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En el peronismo comienzan a sacarse las “caras y caretas” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 18 de Mayo de 2017 05:11

La interna del peronismo parece que va en serio. Lo ocurrido el martes por la noche en el teatro “Caras y Caretas” es una demostración de ello. También de que una buena parte de los intendentes no está dispuesta a ir a una contienda electoral si no tiene asegurado el triunfo. La ausencia de una veintena de jefes comunales al acto encabezado por Máximo Kirchner fue una señal de que “con Cristina es una cosa, sin ella las cosas cambian”.

Por Rubén Molina

La del martes fue una jornada en la que se esperaba continuar con la “buena sintonía” existente entre los intendentes y el kirchnerismo más puro. Estaba prevista una reunión, pero de pronto, quienes al final faltaron se enteraron de que el encuentro se había “transformado” en un acto al que estaban invitados todos los sectores que componen el basto mundo del Frente para la Victoria, entre ellos Gabriel Mariotto, Amado Boudou y Luis D’Elía.


La versión que maneja este periodista es que, alertados de las “celebrities” que asistirían al evento, los intendentes pusieron el freno de mano. A la cabeza del parate se ubicó Martín Insaurralde, y los demás jefes comunales se sumaron a la postura del lomense.


“Iba a ser una reunión, lo convirtieron en un acto. Los 25 intendentes se fastidiaron y decidieron no ir”, manifestó una fuente de ese entorno, y se encargó de aclarar automáticamente que “con Cristina está todo bien, fue sólo un gesto. No es una ruptura, pero esto no es como en 2014”.


Dos cosas quedaron claras: primero, que los intendentes no quieren saber nada con lo más rancio del kirchernismo, y mucho menos si Cristina Fernández no va a ser candidata. Segundo, que la situación sería diferente si CFK anunciara una postulación en la provincia de Buenos Aires, algo que hoy parece lejano. En ese caso sí estarían dispuestos a “fumarse” a Mariotto, Boudou y compañía.


El problema, tal vez, es más profundo. Los intendentes están comenzando a tomar conciencia de que lo de Randazzo va en serio, que el ex ministro está dispuesto a ir a internas y enfrentar, si hace falta, a la mismísima CFK. El tema es que la ex presidenta no confirmó su candidatura, y por lo manifestado recientemente, bastante alejada se encuentra de una decisión en ese sentido.


Para colmo de males, el ex funcionario nacional ya está en campaña, y más allá de una falta de confirmación oficial, hoy pareciera que arriba del ring del peronismo bonaerense se encuentra Randazzo, y del otro lado sólo se ve confusión.


El kirchnerimo duro tomó nota de lo ocurrido el martes. La lectura es unívoca: los intendentes que pegaron el faltazo “quieren garantías para ir a una interna”. Así lo expresó Edgardo Depetri en diálogo con el programa radial Política del Sur. Y esa garantía se llama “CFK candidata”. De lo contrario, habría que discutir todo, pero de manera diferente a lo que se venía haciendo hasta hace dos años atrás.


El tema no es menor. Los intendentes no sólo ponen en juego sus egos, sino también las bancas en los concejos deliberantes. Hoy, muchos de ellos tienen un presente ajustado en materia de mayorías. Pero al mismo tiempo no están dispuestos a ceder poder en manos de la Cámpora. La apuesta es lograr la unidad y evitar una contienda. El problema es que justamente ni Randazzo ni la Cámpora lo desean, ambos quieren confrontar.


El panorama se presenta complejo. Es cierto que aún falta mucho. Pero el gesto de los intendentes representa un antes y un después en la discusión. Desde el randazzismo se frotan las manos. Por lo bajo aseguran que “muchos de esos intendentes, luego de las reuniones con Máximo, van a verlo a Florencio”.


Por lo pronto, al cierre de esta edición se llevaba a cabo una reunión seccional en Avellaneda. Comienza el poroteo. Un poco más alejado de todo ello, en tierras orientales, el presidente Mauricio Macri también se frota las manos.