jueves 14 diciembre, 2017

En la cima del poder político seccional, el intendente de Lanús aspira a ganar la Tercera en 2019.

Por Ruben Molina

Llega fin de año y comienzan los tiempos de balance. En algo de eso anda el PRO de la región, aunque, ni lerdo ni perezoso, ya piensa en el futuro y cómo usufructuar el buen momento electoral de los tiempos que corren. Durante la semana hubo un encuentro en Lanús, en el que participaron no sólo referentes macristas de la Tercera Sección Electoral, sino también del frente Cambiemos en general. Algunas señales de lo ocurrido allí nos pueden dar una pista de lo que se viene.

El pretexto fue un asado de fin de año. ¿Un encuentro de camaradería? Puede ser, pero en una reunión de la que participan exclusivamente políticos, difícilmente no haya alguna “rosca” dando vuelta. Si bien el anfitrión de la velada fue el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, la gran figura de la noche fue el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Federico Salvai, principal operador de la gobernadora María Eugenia Vidal y al que une un fuerte lazo personal y político con el mandamás lanusense. También fueron de la partida los principales referentes de la Tercera Sección, incluidos los intendentes.

El primero de los datos es que definitivamente Néstor Grindetti queda instalado como el gran referente seccional y uno de los principales en la provincia. En algún momento se especuló con la posibilidad de que el otro intendente que tiene Cambiemos en la región, el quilmeño Martiniano Molina, pudiera hacerle sombra. Luego de la elección de octubre, eso quedó en el pasado. El cocinero quedó relegado. La mesa principal de esa noche fue toda una señal: Grindetti junto a Salvai y los legisladores electos.

Pero si faltaba algún indicador más del presente optimista del jefe comunal de Lanús, esta semana recibió en su distrito al presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien junto a la gobernadora María Eugenia Vidal visitaron a un vecino en el barrio de Valentín Alsina. Otro guiño del poder que ostenta por estos días el ex ministro de Hacienda de Macri durante sus tiempos de jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En estos tiempos de balance, en el macrismo no hay dudas de que la elección que se hizo en la Tercera fue clave para ganarle a Cristina Fernández. El Conurbano fue tácticamente decisivo. Suena paradójico lo antes dicho, porque en la mayoría de esos distritos Cambiemos perdió y el peronismo siguió reteniendo la mayoría de sus bastiones. La clave estuvo en la diferencia. En octubre pasado fue de apenas 7 puntos, cuando en 2015 fue de 13. El punto es que el macrismo aspira a más, y en las elecciones de 2019, además de mantener la provincia, anhela birlarle alguna que otra comuna en la región al PJ.

Las palabras de Grindetti durante el asado fueron elocuentes en ese sentido: “La Tercera es el gran desafío que tenemos por delante. Tenemos un objetivo, que es seguir creciendo, somos un equipo en toda la provincia con una gobernadora que tiene como meta que cada día estemos mejor. Los convoco a que sigamos trabajando juntos para ganar la Tercera en el 2019.”

¿Sí se puede?

El debate que sigue es si realmente hay equipo para lograr ese objetivo. Hay distritos en los que se hizo muy buena elección, pero resulta claro que no hay candidato que unifique al frente y pueda ganar. Hay otros en los que se cuenta con candidato, pero a la luz de los hechos, es imposible poder triunfar. Finalmente, hay otros en los que no hay ni una cosa ni la otra. El laboratorio de Cambiemos muy pronto entrará en funcionamiento, y no caben dudas de que comenzará la etapa de los “experimentos”.

Vayamos por partes. En lo que atañe a nuestra región, cinco distritos hay en la mira: Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Almirante Brown y Esteban Echeverría. En sólo uno de ellos se ganó: Lanús. Allí no hay discusión, Néstor Grindetti irá por la reelección. Nadie, sólo él le puede objetar ese galardón. En el horizonte político, la del actual intendente no hay otra cosa que su distrito. La posibilidad de la Provincia es un premio lejano, y hoy en manos de María Eugenia Vidal.

Un municipio que genera muchas dudas es Avellaneda. Cambiemos hizo una excelente elección en las tierras del kirchnerista Jorge Ferraresi. La diferencia fue de apenas 4 puntos. Un importante caudal de votos que se contradice con la ausencia de un candidato fuerte y una unidad bastante complicada dentro del frente. Sin dudas, la lupa estará posada sobre esta comuna donde “sí se puede” ganar en el 2019. La idea que por lo bajo muchos van masticando es que la flamante senadora nacional Gladys González se cargue dicha candidatura. Una apuesta fuerte, indudablemente.

Un distrito complicado pero “amigo” es el de Lomas de Zamora. Allí manda Martín Insaurralde, un aliado estratégico del PRO en la provincia. Con los pies bien puestos en el PJ, mantiene una fluida y extraordinaria relación con el gobierno bonaerense. Todo un problema para la dirigencia y militancia local de Cambiemos. Pero ese no es el único problema que tienen, el primero son los votos. La diferencia entre ambas fuerzas en las elecciones generales fue de 10 puntos. Insaurralde parece imbatible.

El otro gran problema en Lomas son los candidatos. Hoy la única figura fuerte es Gabriel Mércuri. De pasado peronista, su origen siempre lo pone en el debate sobre su viabilidad. Los macristas “paladar negro” no terminan de digerirlo. Además, remarcan que con él nunca se ganará el municipio. Se han intentado alquimias que han fracasado. El “jardinero” Julio Cruz fue una de ellas. En los últimos tiempos surgió el nombre de Hernán Lewin, ex presidente del club Temperley. Por ahora todos los caminos conducen a la continuidad de la figura de Mércuri, algo que, según las malas lenguas, complacería al propio Insaurralde.

En Almirante Brown se vive una situación compleja. Hay una figura fuerte: Carlos Regazzoni. Pero en el ex titular del PAMI confluyen dos cuestiones que no lo favorecen: la mala elección que hizo en octubre (perdió por 12 puntos) y las reacciones adversas que genera su accionar político. En este último caso, el problema no es sólo con sus aliados frentistas, sino también con los propios. Hay muchos “amarillos” que en el distrito no lo quieren y constantemente operan en su contra. Regazzoni está en observación. Juega a favor de los “científicos” amarillos el hecho de que Mariano Cascallares, el intendente peronista browniano, sea considerado uno de los jefes comunales “amigables”.

En Esteban Echeverría, el panorama está un poco más claro. La diferencia fue de tan sólo 6 puntos en octubre. Allí Cambiemos, y en particular el PRO, cuenta con un candidato propio: Evert Van Tooren. El actual subsecretario de Tierras, Urbanismo y Vivienda de la provincia de Buenos Aires hizo una más que interesante elección. Además, y como si no fuera poca cosa, mantiene una excelente relación con sus aliados frentistas. El vínculo con la UCR es muy fuerte. Su alianza con el concejal radical Roberto Leonis es un ejemplo de ello. Además, juega a favor que la relación entre la Provincia y el intendente Fernando Gray no es de las mejores. Van Tooren es una fija para pelear en 2019.

La decisión está tomada, en el PRO van por más. Las palabras de Federico Salvai en el encuentro de Lanús, que le puso el cuerpo al encuentro organizado por Néstor Grindetti, fueron elocuentes: “Tengo mi corazón puesto en la Tercera, todo lo que hemos logrado es porque hay un gran equipo. Este es el momento y el punto de inflexión. No debemos quedarnos cómodos. Tenemos que redoblar esfuerzos, nuestra meta es ganar la sección.”

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