viernes 24 noviembre, 2017
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Las PASO metieron a la CGT en una encrucijada por la marcha del 22 de agosto

>Redacción Redacción
agosto 16, 2017

La dirigencia gremial debe definir el tono que le dará a la movilización del próximo 22 de agosto, a un año de la elección del triunvirato conductor. El ala moderada prefiere frenar la protesta, mientras los más radicales quieren incluso convertirla en un paro nacional. Luego de esta actividad, se abre un nuevo desafío: el futuro del triunvirato.

Por Diego Lanese

Si el cierre de listas había sido un golpe duro para la dirigencia sindical cegetista, los números finales de las PASO terminaron de empujar a la central obrera a una encrucijada sobre sus futuros pasos. Es que la marcha del 22 de agosto, una jornada de protesta contra la realidad económica y social, puede perder fuerza, de la mano del ala moderada de la dirigencia, que cree que el triunfo nacional de Mauricio Macri es un llamado de atención.

En las horas previas a las elecciones, desde la sede de Azoparddo lanzaron un rumor: si Cambiemos pierde en la provincia de Buenos Aires a manos del kirchnerismo, la protesta del 22 “se suspende”. La idea era evitar quedar como instrumentos de la ex Presidenta. El enojo con Cristina Fernández de Kirchner puede más que la palabra empeñada, cuando en Ferro los dirigentes prometieron a las bases exaltadas una jornada de protesta, y por qué no, un paro nacional.

La lectura de los datos de esta elección generó miradas encontradas en la dirigencia. Para algunos, el oficialismo logró consolidar un triunfo nacional que le genera un aval ante la sociedad, y creen que hay que volver a negociar con el Gobierno. Para otros, más radicales, la derrota en provincia de Buenos Aires es un llamado de atención de la sociedad, entre ella los trabajadores, y hay que manifestarse contra la reforma laboral y el modelo económico.

Por estas horas, quienes quieren levantar la medida son los sectores mayoritarios, en afiliados. “Gordos” e “independientes” son los que más trabajan para evitar la protesta, y fueron quienes desactivaron cualquier participación de la CGT en la jornada del 7 de agosto, cuando grupos aislados fueron a San Cayetano bajo el lema “pan, paz y trabajo”. El portavoz es Héctor Daer, integrante del triunvirato que busca suavizar las posturas.

Del otro lado, los transportistas y los sectores de la Corriente Federal de Trabajadores quieren que esa jornada se concrete, aunque por el momento no hablan de paro nacional. Juan Carlos Schmid representa a los primeros, enrolados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), mientras que Sergio Palazzo hace lo propio con el espacio que tuvo al menos dos candidatos en la lista de Unidad Ciudadana. Carlos Acuña, el tercer integrante del triunvirato, está más cerca de este grupo, pero por el momento mantiene el perfil bajo al respecto.

“Son rumores, la CGT se comprometió a realizar la marcha del 22 en un plenario abierto, con todo lo que eso significa”, le dijo a Política del Sur Sergio Oyhamburú, titular de la CGT Lomas de Zamora, analizando la posible suspensión.

Por lo pronto, mañana habrá una reunión del Consejo Directivo de la CGT para organizar la jornada, y ahí se podrá ver definitivamente el tono de la movilización. Los que sí estarán ese día serán los sindicatos que integran la CATT, que ratificaron su postura ante versiones de una posible renuncia a participar de la protesta. Luego de un encuentro de sus referentes, desde el sector salieron al cruce de las versiones que indican que esa marcha podría cancelarse. La moción de esos gremios -la mayoría alineados con el moyanismo- fue aprobada en una reunión llevada a cabo en el sindicato de conductores de trenes de La Fraternidad, de la que participaron su presidente y miembro del triunvirato de la CGT, Juan Carlos Schmid.

 

Se discute el triunvirato

 

Más allá de la marcha del 22, lo que se comienza a discutir es la conducción de la central, a casi un año de que asumiera el triunvirato. Desde su gestación, la conducción compartida levantó críticas y fue el motivo para que algunos se alejaran del espacio, como los gremios del MASA de Omar Viviani y Sergio Sasia.

Uno de los primeros en pedir por una conducción unificada fue Pablo Moyano, secretario gremial de la central. “A fin de año, o principios de 2018, debería quedar un solo secretario general, como lo reclaman muchos sectores del movimiento obrero y también sindicatos que ahora están afuera de la CGT”, expresó.

En ese sentido, Pablo Moyano señaló que “es lógico que uno solo dirija, porque con el triunvirato, cada vez que hay que consensuar algo, cada sector tiene su visión”. Además, ratificó la marcha de la central contra el Gobierno: “El 22 de agosto va a haber una movilización masiva para protestar por los mismos temas por los que se hizo el paro (del 6 de abril pasado). No hay reactivación de nada, está todo parado, cierran comercios. El Gobierno tiene que verlo y que no le sigan escribiendo el Diario de Yrigoyen”, planteó.

Pedir un único secretario general es la parte fácil de la cuestión, el tema es ponerle nombre propio. “No tenemos ningún Hugo Moyano”, se sinceró Oyhamburú, quien reconoció que en estos momentos “no hay una figura fuerte” que pueda unificar al movimiento obrero. “Los trabajadores necesitan que uno conduzca, hoy se hace difícil”, admitió el integrante del gremio de la sanidad de Daer. Pese a esto, reconoció que el triunvirato “fue lo que se pudo armar”, ya que cada espacio quería su propia conducción. “Necesitamos el acompañamiento de todos y encontrar esa figura de conducción”, concluyó.

 

Micheli y De Gennaro, afuera

 

En otro orden de cosas, entre los pocos dirigentes sindicales que compitieron en los comicios del fin de semana se encontraron los dos rivales en la interna de la CTA Autónoma: Víctor de Gennaro y Pablo Micheli, que encabezaron listas de senadores por el espacio Frente Socialista y Popular y Creo, respectivamente. Ambos quedaron afuera, con casi la misma cantidad de votos: el 0,51 por ciento para De Gennaro y 0,50 por ciento para Micheli.

Lo cierto es que las carreras políticas de los dos referentes de la CTA dejan más dudas que certezas y no encuentran un rumbo fijo. Ni De Gennaro, que viene de tejer distintas alianzas con fuerzas de centro izquierda, ni Micheli, que coqueteó con Margarita Stolbizer, pero terminó cerrando con “Pino” Solanas, logran hacer pie. Es, quizás, una señal de la falta de brújula política que hay en la central obrera.

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