miércoles 15 agosto, 2018
Actualidad, Gremiales

Moyano rompe lanzas con el Gobierno y lleva a la CGT a un escenario de ruptura

>Redacción Redacción
febrero 08, 2018

Los cruces del líder camionero con el oficialismo terminaron por dinamitar los puentes que los unían, y hoy la tensión va en aumento. La marcha del 22 de febrero suma sectores opositores. La respuesta oficial: aumentar la presión judicial. La disputa dejó al descubierto la fractura dentro de la central obrera, que busca conductos para este nuevo tiempo.

Por Diego Lanese

“Si tiene cuatro patas, cola y ladra, seguro es un perro”. El dirigente del gremio camioneros quiso sintetizar así la relación de las denuncias que en los últimos días recibió Hugo Moyano y su entorno, y usó la metáfora -que alguna vez popularizó Aníbal Fernández- para dar por sentado el vínculo. Era la tarde del miércoles 24 de enero, y el sindicato acababa de decidir la realización de la primera marcha propia en la era macrista, bajo el argumento de un intento de cambiar el convenio colectivo por parte de las cámaras patronales. Pero a los pocos días, ante la aparición de nuevos ataques a la figura del líder sindical, la marcha comenzó a nutrirse de otros sectores, y hoy es una verdadera movilización opositora. Esto terminó no sólo de romper la alianza que alguna vez tejieron los Moyano con el PRO, que los vio juntos inaugurar la primera y única estatua de Juan Domingo Perón en Capital Federal. Además, llevó a la CGT a una virtual ruptura, entre los dialoguistas que quieren mantener las buenas relaciones con el Gobierno y los que decidieron enfrentarlo en la calle.

En la primera reunión de gabinete nacional de este año, el presidente Mauricio Macri confirmó la ofensiva contra el moyanismo. A las pocas horas, Pablo “Bebote” Álvarez, líder de la barra brava del club Independiente, hoy detenido acusado de asociación ilícita, dio una entrevista donde descargó una andanada de denuncias contra los Moyano. Los acusó de varios delitos graves y potenció más el enfrentamiento. La relación -afirman en la Casa Rosada- no tiene vuelta atrás.

La pelea Macri-Moyano puede llevar al Gobierno a un enfrentamiento de peso con los gremios que, si bien no son mayoría en cuanto a afiliados, pueden hacer mucho ruido en la calle. El viejo esquema del MTA que quieren reflotar Hugo y su hijo Pablo Moyano está probado que funciona, o por lo menos lo hizo con el camionero en los 90: no sólo lo alejó del sindicalismo cómplice del menemismo, sino que les abrió la puerta a sectores más allá del peronismo, que lo vieron como una verdadera alternativa de poder.

Hoy, entre acusaciones mediáticas, denuncias y marchas, se enfrentan abiertamente. El Presidente sabe que no puede permitirse en un contexto de descontento social por la economía que no arranca y los aumentos a la orden del día (temas que hicieron desplomar su imagen) una pelea abierta con un sector con mucho poder de movilización. A su favor cuenta con la mala imagen que proyecta el camionero en buena parte de la clase media. Para Moyano, la cosa es más compleja: no hay liderazgos sindicales en juego (esos están ganados), sino la posibilidad de enfrentar a la justicia, en momentos donde todo opositor es potencial preso.

Relación compleja

“Que se dedique al fútbol, en la política es un cachivache”, decía Moyano en 2010 respecto del actual presidente de la Nación, cuando el entonces jefe de Gobierno porteño lo acusaba de haber “pasado todos los límites” con su apoyo al gobierno nacional en su disputa con el campo. El kirchnerismo se preparaba para reelegir a Cristina Fernández de Kirchner; el macrismo sabía que no había forma de derrotarla y decidió preservar la figura de Macri. Por esos días, nada hacía pensar que pocos años después comenzaría todo un proceso de acercamientos que lo llevaría a ese acto en octubre del 2015, cuando juntos inauguraron un monumento a Perón en suelo porteño.

En el medio, desde los enfrentamientos a las alianzas tácitas cambiaban el contexto y los posicionamientos políticos. El actual vicejefe de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, fue uno de los encargados de comenzar la lenta operación de acercamiento, que luego se completó en un terreno donde el presidente Macri se manejómuy bien: el mundo del fútbol. Así, CristianRitondo apoyó al compañero en su aventura en Independiente y terminó de acercar las posturas. Así, cuando Macri asumió la Presidencia, la relación estaba en su mejor momento, pese a algunas tensiones iniciales. Hasta que todo cambió.

“No tiene que ponerse nervioso, tiene que estar tranquilo e ir a la Justicia”, dijo el Presidente, cuando el camionero lo acusó de estar atrás del procesamiento por lavado de activos, la primera medida en serio que se aprobó desde el oficialismo. La respuesta fue una extensa carta donde lo acusa de “meterse” con su madre al recortar jubilaciones y prestaciones del PAMI.

