sábado 21 octubre, 2017

El intendente de Lomas de Zamora volvió a sorprender con una fotografía: ahora, con Barack Obama.

Por Ruben Molina

En la era de las “selfies”, el intendente de Lomas de Zamora no para de poner su mejor sonrisa y esperar el “click” de las cámaras. En épocas de elecciones, el enfrentamiento con los flashes es una constante y hasta puede llegar a ser tedioso, pero Martín Insaurralde saca provecho de eso. Sabe que una imagen vale más que muchas palabras. Justamente, esa imagen es la que lo ha llevado a ostentar, por estos días, un alto grado de conocimiento y popularidad.

La última hazaña fotográfica del jefe comunal lomense fue, nada más y nada menos, que posar junto al ex presidente de Estados Unidos Barack Obama durante la Cumbre de “Economía Verde” realizada en Córdoba. Una semana atrás, otra foto inundó las redacciones de los principales medios periodísticos del país: Insaurralde y Néstor Grindetti, intendente macrista de Lanús, a la salida del teatro Colón. La imagen hizo mucho ruido dentro y fuera del kirchnerismo.

Ahora suma este nuevo trofeo. Su rostro junto a un ex jefe de Estado norteamericano. Insaurralde desafía la interna del PJ. Si aquella foto junto al principal dirigente que el macrismo tiene en el Conurbano generó fastidio, esta puede provocar un poco más. Sobre todo, en lo que tiene que ver con el folklore del peronismo y el pensamiento ideologizado de ciertos sectores del kirchnerismo más afines al concepto de antiperialismo.

“Martín es así”, dijo a este periodista un destacado dirigente y funcionario de Lomas de Zamora. “Él se mueve en ese marco de libertad. Cuando vi la foto me quería matar. ¡Justo en este momento se la viene a sacar!”, agregó, al hacer referencia a la imagen junto al intendente de Lanús. La foto fue subida al Instagram de Jésica Cirio, a la salida de una velada en el Teatro Colón. Luego, ambos intendentes cenaron con sus respectivas parejas, y después vino la “selfie”. De más está decir que en el kirchnerismo más rancio la postal no cayó nada bien. “Ya nos tiene acostumbrados a estas cosas”, sostuvieron desde la Cámpora.

Pero el tema de las fotos no es nuevo para Insaurralde. Hace unos años, una imagen con Sergio Massa generó mucho ruido. Y en verdad, fue sólo eso: ruido, porque en definitiva, jamás sacó los pies del plato del PJ. Y seguramente ahora tampoco ocurra ningún cambio de bandería política. Martín juega con eso. Sabe que este tipo de cosas lo pone en los primeros planos y en el centro del debate. Lo necesita, sobre todo, por los tiempos que se avecinan en el justicialismo bonaerense. La discusión que se viene no es sólo por la forma y el contenido que deberá tener el futuro PJ, sino también por los liderazgos.

Insaurralde entiende que los tiempos del “dedo” de Cristina y los suyos se acabaron. No tuvo otra opción que reconocer que ella era la que más traccionaba votos en el Conurbano, por eso se alejó de Florencio Randazzo y respaldó la candidatura de la ex presidenta. Tan equivocado no estaba. La verdadera renovación comenzará, planillas de votos en mano, durante la madrugada del 23 de octubre. Los liderazgos serán rediscutidos a partir de los resultados de la elección general. Habrá que ver cuántos salen airosos de esa prueba. Insaurralde se siente seguro y desafía a pura “selfie”.

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