Sat22072017

Actualizado03:52:33

Back Inicio
#8M: El paro de las mujeres desnudó las diferencias y desigualdades laborales PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 15 de Marzo de 2017 02:25

El mercado de trabajo es uno de los lugares donde las diferencias de género aparecen más brutalmente. En el país ganan menos del 75 por ciento del salario de un varón, sufren más la desocupación y sólo participan del 20 por ciento de los cargos ejecutivos. En los gremios, donde no se cumple el cupo sindical, reclamaron por políticas específicas.

 

Con actos en más de 50 países, el 8 de marzo se realizó el primer Paro Internacional de Mujeres, una medida surgida del movimiento #NiUnaMenos, que volvió a movilizar a miles de manifestantes en el país. Como sucedió el año pasado, el reclamo por el fin de la violencia de género copó las calles en una multitudinaria marcha que terminó con algunos incidentes frente a la Catedral porteña.


La jornada, realizada el Día Internacional de la Mujer, sirvió para visibilizar uno de los aspectos más brutales de la desigualdad: las diferencias laborales. La participación de las mujeres en el mercado de trabajo, con empleos inferiores y peor remunerados, es una realidad regional a la que no escapa la Argentina.


Una de las desigualdades más notorias es la brecha salarial. Según la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC), la diferencia salarial entre hombres y mujeres “impacta en todas las escalas”, y en promedio equivalente al 74,2 por ciento del salario de los hombres en el ámbito profesional.


Con datos al tercer trimestre de 2016, el INDEC informa que en empleos que requieren capacitación técnica, “las mujeres ganan el 82 por ciento del salario que reciben los hombres, mientras que para tareas operativas es del 80,8 por ciento”. “Las diferencias salariales por género son menos marcadas en tareas que requieren algún grado de calificación o formación superior, pero se profundizan en las labores no calificadas, en las que las mujeres ganan un 64,6 por ciento de lo que se les paga a los hombres”, concluye el informe, al que tuvo acceso Política del Sur.


Otro de los problemas que enfrentan las mujeres es el de la calidad del empleo. Si bien son más del 40 por ciento de la fuerza laboral argentina, este porcentaje se achica notablemente en puestos de mando, hasta llegar a un 20 por ciento en los cargos ejecutivos.


Esto está casi naturalizado por las leyes, que no contemplan los problemas de género específicos. “Las mujeres somos más del 40 por ciento de la clase trabajadora; sin embargo, estamos lejos de tener los mismos derechos”, se queja Victoria Freire, directora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas porteño.


Consultada por este medio de comunicación, Freire indicó que desde el observatorio analizan los convenios y acuerdos colectivos laborales de 2016 y se encontraron con que “las cláusulas vinculadas con las problemáticas de género son solamente un 8 por ciento, y tan sólo un 2,7 por ciento incluye la licencia por violencia de género”. “Un ejemplo claro son las licencias por paternidad, que llegan incluso a ser de menos tiempo que las de casamiento o trámites. Para la ley, las mujeres somos las únicas responsables de la crianza”, sostuvo la referente.


A nivel regional, este panorama se repite. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en América Latina y el Caribe la participación de las mujeres en el mercado laboral “es del 53 por ciento de las que se encuentran en edad de trabajar, y el 78 por ciento de las que tienen un empleo están en sectores de baja productividad, con poca paga, sin seguridad social y fuera de los sectores de tecnologías e innovación”.


En tanto, desde la Organización Mundial del Trabajo (OIT) alertaron que, durante el último año,“el desempleo de las mujeres en América Latina y el Caribe aumentó más que el de los hombres, y por primera vez en una década la tasa se ubicó al borde de los dos dígitos, en 9,8 por ciento”. Esto significa que, en la región,unas doce millones de mujeres están buscando empleo pero no lo consiguen.


Cupo sindical

El fenómeno de la desigualdad de género en el ámbito laboral puede explicarse con una imagen ocurrida apenas un día antes de la marcha del #8M. En el palco de la CGT, durante la marcha en protesta contra el Gobierno, prácticamente no había mujeres. De hecho, en la central obrera, de 25 secretarías y tres cargos de conducción (el triunvirato), sólo hay dos mujeres. Y eso que hace años existe una ley de cupo femenino sindical, que obliga a los gremios a tener un 30 por ciento de cargos ocupados por mujeres.


“Pedimos al poder político que se empiecen a implementar las políticas de género, y decimos basta a una política de ajuste que está destrozando a las familias en la Argentina. No alcanza con protocolos mentirosos, sino que se necesita seguridad en todos los planos del Estado: seguridad jurídica, lugares de decisión, igual salario por el mismo trabajo”, sostuvo Noé Ruiz, secretaria de Género de la CGT, en la conferencia de prensa que dieron en conjunto dirigentes de la central obrera, la CTA y diversos gremios, como ATE.


No estamos dispuestas a retroceder en nuestras conquistas, sino que vamos a seguir peleando por más derechos”, afirmó en la misma jornada Claudia Baigorria, secretaria de Formación de la CONADU Histórica.


Por último, Marta Galante, directora de Género de ATE, denunció que en el Estado también las mujeres son objeto de persecución: “Desde que asumió este gobierno hemos sufrido despidos, y en su mayoría mujeres y jefas de hogar”.