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Que la sangre no llegue al río PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 30 de Septiembre de 2016 01:45

La situación vivida recientemente por el medio colega “La Tercera” es un fuerte llamado a la reflexión sobre la realidad que vivimos a diario medios locales y regionales, sobre todo en el Conurbano sur de la provincia de Buenos Aires. Un presente en el que afloran urgencias, necesidades y miserias.

 

Por Alejandro Cooper

 

Sabido es, al menos para aquellos que formamos parte de la comunidad periodística regional, la delicada situación económica que vivimos los medios de comunicación. En el caso puntual de “La Tercera”, dicha realidad los obligó a mudar sus oficinas y reorganizar el servicio periodístico que venían ofreciendo.

Este presente no les impidió, al igual que la mayoría de los medios que seguimos en pie, en reflejar la realidad que vive un distrito tan complejo como Lomas de Zamora. En esta ocasión el tema de la inseguridad fue el motivo de una supuesta polémica. Decimos “supuesta” porque ante un título, sin dudas, fuerte: “Lomas sangra: crisis de seguridad que desborda a Insaurralde”, la “supuesta” reacción de la comuna fue desplegar un singular operativo destinado a clausurar un edificio vacío, en el que ya no funcionaba el periódico.

Insistimos con la idea de “supuesta polémica”, sobre todo porque al cierre de esta edición ningún funcionario lomense supo o quiso darnos precisiones de los motivos oficiales de la clausura de un lugar que estaba vacío desde hace un par de meses. De más está decir que nuestro medio está abierto a la posibilidad de que cualquier funcionario pueda o quiera explicar lo ocurrido.

Nos gustaría creer que lo sucedido tiene que ver con denuncias de vecinos por la presencia de alguna invasión de roedores, cucarachas u olores nauseabundos. No sería de extrañar que en un edificio deshabitado desde hace meses, en donde también funcionaba una importante oficina, ocurriera algo así. Aunque lo ideal y lógico hubiera sido una desinfección o desratización del lugar. Al menos haberse informado previamente que allí no había nada ni nadie.

La semana pasada un título similar, sobre la realidad en materia de seguridad del distrito que conduce Martín Insaurralde, publicado por nuestro semanario provocó un episodio más que curioso y confuso. Misteriosamente todos los ejemplares que se dejan habitualmente para su reparto en el Palacio Municipal desaparecieron. Nadie, en la Municipalidad de Lomas de Zamora, tuvo acceso a la última edición de “Política del Sur”. Manos anónimas lo hicieron desaparecer. Extraño. Nadie se hizo cargo.

No nos gustaría llegar a la conclusión que esta reacción, y lo ocurrido a “La Tercera”, hayan sido un comportamiento lindante con la censura y el autoritarismo de parte de un gobierno municipal que, ante situaciones inmanejables y que lo desbordan como la inseguridad, reacciona de la peor manera con aquellos que, lo único que hacemos, es informar sobre la realidad.

En nuestro caso no sería la primera vez que nos ocurre un hecho de esa naturaleza. El año pasado, en el medio de la campaña electoral, un periodista y un fotógrafo de “Política del Sur” fueron “gentilmente invitados” a retirarse de un acto oficial encabezado por el, aquel entonces, intendente de Lanús Darío Díaz Pérez. La única explicación, dada por el responsable de la comunicación local, José Daniel Lancellotti fue que no estábamos “invitados”. De más está decir que varios medios sí habían sido “invitados” y cubrían el evento. Curiosamente “Política del Sur” no.

Al margen de las “anécdotas”, de confirmarse la mala fe de las autoridades de Lomas de Zamora, expresamos el más enérgico repudio a lo ocurrido y nuestra solidaridad con un medio colega y amigo como “La Tercera”. Ratificamos el respeto por la libertad de expresión y el derecho a informar; pero sobre todo porque nuestros dirigentes y gobernantes sean los primeros en abrazar dicho principio básico de la Democracia.

 

 
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