jueves 26 abril, 2018

La adhesión o no al Pacto Fiscal provincial pone a varios intendentes de la región en la mira de la Gobernadora.

Por Ruben Molina

El tema surge a cada instante, en cada charla e instancia de rosca política local y provincial. En los despachos de los concejales es materia recurrente. El bendito “Pacto Fiscal” con la Provincia es una cuestión a definir por estos días, y los concejos deliberantes de cada distrito serán los escenarios de confrontación o acuerdo.

La situación varía de acuerdo al municipio y el alineamiento de cada intendente. Atención aquí, porque ese “alineamiento” no sólo tiene que ver con el color político de cada jefe comunal, sino también con su posicionamiento en la interna de su partido. En este último punto hacemos clara referencia a la interna del PJ bonaerense.

No es habitual que en período estival, donde muchos concejales, funcionarios e inclusive intendentes todavía disfrutan de sus vacaciones, se deba debatir una cuestión de esta envergadura. María Eugenia Vidal está decidida a tomar las riendas de la provincia, y en ese esquema también quiere incluir a los municipios. Luego de la confirmación de respaldo económico recibido a fin de año, se siente con fuerzas como para avanzar en esa senda. Sabe que habrá dinero, pero no quiere dilapidarlo, y mucho menos que sean los intendentes peronistas los encargados de ese despilfarro.

La Gobernadora está segura de lo que hará con su caja, pero no tanto lo que harán los intendentes ante la posibilidad de “dinero extra”. Por ese motivo, creó un sistema de premios y castigos para las comunas que adhieran o no a su Pacto Fiscal. La tarea no es sencilla. Hay que convencer a propios y ajenos. Pero en eso andan por estos días oficialistas y opositores. La realidad difiere de acuerdo al distrito.

¿En qué consiste este Pacto Fiscal? En la adhesión voluntaria, pero con carácter de ley de los municipios a las condiciones establecidas por la Provincia en materia presupuestaria. Básicamente, existen cuatro objetivos o “metas”: la primera es que el gasto aumente al ritmo de la inflación sin desbocarse. La segunda está vinculada con el crecimiento de la planta municipal, con la premisa de que vaya en sintonía con el incremento poblacional, que se estima en 1.5 por ciento anual. La tercera tiene que ver con el endeudamiento, que se busca que no supere el 8 por ciento de los recursos. Por último, se busca que los intendentes asuman el compromiso de dejar administraciones ordenadas a sus sucesores. Es habitual que, con el fin de un mandato, las administraciones que dejan sus funciones hagan un descalabro en la última etapa del año y hereden un verdadero desastre a sus sucesores. Vidal buscaría el fin de esas “picardías”.

La adhesión o no a estos objetivos tendrán sus consecuencias. Los premios para quienes alcancen estas metas son las autorizaciones para contraer deuda y la asistencia financiera en caso de imponderables como inundaciones o sequías. El castigo, todo lo opuesto.

La región

Tal cual lo advertimos al comienzo de la nota, el “Pacto” deberá ser rubricado por los respectivos concejos deliberantes de cada distrito. En rigor de verdad, la última palabra la tienen los intendentes. El apoyo implicará un control más exhaustivo por parte de la Provincia a las cuentas de los municipios. Una garantía para algunos, una intromisión para otros. El panorama difiere según el territorio y los alineamientos políticos, algo que también advertimos.

Un ejemplo es Avellaneda. A fin de año, el único intendente kirchnerista de la región anunció que no iba adherir. “No vamos por el camino del Pacto Fiscal que propone el gobierno provincial. Al contrario, vamos a invertir, somos un Estado presente”, dijo públicamente en su momento Jorge Ferraresi. Luego encabezó un acto en el que formalizó el pase a planta de 800 empleados, adelantó que sumaría 100 más y anunció un aumento salarial del 30 por ciento. Todo lo contrario a lo planteado desde Provincia.

Si lo de Ferraresi no sorprende por la negativa a la adhesión, tampoco lo de Néstor Grindetti. El único intendente amarillo de la región ya confirmó que el próximo 26 de febrero el tema será tratado (y aprobado) en el HCD de Lanús. Cambiemos cuenta con votos propios y el casi seguro acompañamiento del bloque massista. Desde Unidad Ciudadana ya adelantaron el rechazo.

En Esteban Echeverría, distrito comando por el actual vice y futuro presidente del PJ bonaerense, Fernando Gray, el proyecto fue presentado por el bloque de concejales de Cambiemos. Fue el propio edil macrista y director provincial del Instituto de la Vivienda, Evert Van Tooren, quien impulsó la adhesión. La sangre no llegó al río. El tema fue “consensuado” y pasado a comisión para su correspondiente “análisis”.

En Lomas de Zamora y Almirante Brown, el tema se encuentra en manos de los propios intendentes peronistas. Si bien desde la oposición de Cambiemos amagan con una jugada parecida a la de Esteban Echeverría, por ahora todo queda en la retórica. Tanto Martín Insaurralde como Mariano Cascallares se encuentran en un proceso de delicado equilibrio entre la “buena onda” con la Provincia y un rol más opositor. Algo similar ocurre con Fernando Gray.

Mal no les ha ido. Las calles y los barrios de Lomas y Brown por estos días son el reflejo de esa buena relación con la Gobernadora. Muchas obras recorren sus territorios. Un paso en falso podría ser el fin o la reducción de las mismas. Ya sufrieron eso con el kirchnerismo. A la luz de los hechos, todo indicaría que en estos territorios habrá “pulgar para arriba” para el Pacto Fiscal. Por lo pronto, el HCD lomense votó en la última sesión una reducción de algunas tasas municipales. ¿Un guiño a Provincia?

La pregunta que muchos se hacen por estos días es: ¿Hasta dónde podrá llegar esa buena sintonía entre la Provincia y estos dirigentes peronistas del Conurbano bonaerense? En Cambiemos, no son pocos los que sueñan con poder sumar en algún acuerdo electoral a estos dirigentes en 2019. En ese peronismo también hay anhelos: son varios los dirigentes con aspiraciones a la Provincia y a convertirse en gobernador. El tiempo dirá cómo sigue esta historia.

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