jueves 14 diciembre, 2017
Actualidad, Gremiales

La pelea contra las reformas del Gobierno empuja nuevos liderazgos en el movimiento sindical

>Redacción Redacción
diciembre 05, 2017

La marcha del miércoles pasado abrió la disputa en el espacio sindical entre quienes forman un espacio rebelde cada vez más homogéneo y los dialoguistas, representados por la conducción de la CGT. La tensión aumenta, y en el horizonte aparecen los fantasmas de la ruptura. La pelea Moyano-Gobierno cambia el escenario político en medio de una “guerra fría” entre las partes.

Por Diego Lanese

Cuando Pablo Moyano llegó a las inmediaciones del Congreso minutos antes de ser parte del acto en contra de la reforma laboral, una avalancha de personas lo rodeó, entre celulares y abrazos. El dirigente camionero se sacó fotos y saludó a trabajadores que se acercaron a vivarlo, antes de ser escoltado por integrantes de su gremio -a cargo de la seguridad de la jornada- hasta el escenario central. La imagen sirve para mostrar cómo en esta disputa con el Gobierno se comenzaron a dibujar nuevos liderazgos en el movimiento obrero organizado, que hoy -parece- marcha a una inexorable ruptura, no institucional, sino simbólica. De un lado quedaron los referentes del triunvirato, que en febriles negociaciones terminaron avalando el proyecto del oficialismo; y del otro, las organizaciones rebeldes, que movilizaron cerca de 300 personas el miércoles pasado para decir“no” a los cambios propuestos por el oficialismo.

La protesta organizada por la Corrientes Federal de Trabajadores, el gremio camioneros, las dos CTA y los movimientos sociales sacó la discusión por las reformas laboral y previsional a la calle y cristalizó la búsqueda de nuevos rumbos que se está dando en la CGT y en todo el movimiento sindical. Moyano hijo y el bancario Sergio Palazzo aparecen como las caras visibles de un espacio que no teme mostrar su costado opositor, y que sostiene la vieja lógica vandorista (por Augusto Timoteo Vandor): golpear para negociar. El éxito de la jornada en una Plaza de los dos Congresos colmada no pudo impedir que se aprobara, pocas horas después, la iniciativa que reforma el cálculo jubilatorio, acordado por el presidente Mauricio Macri y los gobernadores.

“Hoy hemos dicho basta y echado a andar. El movimiento que hemos creado ha dado sobradas muestras de su capacidad de resistir. A partir de hoy, demostrará también su capacidad de propuestas programáticas alternativas para confrontar el proyecto neoliberal del gobierno de los ricos”. La declaración de principios fue difundida pocas horas después del acto por la Corriente Federal y demuestra la voluntad de transformar este espacio en una usina de poder dentro del movimiento obrero, una unidad en la acción que va más allá de los proyectos de reforma. Para muchos, lo que debutó la semana pasada fue el polo opositor al oficialismo más sólido, con poder de movilización y capacidad de protesta que hay en el escenario nacional, incluso superior al que pueden mostrar las diversas variantes y vertientes del peronismo.

El gran desafío para esta nueva referencia será poder administrar las diversas expresiones evitando los desacoples internos, que pueden aparecer si, por ejemplo, Pablo Micheli, uno de los radicales en su oposición a las políticas oficiales, insiste con un paro nacional. Si bien la idea fue disparada en la previa y no mencionada durante el acto central, es algo que está circulando. La izquierda, que montó una importante columna clasista en la marcha, reclama un plan de lucha. La tensión de la que se habla se pudo ver cuando los cantos contra la cúpula cegetista llegaron a puertas del peronismo y algunos gremios contestaron con una improvisada marcha peronista.

¿Habrá fractura?

En la previa a la marcha, la reunión realizada en Azopardo terminó con una declaración que pareció más una provocación: la CGT acepta la reforma laboral. La cúpula de la central obrera afirmó que el proyecto que se envió al Congreso fue acordado, en especial en lo que tiene que ver con los contratos laborales. Hubo, además, un rechazo “en todos sus términos” al proyecto de reforma previsional del oficialismo.

“La CGT ratificó su rechazo a la reforma previsional oficial en todos sus términos y también señaló su oposición a las modificaciones fiscales acordadas, ya que ese pacto mantiene y profundiza el impuesto a las ganancias, en especial para los trabajadores del transporte”, puntualizó en conferencia de prensa Juan Carlos Schmid, y señaló que el Consejo Directivo evaluó y respaldó “todo lo actuado” por la conducción de la central sindical. Por su parte, Héctor Daer, jefe del gremio de Sanidad, ratificó “los avances logrados a partir de la reiniciación del diálogo con los funcionarios del Gobierno” y adelantó que, a partir de ahora, el Ejecutivo “no estará en el centro de la escena respecto de la reforma laboral, porque envió la iniciativa al parlamento y los legisladores deberán ocupar ese espacio”.

