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Escrito por Redacción   
Martes, 21 de Marzo de 2017 02:41

El enigma Randazzo

 


 

Por Rubén Molina

 

Las indefiniciones del ex ministro de Cristina Fernández, de cara al proceso electoral, inquieta a todo el PJ bonaerense. El PJ debate su forma y modo de enfrentar al macrismo.


Desde varios sectores del justicialismo aguardan con ansiedad la decisión de Florencio Randazzo. Todos quieren saber si va a ser candidato en la provincia, si se va animar a enfrentar a Cristina Fernández. De eso dependerá -mucho- el futuro del peronismo bonaerense y, por qué no, de la provincia de Buenos Aires. Un sector importante del PJ cree que ya lo tiene resuelto, otros todavía no. El enigma se acrecienta a medida que se acerca la fecha de cierre de listas. Lo cierto es que aún no hay confirmación oficial.


Una definición del ex el ministro del Interior y Transporte podría pintar de blanco y negro la realidad que hoy vive el PJ en la provincia de Buenos Aires. La foto de la última reunión en San Vicente mostró un peronismo junto pero no unido. Claramente, hay un sector muy importante que no quiere saber nada con la posibilidad de que CFK vuelva a ser candidata. Lo ven como un retroceso. El denominado "Grupo Esmeralda", el Movimiento Evita y una buena porción del sindicalismo encabezan esa facción.


La indefinición inquieta a más de uno. Durante la semana se especuló con una reunión entre el ex funcionario nacional y los "Esmeralda". Ese encuentro nunca estuvo en agenda, sólo existió en la imaginación de algunos medios nacionales que ven en la figura de Randazzo un buen contrapeso a la de la ex Presidenta. Por el contrario, sí se llevó a cabo uno con Daniel Scioli, a quien ven con buenos ojos de compañero de fórmula.


Hoy la realidad y las encuestas indican que, en unas eventuales PASO, Cristina sería triunfadora. Es la que mejor mide en la provincia. Una fórmula con Daniel Scioli es la preferida. Pero muy pocos se arriesgarían a asegurar que se va a presentar. Tampoco son pocos, en el entorno de Randazzo, los que no descartan que la solución sea ir por afuera de una interna.


Las recientes movidas y apariciones del ex ministro son leídas, desde algunos sectores del justicialismo, como una estrategia del "establishment" para instalar al ex ministro a confirmar sus aspiraciones. La visita al Papa, su video con los ferroviarios, su presencia en el acto de la CGT y varias otras durante la última semana son vistas como señales de lo que se viene.


Pero la definición no llega. Todos se preguntan: “¿A qué juega Randazzo?”. Hoy continúa deshojando la margarita. En su círculo íntimo aseguran que aún hay tiempo, aguardan algunas definiciones. La idea de enfrentar en las PASO a CFK no cierra, sabe que es perdedor. Ir por afuera no queda claro si resulta un buen negocio, aunque algunos consideran que es una buena apuesta al futuro. El recuerdo de la derrota de Antonio Cafiero ante Herminio Iglesias y su posterior proyección nacional alimentan esa aventura. Pero tampoco termina de ser digerida.


La alternativa es que la ex primera mandataria resuelva no presentarse. Son varios los que creen que será lo que finalmente haga. Opinan que es mucho lo que tiene en juego: en primer lugar, desgarrarse en una interna en la que saldría vencedora, pero desgastada; y segundo, ir a una elección general, en la que una nueva polarización con el macrismo podría llegar a tener un final incierto. ¿Y luego? Sabe que la Justicia está detrás de ella. Una derrota y un rechazo social público podrían acelerar algunos tiempos.


Hay una opción, y es a la que está apostando una buena porción del PJ: la unidad. Atada con alambres, pero unidad al fin. Entienden que no sirve la disputa. Ni Cristina sola ni Randazzo solo. ¿Una alternativa superadora a ellos? La idea de una renovación requiere de coraje: una dupla de intendentes ganadores puede andar. Una fusión "Esmeralda-Fénix" podría ser la solución para algunas mentes de la ingeniería justicialista. Desde alguna oficina se filtró la dupla Insaurralde-Magario. Es una alternativa, sólo eso. Randazzo es la primera opción, de confirmarse una negativa de CFK.


Restan noventa días, el tiempo empieza a correr más rápido. Alguien dijo que el peronismo es como un tiburón. Ve sangre, se une y va detrás de su presa. Los gobiernos nacional y provincial comienzan a desangrarse, pero no están muertos. Una reacción de la economía, como pregona Mauricio Macri, y una tregua sindical y social, hoy lejana, podrían jugar en contra de las aspiraciones electorales pejotistas. Mientras tanto, el enigma Randazzo continúa, como así también la ansiedad en materia de definiciones.

 

 

 

 
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