jueves 23 noviembre, 2017
Actualidad, Gremiales

La CGT incorpora sectores al bloque dialoguista y aísla al moyanismo y la Corriente Federal

>Redacción Redacción
noviembre 08, 2017

Luego del contundente triunfo electoral del Gobierno, la central obrera junta fuerzas para resistir el avance de la reforma laboral. Lo hace incorporando a su armado al MASA y las 62 Organizaciones Peronistas, en el marco de su idea de diálogo y consenso. Así, además, deja sin poder de fuego a los sectores más radicalizados, que insisten con un paro. La izquierda, en tanto, profundiza sus críticas, avalada por los votos.

Por Diego Lanese

Para muchos dirigentes sindicales de peso, el resultado de los últimos comicios legislativos fue la confirmación de lo que se venía anticipando: un gobierno consolidado que avanzará en sus reformas. Si bien no fue una sorpresa, la contundencia de los votos terminó de configurar el escenario futuro, que el presidente Mauricio Macri estrenó en el Centro Cultural Kirchner la semana pasada, cuando frente a gobernadores y dirigentes sindicales dio algunas definiciones de las metas y los objetivos de la segunda mitad de su gestión. Si bien el Gobierno pensaba el acto como un “proto Moncloa”, el acto finalizó siendo una especie de lanzamiento de los pasos que vendrán, y la presencia de los gremios en primera fila fue menos una búsqueda de consenso que una buena ubicación para ver y escuchar la idea, sin muchas chances de opinar.

Quienes fueron al evento admiten que el Presidente aprovechó la victoria para marcar la cancha a los sindicatos y los gobernadores, y le dio un apoyo implícito a los empresarios, que aparecen como los grandes protagonistas de las próximas medidas. La reforma laboral, ese fantasma que asusta en Azopardo, parte de un paquete que es más profundo y peligroso de lo que algunos pensaban. Por eso el triunvirato inició un proceso de fortalecimiento sin abandonar su postura dialoguista. Es que, más allá de mantener la disposición a conversar, se sabe que, si no hay unidad puertas adentro, la central puede perder la batalla. Pero en este proceso se busca que los sectores más radicales queden aislados, y así evitar la tensión de una medida de fuerza. Un paro, admiten, es un tema delicado, que crispa hacia afuera y genera fricciones innecesarias hacia adentro.

Otro punto que comenzará a discutirse es el futuro del triunvirato, muy criticado en la forma, pero que sirvió para salvar la crisis. La fragmentación del peronismo contribuye a que los liderazgos dentro de la propia CGT sean difusos. En este sentido, muchos dirigentes quieren hacer “2×1” y trabajar en la búsqueda de un secretario general, y de paso, volver a la disputa interna del peronismo.

El Gobierno empuja

Los anuncios del presidente Macri en el CCK fueron un relanzamiento de su gestión y marcaron que la reforma laboral era un piso de medidas y que el triunfo electoral sacó al resto de las cuestiones a flote, entre ellas la reforma previsional. A la comitiva sindical le tocó escuchar del propio mandatario algunos conceptos que sonaron a amenazas concretas, siempre bajo la excusa del “diálogo y el consenso”.

Ante Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer, el Jefe de Estado precisó: “(En el país) hay 280 obras sociales de las cuales 240 representan el 30 por ciento de los trabajadores, y 40 al 70 por ciento, y lo digo habiendo desde el primer momento apoyado a las obras sociales, pero esta cantidad llama la atención”. “Necesitamos organizaciones sindicales fuertes, transparentes, que realmente tengan la vocación de representar a los trabajadores. Queremos obras sociales fuertes y bien administradas para mejorar la calidad de vida y la atención a la salud de los trabajadores y sus familias. Para eso invitamos a dialogar a nuestra dirigencia sindical”, agregó.

De inmediato, el triunvirato recogió el guante. “Puede haber tantos gremios como crean los trabajadores. A partir de ahí, que puedan tener personería gremial, es otra cosa”, sentenció Daer, quien respecto a las obras sociales, sostuvo que “cuando habla de cantidad, nosotros creemos que hay obras sociales que son minúsculas, y producto de la desregulación, hoy tienen una cantidad mínima de adherentes”.

Luego del encuentro encabezado por el Presidente, comenzó a circular un borrador de más de 50 páginas con los aspectos centrales de la reforma laboral que busca el Gobierno. Son 144 artículos de una ley que pretende cambiar el paradigma laboral y que ya fue presentado de manera informal por el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, a empresarios y representantes legales de algunos gremios.

En un primer análisis, este proyecto tiene tres ejes fundamentales: un capítulo destinado especialmente al blanqueo laboral, la instrumentación de un sistema de capacitación permanente y una serie de reformas sobre el actual sistema de contribuciones patronales y de derechos individuales establecidos en la ley de Contrato de Trabajo (LCT). El paper distribuido por la cartera laboral para el análisis de sindicalistas y empresarios también postula cambios significativos en el régimen de indemnizaciones por despido.