La respuesta horas después de estas declaraciones no se hizo esperar, no sólo desde las 300 mil personas congregadas en la jornada, sino a partir de una consigna que dispara contra estos conceptos: “No es reforma, es ajuste”.

Más allá de la tensión, hay optimismo en algunos dirigentes de que la sangre no llegará al río. Uno de ellos, que puede oficiar de puente entra ambas posturas, es Omar Plaini, que junto a sus canillitas estuvo en la marcha del miércoles, pero pide prudencia. “Es una marcha contra el modelo económico y social del Gobierno, no sólo contra una reforma”, le dijo a Política del Sur el dirigente, y agregó que lo que esperan los gremios es que los legisladores “estén a la altura de las circunstancias”.

Sobre el peligro de ruptura, Plaini fue claro: “Hay que evitar una fractura, todos tenemos que hacerlo”. Además, hizo una defensa del triunvirato, ya que consideró: “No podemos endosarle a la CGT que no haya trabajado para evitar los artículos que atentaban contra la ley de contratos laborales, lo que debemos hacer es ampliar la base de representación, no achicarla”. En este punto, consideró que los liderazgos nuevos “no surgen de la noche a la mañana”, pero alertó que hay bases “para generar cosas nuevas”.

Toda esta situación -coinciden las partes- tendrán influencia en el armado opositor de cara al 2019. Si bien el gobierno atravesó con mucho éxito las elecciones de medio término, existe un núcleo opositor que se manifiesta, del que es parte el sindicalismo. Pero como pasa con la CGT, en el peronismo hay dialoguistas y rebeldes, aunque con una diferencia: en el PJ, lo que faltan son figuras de recambio, algo que en la CGT comenzó a suceder, por lo menos en cuanto a nombres propios.

Moyano versus Gobierno

En medio de este escenario cambiante, una noticia del ámbito policial condicionó el desarrollo de los acontecimientos. La detención de barras bravas de Independiente junto al vicepresidente de la entidad, Noray Nakis, generó un cúmulo de interpretaciones respecto al futuro de Hugo Moyano, que algunos -suponen- puede ser el próximo dirigente en la mira judicial.

En distintos ámbitos entendieron la causa y las detenciones como “un aviso” para el camionero, actual presidente del “Rojo”, porque además de llegar muy cerca suyo, se implicó a uno de sus guardaespaldas: Roberto Petrov. Los allanamientos ocurren en un contexto de alta tensión política: fue tan sólo horas después de la primera protesta masiva encabezada por Pablo Moyano frente al Congreso contra el paquete de reformas del macrismo. Su padre, a su vez, mantiene una puja candente con el Ejecutivo por resolver la crisis financiera de OCA. Y, por otra parte, busca ser reelecto en Independiente el próximo 17 de diciembre, en medio de cortocircuitos con la dirigencia macrista.

En una conferencia de prensa realizada en la Jefatura Departamental de Lanús, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, indicó que “esta asociación ilícita armaba todos los negocios ilegales alrededor del fútbol: venta de entradas ilegales, estacionamientos, viajes para la barra, extorsión a jugadores y el técnico”. “Lo peor de todo es que Nakis utilizaba a esta barra como fuerza de choque para garantizar negocios propios, como la compra de un hotel, donde llevó a estos hombres para realizar ese desalojo, en la localidad de Carlos Spegazzini”, remarcó.

Por su parte, el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, aseguró que la banda “está desarticulada”, debido a que el máximo responsable, Pablo “Bebote” Álvarez, y sus lugartenientes se encuentran detenidos. Consultado sobre la vinculación con el rol de la dirigencia de Independiente, el funcionario bonaerense -que es vocal del club de Avellaneda en uso de licencia-  afirmó que cuentan con “la colaboración de la Comisión Directiva”.“Nos facilitaron mucho trabajo de inteligencia, utilizar padrones, cámaras del club, donde quedan registradas las ventas de entradas”, indicó.

Lo cierto es que la relación de Moyano y su entorno con el Gobierno tuvo varias oscilaciones, y ahora está en un momento de “fría tensión”. Si bien el líder camionero no critica abiertamente al oficialismo, deja que su hijo Pablo arme junto a la Corriente Federal su espacio rebelde y que sea su verborragia la que marque el pulso de su sector. De la misma forma que no apoyó a Cambiemos en 2015, pero hizo que buena parte de su estructura juegue a favor de la candidatura de Macri. Para estas elecciones, su partido estuvo dentro del Frente Renovador, pero sin mayores protagonismos.

La participación del moyanismo en el multitudinario acto del miércoles último frente al Congreso en rechazo a la reforma laboral y los guiños emitidos por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner tuiteando frases del secretario gremial de la CGT, Pablo Moyano, dan cuenta de movimientos que alejan a viejos socios en medio de focos de conflicto como el que también se advierte en la empresa postal OCA, ligada al camionero. Las negociaciones están abiertas, y habrá que ver quién decide mover las primeras piezas en un tablero que cambia todos los días.

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