“Es bueno que usted haya podido presentarse ante la Justicia y aclarar el tema de los Panamá Papers y haber presentado todos los papeles donde se pudiera constatar en ‘trámite exprés’ que estaba todo a nombre suyo. Igual me permito recordarle que ha tenido otras causas donde ha sido procesado, pero la Justicia no ha sido tan expeditiva”, expresó en su carta el camionero, y agregó: “Todas las veces que tuve que pasar por la Justicia han sido por denuncias falsas que nunca llegaron a ninguna condena. Incluso ambos tenemos el honor de contar con una denunciante en común: la señora Ocaña, quien lo ha denunciado por corrupción y ha celebrado su procesamiento por las escuchas ilegales (Twit que tuvo que borrar cuando fue contratada por usted)”.

Fractura expuesta

El enfrentamiento trae una serie de consecuencias políticas y gremiales, cuyas consecuencias se comenzarán a ver en breve y marcarán el pulso del año. La primera se pudo ver la semana pasada en la reunión de Consejo Directivo convocado por parte del triunvirato de la CGT para brindar su apoyo a la marcha de camioneros del próximo 22 de febrero. Allí se vivió un clima de fractura en la central obrera que a primera vista parece que se mantendrá por un tiempo.

El mapa interno de la CGT quedó fracturado en dos. Por un lado, los que apoyan a Moyano, que además son los más opositores a las políticas del gobierno nacional. Además de los integrantes de la conducción (Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña), estuvieron los referentes del barrionuevismo y de buena parte de los gremios del transporte, además de los dirigentes que responden a la Corriente Federal, del bancario Sergio Palazzo. También, estuvieron referentes de peso como Julio Piumato, Amadeo Genta y Jorge Sola, mientras que Omar Plaini y Abel Frutos mandaron representantes.

De la vereda de enfrente, los grupos mayoritarios en materia de afiliados. Tanto “los gordos” como los “independientes”, que dialogan permanentemente con el oficialismo, vaciaron la reunión. Con el faltazo de Héctor Daer, el triunvirato quedó cerca de la ruptura. Por ejemplo, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) no logró unificar a los gremios más significativos, como la UTA, que no se suma a la movida.

“La CGT está dividida en cuanto a la reacción que tenga. Nunca ha estado la totalidad contenida dentro de la central obrera”, justificó Schmid sobre las ausencias, y admitió que al cónclave faltaron gremios de peso. Consultado en conferencia de prensa tras la reunión de Azopardopor la ausencia deDaer, Schmid informó: “No ha estado porque estaba de vacaciones y él mismo ha manifestado que tiene algunos matices”. Sin embargo, dos días antes se lo vio de invitado en un programa de la señal TN.

El propio Daer se despegó a los pocos días de la marcha, y en declaraciones periodísticas, dejó en claro que la movida no es parte de la agenda de su espacio. “Nosotros vamos a seguir trabajando para resolver los temas pendientes que se vinculan con las paritarias, con los derechos de los trabajadores. Lo del 22 será la marcha de los camioneros, pero el mundo igual va a seguir girando”, le dijo el dirigente de la sanidad al diario El Cronista Comercial. Incluso,Daer cuestionó puntualmente el proceso que rodeó el paro general que la central obrera realizó el 18 de diciembre, en especial por el rol que jugó el gremio de los Moyano: “Deberían explicar por qué pidieron el paro y después no pararon, se borraron”, criticó.

Sumando voluntades

Una vez lanzada la marcha, y con el apoyo de la CGT combativa confirmado, el moyanismo salió a juntar voluntades para que la marcha del 22 de febrero sea contundente. En un primer momento, la dirigencia camionera aseguró que no buscaba apoyos externos y que era una marcha “propia”. Pero con el correr de las horas, y ante las tensiones en aumento con el Gobierno, se decidió por transformar la jornada en una muestra opositora. “La marcha va a ser multitudinaria”, auguró Pablo Moyano, encargado de dar “la vuelta” por los distintos sectores sindicales y políticos para engrosar la jornada.

Primero, el dirigente eligió al PJ de la provincia de Buenos Aires para comenzar con su recorrido. Allí, en el arco de un encuentro con el intendente de Merlo y conductor del peronismo,Gustavo Menéndez, Moyano estuvo con Roberto Baradel y Francisco “Barba” Gutiérrez, quienes además de hablar del futuro del partido, remarcaron la necesidad de apoyar la marcha. Cabe recordar que Moyano y Gutiérrez forman parte del grupo de consejeros gremiales titulares del justicialismo junto a Omar Plaini (canillitas), Humberto Francisco Bertinat (municipales) y Ricardo Alberto Pignanelli (SMATA).

Moyano y Baradel vienen compartiendo desde hace un tiempo las críticas contra los gobiernos provincial y nacional, con participación en la masiva marcha contra las reformas convocada por la Corriente Federal de los Trabajadores. Ahora se los verá juntos el 22 de febrero. Es que luego del PJ, el hijo del líder camionero pasó por la sede de la CTA de los Trabajadores,que lidera Hugo Yasky, quien junto a Baradel comprometió su participación.

