lunes 19 de noviembre de 2018 - Edición Nº3079

Gremiales | 6 jul 2018

El salario mínimo argentino se sigue desplomando y está a niveles del 2005

El mínimo, vital y móvil cayó en el primer trimestre de 2018 un 6,3 por ciento y retrocedió 13 años. Así lo destaca un informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, que alerta que perdió “todo efecto virtuoso” para los trabajadores. En pocos años, Argentina pasó de tener el mejor salario mínimo de la región al cuarto lugar.


Por Diego Lanese

La fuerte devaluación del peso sigue impactando de forma directa en los ingresos de los asalariados argentinos, que pelean por romper el techo salarial que intentó imponer el Gobierno y que hoy está totalmente desvirtuado. Desde el 1 de julio, según se acordó en la última reunión del Consejo del Salario, se actualizó el mínimo, vital y móvil, que a partir de esta fecha es de 10 mil pesos.

Este aumento (unos 500 pesos) no parece hacer mella en el duro golpe que recibieron los haberes en general y el salario básico en particular, que según un estudio, retrocedió más de 12 años. Es que, en comparación, la baja del 6,3 por ciento registrada en el primer trimestre del año pone a los ingresos mínimos a niveles del 2005, una de las caídas más duras de las últimas décadas.

De esta forma, el mínimo del país se desplomó y pasó de ser el más importante de la región a estar por debajo de países como Paraguay. Además, el salario real de los trabajadores cayó este año un 0,6 por ciento previo a la devaluación, lo que hace prever que en el segundo trimestre el empobrecimiento será mayor. Estatales, gastronómicos y docentes, los más perjudicados por este fenómeno.

Los datos del mercado laboral son cada vez más alarmantes, y una serie de informes no hacen más que corroborar la problemática. Uno de ellos ubicó el desplome del salario mínimo a niveles del año 2005, uno de los peores de las últimas décadas. Así lo afirmó un trabajo del Observatorio del Derecho Social, entidad de la CTA Autónoma, que remarcó que “en términos reales, el valor promedio del primer trimestre de este año, el Mínimo, Vital y Móvil experimentó un retroceso del 6,3 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior, y acumula una pérdida del 17,4 por ciento con respecto al máximo valor registrado en el primer trimestre de 2012”.

Como consecuencia de este proceso -remarcó el trabajo al que tuvo acceso Política del Sur-, el salario mínimo “se encuentra en el valor más bajo desde el primer trimestre de 2005 y ha perdido todo efecto virtuoso sobre las remuneraciones de los trabajadores registrados del sector privado”.

“En efecto, en 2017 el SMVM representaba el 35 por ciento del promedio de las remuneraciones de los asalariados registrados del sector privado, mientras que en el 2007 esta relación era del 45 por ciento”, completó. Esto generó que a nivel regional los ingresos de los argentinos bajaran en el comparativo con el resto de los países, una tendencia acrecentada por la suba del dólar de las últimas semanas. Si se pasa a moneda estadounidense, el salario mínimo equivale a 339 dólares y queda quinto en la tabla latinoamericana.

En noviembre del 2015 -sobre el cierre del mandato de Cristina Fernández-, el salario mínimo en dólares era de 589, ocupando el primer lugar en la región. Se trata de una merma de 250 dólares medidos en moneda dura, en dos años y medio. De esta manera, Argentina quedó más cerca de países como Bolivia (298 dólares), Perú (285) y Colombia (277). Uruguay (452 dólares) queda en la primera posición en el ranking regional de los salarios mínimos, mientras que Chile (443) lo secunda y Ecuador (386) se ubica tercero.

Por sectores

El golpe a los ingresos de los asalariados se puede identificar en todos los sectores, pero tienen algunos damnificados más claros. Según otro estudio, realizado por la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), la caída del salario en general es similar a la del mínimo, medida por el observatorio de la CTA Autónoma (6,5 contra 6,3), perjudicando especialmente a estatales, gastronómicos y docentes.

El trabajo sostuvo que los trabajadores de la administración pública tuvieron una pérdida del poder de compra del 21,3 por ciento y encabezan el podio de pérdidas seguidos por los docentes (con 18,1 por ciento) y los gastronómicos (12,9 por ciento). El quinteto de los sectores que más perdieron es completado con los petroleros (12 por ciento) y camioneros (10).

“La pérdida del salario es menor si se proyecta una inflación mínima del 27 por ciento y una cláusula de revisión por inflación del 5 por ciento para todos los sectores”, aclaró la universidad.

Por último, el Observatorio del Derecho social analizó la tasa de desempleo, que según el propio Indec, creció casi dos puntos en la última medición. La entidad sostuvo que “en el primer trimestre de 2018 la tasa se ubicó en el 9,1 por ciento, la de subempleo en el 9,8 por ciento y la de ocupados demandantes de empleo en el 15,3 por ciento”. Así -agregó- “la presión sobre el mercado de trabajo se ubicó en el 29,9 por ciento, el registro más alto del último año”.

“Si bien los asalariados registrados del sector privado continuaron creciendo en términos absolutos, la creación de puestos de trabajo continúa dependiendo del comportamiento de las modalidades más precarias de inserción en el mercado de trabajo. Los asalariados no registrados se ubicaron en el 33,9 por ciento (contra un 33,3 por ciento un año atrás), y dentro de los ocupados registrados, las tasas más elevadas siguen siendo las de los monotributistas sociales (10,2 por ciento), los monotributistas plenos (3,3) y los asalariados en casas particulares (3,4)”, concluyó el informe.

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