mes y medio, y María Esther esperó “sin expectativas” el momento de la condena. “Era muy difícil, yo no esperaba nada. No sabía qué iba a pasar, y cuando uno no espera, a veces lo que recibe es bueno. Cuando lo condenaron me temblaban las manos, todo el cuerpo. Sentí una emoción muy grande porque ni me imaginaba cómo iba a resultar todo”, relató.

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