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Hombres en pugna

>Redacción Redacción
agosto 01, 2017

La guerra entre Baldomero “Cacho” Álvarez y Jorge Ferraresi se cobrará otro capítulo en las elecciones que se avecinan.

 

Por Ruben Molina

 

En Avellaneda se vive una guerra silenciosa entre dos pesos pesados del peronismo: Jorge Ferraresi y Baldomero “Cacho” Álvarez. El actual intendente y el histórico jefe comunal, sin dudas, tienen deudas pendientes que vienen de tiempo atrás. En los últimos tiempos, en cada elección que se avecina exponen al máximo sus diferencias, y a su manera, intentan saldarlas. Esta vez no será la excepción. ¿Una de historia de traiciones u otro episodio en el que el alumno supera al maestro?

Las diferencias entre “Cacho” y Jorge vienen de larga data; en rigor de verdad, desde luego de que Álvarez dejara su cargo de intendente para ocupar una función en la provincia de Buenos Aires con el objetivo de ser el sucesor de Daniel Scioli, por aquel entonces gobernador bonaerense. Primero senador provincial y luego secretario de Desarrollo Social, “Cacho” puso todas sus fichas en ese propósito. El “Plan Envión” fue una de las herramientas predilectas en ese proceso.

En un principio, todo iba sobre ruedas, sobre todo porque al frente del distrito había quedado un “amigo”: Jorge Ferraresi, alguien de “confianza”. Ya lo dice aquella vieja frase: “La confianza mata al hombre”. Esta no fue la excepción. Con una larga historia familiar dentro del PJ, y a pesar del fuerte vínculo que los unía, el actual jefe comunal fue creciendo y tomando vuelo propio. Un rol que lo acercaba mucho más al kirchnerismo más puro que al peronismo ortodoxo con el comulga Álvarez.

Finalmente, los caminos terminaron por separarlos. El proyecto provincial de Álvarez se vio frustrado. La alternativa fue probar con Sergio Massa, lo que terminó en otra frustración. La alternativa final tenía nombre y apellido: Mauricio Macri. El intento de recuperación y proyección política incluía volver a Avellaneda. Ferraresi, hábil, cerró todos los accesos a una vuelta local de su ex “jefe”. Lo que terminó de erigirlo en uno de los referentes -no solo seccional, sino también provincial- del kirchnerismo cristinista. Por el contrario, “Cacho” es en la actualidad uno de los referentes de la denominada “pata peronista” dentro del macrismo, luego de la muerte del “Momo” Venegas, tal vez uno de los más importantes.

Hoy, Ferraresi es “amo y señor” de Avellaneda y uno de los principales referentes de CFK. Un retorno electoral de Cristina podría ponerlo en la carrera provincial. La contracara es Álvarez, que lejos quedó de ser quien decida en el PJ. Hoy su papel queda limitado a lo simbólico, aunque está claro que no cesa en su doble intención: recuperar su rol de conductor dentro de un peronismo unificado. Y en ese intento, el de causar el mayor daño posible a su actual “archienemigo” local. Los escenarios de las batallas pueden ser diversos: desde una sesión del HCD hasta el armado de una lista sindical o una reunión del partido.

A sabiendas de que ese es el objetivo, y con la llegada de las elecciones, ambos fueron a la búsqueda de sumar soldados en el armado de los diferentes frentes locales. Ferraresi con su lista propia en Unidad Ciudadana, pero también apostando en otras fuerzas. Ejemplo de ello fue el fallido apoyo a Benicio “Pantera” Gutiérrez en su intento de que le sea habilitada una lista dentro del randazzismo. La “familia” le dijo “no” a las intenciones de Gutiérrez y Ferraresi. Hoy cuenta en el HCD con un aliado histórico como Armando Bertolotto; y rápido de reflejos, supo birlarle al PRO a Daniel García. Por el contrario, Álvarez logró colocar a su ex esposa, Mary Balbuena, segunda en la boleta de Cambiemos; y pudo mechar en el armado del randazzimo.

Curiosamente, hay algo que, a pesar del paso del tiempo y el distanciamiento político, los une: su aversión al Sindicato de Trabajadores Municipales. Se podría decir que tienen un “enemigo” en común: Rubén “Cholo” García, líder máximo de la Federación del Sindicato de Trabajadores Municipales Bonaerense. Recordado fue aquel tiroteo ocurrido hace doce años frente a la Municipalidad de Avelleneda, que dejó tres heridos graves de bala.

Ferraresi usa una estrategia diferente, pero igual de dañina, en contra del “Cholo”: el armado de otro sindicato y la referenciación de otros gremios a la hora de la discusión paritaria. El “ninguneo” es una constante.

Pero, aunque cuenten con un enemigo en común, en este caso no se podría decir que los “una el espanto”. Difícilmente algo los una a Baldomero “Cacho” Álvarez y Jorge Ferraresi. La pelea por el liderazgo, las ambiciones y la conducción del peronismo de Avellaneda tendrá en esta elección un nuevo capítulo. Sin dudas, no será el último.

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