“Si el movimiento se une detrás de este norte sin desviaciones, seremos imparables. En la construcción de esta perspectiva estamos embarcados. No podemos dejar pasar esta reforma. Salgamos a defender nuestras conquistas, coordinemos la lucha y participemos de reuniones y asambleas en cada unidad para informarnos y debatir las acciones a desarrollar”, exhortaron.

Además, el triunvirato social que firman las organizaciones Barrios de Pie, CTEP y Corriente Clasista y Combativa (CCC) comprometieron su participación, como ya hicieron en su momento en las jornadas de protesta de años anteriores.

Debilitado, Triaca vuelve a la carga por las paritarias

Como una buena novela mexicana, el escándalo del ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, tuvo de todo: una empleada que enfrenta a sus patrones poderosos, familiares acomodados que quieren su parte en el “negocio familiar”, causas judiciales, medidas drásticas y un final, sino feliz, por lo menos decoroso. Tal vez sólo le haya faltado un galán y un embarazo falso.

Más allá de esto, lo cierto es que la situación del funcionario con su empleada en negro (interventora del SOMU) y sus familiares funcionarios dejaron al hombre encargado de frenar las demandas sindicales bastante debilitado.

Llamado a silencio, en estos días se estima que volverá a contactarse con los dirigentes de la CGT que forman el ala dialoguista para comenzar a darle forma a las negociaciones salariales de este año, cuya meta para la Casa Rosada deben estar en promedio del 15 por ciento, algo que los gremios rechazan de cuajo.

Según las versiones periodísticas, antes de que Marcos Peña diera “por cerrado” el tema en conferencia de prensa la semana pasada, el propio Triaca ofreció la renuncia al presidente Mauricio Macri, que desde un principio tenía decidido no entregar la cabeza del funcionario. Pero sí se vio obligado al decreto que prohíbe la presencia en el Estado de parientes de funcionarios, lo que eyectó a sus hermanas, su esposa y su cuñado. Además, muchos parientes debieron dejar el Gobierno, lo que enojó a muchos. Es que afirman que, por la indiscreción del ministro, se tuvo que poner en agenda un tema que hasta el momento estaba en la oscuridad.

Además, el escándalo de Triaca fue un golpe a la estrategia comunicacional del Gobierno, que ante la falta de logros económicos para mostrar, decide mantener su antinomia con el kirchnerismo como principal bandera de gestión. Sin embargo, la instalación de una empleada en el SOMU que finalmente no cumplía funciones y era casera de su familia dejó mal parado al ministro.

“Hasta hace una semana era un ministro impecable, muy considerado en la Casa Rosada. Fue una sorpresa la forma en que manejó temas delicados como las reformas”, apuntaron en la cartera laboral. Según los testimonios recogidos por Política del Sur, apenas asumido Triaca debió enfrentar una dura pelea interna con Ezequiel Sabor, quien se perfilaba como posible ministro y terminó siendo su número dos.

“A pesar de contar con el apoyo de los ‘macristas puros’, Sabor quedó reducido en pocas semanas, Triaca tendió puentes con sindicalistas y funcionarios y terminó sacándose de encima a alguien con mucha llegada a la Rosada”, destacó una de las fuentes.

Sabor llegó al macrismo gracias a sus lazos con Luis Barrionuevo, y su presencia en el Gobierno era garantía de diálogo con ese sector del sindicalismo. Ahora fue nombrado embajador en México, lo que lo alejó de las principales órbitas del poder, como a su mentor, el dirigente gremial gastronómico, que hoy agita junto a sus aliados la movida del 22 de febrero.

Las idas y vueltas de Caló

En medio de la disputa entre Hugo Moyano y el Gobierno, que obligó a definiciones importantes a la CGT, Antonio Caló, el líder metalúrgico, quedó envuelto en una serie de idas y vueltas que desorientaron. En primer lugar, la UOM no participó del cónclave cegetista por haber abandonado el Consejo Directivo. Francisco “Barba” Gutiérrez dejó la Secretaría del Interior luego del aval de los dialoguistas a la reforma laboral y se desconocía su mirada respecto a la marcha del 22.

El viernes pasado, versiones periodísticas aseguraron que los metalúrgicos adherían a la jornada de lucha, pero a las pocas horas, el sindicato lo desmintió. A través de la cuenta oficial de Twitter de la UOM se dejó clara la postura de los dirigidos por Caló: “La Unión Obrera Metalúrgica de la República Argentina quiere desmentir la información trascendida respecto a la participación de este gremio en la movilización anunciada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para el 22 de febrero próximo”, remarcaron.

Desde hace un tiempo, Caló tiene una fuerte interna en su gremio, productos de las distintas miradas políticas y alineamientos sindicales. Una parte de la dirigencia está cercana al kirchnerismo y es parte de la Corriente Federal. El propio Caló se mostró cercano a los “gordos”, e incluso cuando se formó el triunvirato propició la candidatura de Héctor Daer.

Sin embargo, hace unos días, para complicar el panorama, dirigentes de base de varias seccionales se reunieron en el sur del Conurbano para dar forma a la Corriente Metalúrgica Independiente, que le reclama a la conducción nacional un paro para rechazar las políticas del Gobierno y reclamar contra los despidos.

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