domingo 27 mayo, 2018
Actualidad, Gremiales

Gremios resisten el avance de la Sociedad Rural en organismos relacionados con el campo

>Redacción Redacción
febrero 09, 2018

La entidad gana terreno de la mano de la llegada de su ex titular al Ministerio de Agroindustria. Desde ATE-Senasa aseguran que se están delegando en entidades empresariales controles fitosanitarios por el ajuste del organismo. Además, un sindicato de trabajadores agropecuarios desconfía de la llegada de un miembro de la entidad ruralista al Renatre, el registro de empleados rurales.

Por Diego Lanese

La llegada de Luis Etchevehere al Ministerio de Agroindustria fue una especie de símbolo final de la alianza del Gobierno con los sectores más concentrados de la economía. El ex titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) se convirtió en el primer miembro de esta entidad en llegar a un gobierno luego de más de 70 años, y fue fuente de críticas por parte de la oposición. Junto con el nombramiento, en los últimos días se dio un avance de sectores ruralistas en espacios gubernamentales relacionados con el campo, lo que generó preocupación en los gremios del sector.

Primero, un fuerte ajuste en el Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dejó varios controles en manos de privados, un “doble estándar” que los delegados de ATE rechazan. Además, casi en silencio, un ex Sociedad Rural fue nombrado al frente del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), el organismo que debe controlar que los empleados rurales estén correctamente contratados. “Es como poner a cuidar al gallinero a un zorro”, dijeron desde el Sindicato Argentino de Trabajadores Horticultores y Agrarios (SATHA).

La avanzada de la Sociedad Rural preocupa a los gremios del sector, que hablan de una virtual “privatización del campo”. En el marco de un paro de 96 horas que finalizará este viernes, desde ATE-Senasa apuntaron a la transferencia de funciones de este organismo -encargado de la sanidad de carnes y productos agropecuarios- hacia sectores privados, entre ellos la centenaria entidad.

La semana pasada, los trabajadores fueron a la Rural y se reunieron sus representantes para denunciar esta situación. En el interior, el ajuste hace que se deje de pagar el alquiler de unas 400 oficinas del Senasa, lo que hace que los controles sean realizados en sedes de la Sociedad Rural.

“El Senasa procura delegar las funciones del Estado y obligar a profesionales y técnicos a depender de la caridad de los controlados. Aduciendo falta de presupuesto, esos CEO’s de CREA, Techint y la SRA exigen que los trabajadores soliciten a las sociedades rurales del interior un espacio para poder operar”, denunciaron los trabajadores mediante un comunicado.

Según fuentes del encuentro consultadas por Política del Sur, hubo un compromiso de la Rural de plantear el tema en la próxima reunión de consorcio del organismo, ya que las propias entidades afirman que “no les conviene” esta situación.

La protesta de cuatro días fue convocada por la Mesa de Coordinación Nacional de la ATE-Senasa,que conduce el dirigente estatal Jorge Ravetti, luego de una masiva asamblea de trabajadores, quienes denunciaron “el retiro de los servicios de inspección veterinaria de los establecimientos, lo que dejó sin funciones a más de mil empleados para aplicar la figura de “directores técnicos privados” en todos los lugares en los que se producen y elaboran alimentos de origen animal y vegetal”.

Según el dirigente, se transfirieron a “los privados los programas de erradicación y prevención de plagas que afectan a los cítricos (HLB y mosca de los frutos), las vides (lobesiabotrana) y la producción de algodón (picudo de algodón)”, todo lo cual “se suma a los 130 despidos injustificados ya producidos y anunciados de manera informal el 29 de diciembre último”, lo que implicó “el cierre de barreras como las de Yapeyú y Olivari en Corrientes y la aparición de la bacteria HLB en Entre Ríos”, añadió Ravetti, quien denunció como “cómplices necesarios” de esas decisiones a la Rural y las otras organizaciones agropecuarias, además de las cámaras de la industria frigorífica  avícolas y apícolas, que procuran “autocontrolarse sin ninguna intervención del Estado”.

Juez y parte

Pero el caso más concreto del avance de la Sociedad Rural en el Estado se dio a principio de año, cuando el Gobierno confirmó las nuevas autoridades del Renatre, el ente que debe controlar la registración de los trabajadores rurales. Según la disposición, Abel Guerrieri será presidente de la entidad, acompañado en la vicepresidencia por Alfonso Máculus, en representación de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), conformando la nueva conducción de la entidad.

Antes, el organismo era presidido por el representante de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), el gremio que lideró hasta su muerte Gerónimo “Momo” Venegas, aliado del Gobierno. De hecho, el Renatre fue puesto en marcha nuevamente con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia, ya que la gestión anterior había creado el Renatea, que buscó cambiar las formas de control del trabajo rural.

La llegada de la Sociedad Rural al control del trabajo en el campo es emblemática, ya que el empleo en negro e irregular es muy elevado en el sector. Incluso, el propio ex presidente y actual ministro Luis Etchevehere tiene causas judiciales por el tema. “Que un empleado de la Rural sea el presidente del Renatre es como poner el zorro a cuidar al gallinero”, sostuvo en diálogo con Política del Sur Gustavo Arreseygor, titular del SATHA.

Para el dirigente, esta designación “va en línea con la llegada como ministro de Agroindustria, tiene la misma lógica”. “El Renatre es el mayor negocio que inventó la Rural, la CRA y Coninagro, necesitaban para cerrar todo el paquete un gremio del campo, que obviamente es UATRE. El registro maneja cientos de millones de pesos, con esta medida terminaron de cerrar el círculo, porque ahora controlan la Comisión Agraria, que fija los salarios mínimos, y redondearon con el Renatre, un organismo que tiene poder de policía y recaudación propia”, destacó Arreseygor.

Para el dirigente, a los representantes de la Rural “no les importa el control, sino lo que importa es la recaudación, eso está de fondo, el manejo indiscriminado de los millones de pesos que se recaudan”. Como ejemplo de esto, explicó que apenas volvió a funcionar el Renatre, Venegas retiró los síndicos de su gremio del registro, lo que dejó sin ningún control esos fondos. “Se van rotando las presidencias, un año la Rural, otra CRA, un año UATRE, y así combinan”, dijo.

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