Pese a los dichos sobre el número de gremios (Macri se quejó de que haya 3 mil sindicatos), se espera que el tema quede para más adelante. Para atacar este tema hay que reformar la Ley de Asociaciones Sindicales, terminando con el “unicato”, el modelo argentino que postula “un gremio por rama”. Una pelea que promete mucha tensión, pero sobre la cual por el momento no hay datos de que se vaya a dar en esta etapa.

Más sectores se suman

Ante este claro avance sobre la CGT, la central prepara su defensa, y para eso, además de intentar armar una mesa de diálogo, busca que el triunvirato tenga el mayor consenso posible. Para eso, se comenzó con una serie de encuentros con sectores que están formalmente fuera de la estructura de la central. Así, está prácticamente acordado que el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) y las 62 Organizaciones Peronistas se sumen a los próximos encuentros.

Si bien ambos espacios tienen diferencias políticas entre sí, vienen a aportar en la tarea de lograr un liderazgo firme para negociar con el Gobierno. El primero de los grupos está liderado por Omar Viviani (taxistas) y Sergio Sasia (ferroviarios), quienes fueron críticos de la actitud pasiva inicial del triunvirato. Luego de apoyar a Florencio Randazzo, comenzaron la vuelta para además aportar a la discusión en el peronismo.

En tanto, las 62 Organizaciones Peronistas comenzaron desde la muerte de Gerónimo “Momo” Venegas un proceso de reorganización, pero no abandonaron su alianza con el oficialismo. Bajo la conducción de Ramón Ayala, sucesor de Venegas en la UATRE, se acercaron a la CGT y participaron de varios encuentros. “La idea es tener una sola CGT, y creemos que empezamos con el proceso para terminar con esta fractura que significa la conducción tripartita”, admitió una fuente del sector consultada por Política del Sur.

La idea del espacio es plantear que “se deje la política partidaria de lado y se cree una estrategia gremial que contenga a todos los sindicatos”. En este punto, las 62 Organizaciones quieren sumar a dirigentes y gremios de otra orientación. “Sean o no peronistas, buscamos ampliar la representación, poner gente que piense distinto incluso”, dijo.

Con estos espacios, que buscan dialogar con el Gobierno, se pretende aislar a quienes representan a los sectores más opositores al Gobierno, como el moyanismo y la Corriente Federal. Ambos jugaron las elecciones claramente contra Cambiemos, e incluso el segundo grupo logró dos diputados nacionales electos por Unidad Ciudadana. Pero debilitados por el movimiento de pinzas, apenas se quedan en algunas declaraciones grandilocuentes en los medios.

“El futuro de la CGT es la unidad con todos los sectores, buscando un conductor, pero también ser parte de la vuelta del peronismo, de su reunificación”, le dijo a Política del Sur Sergio Oyhamburú, secretario general de la CGT Lomas de Zamora, la misma noche de los comicios legislativos. En este sentido, el dirigente de la sanidad remarcó que, para su visión, la central “debe participar de la discusión del peronismo que viene y volver a ser su columna vertebral”.

La izquierda crítica

Si el Gobierno se envalentonó por las elecciones, la izquierda se anima a extrapolar los resultados a la actividad sindical y eleva el tono de sus críticas a la CGT y las dos CTA, en el marco de lo que -consideran- es un plan de ajuste del oficialismo. Con 1 millón 300 mil votos en todo el país, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) se consolidó pese a las diferencias internas expresadas antes de la campaña, y ahora apunta a extender su presencia en los gremios.

“Lo que se consolidó es esta alternativa, nos pone muy contentos que siga creciendo esta opción entre los trabajadores que nos permite defender sus derechos, no sólo desde los sindicatos, sino además en el terreno político”, remarcó Claudio Dellecarbonara, metrodelegado e integrante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), que junto al Partido Obrero y la Izquierda Socialista forman este frente.

La gran elección de la izquierda logró que Nicolás del Caño y Romina Del Plá ingresen al Congreso Nacional. Además, en varios distritos del Conurbano bonaerense fue tercera, superando no sólo a Florencio Randazzo, sino también a Sergio Massa y Margarita Stolbizer. Esto sucedió en Ezeiza, Almirante Brown y Esteban Echeverría.

“El desafío es seguir en cada uno de los sindicatos, tratando de reconquistarlos para la clase trabajadora, barriendo la burocracia sindical, que es y fue históricamente cómplice de los gobiernos y sus ajustes”, le dijo a Política del SurDellecarbonara. Por eso, les apuntó a la CGT y las dos CTA, que según su mirada, “dejaron pasar todas las medidas contra los trabajadores tomadas por este Gobierno”, por lo cual cree que “es fundamental seguir luchando contra esto, ya que se vienen nuevas medidas a nivel nacional”.

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