martes 23 octubre, 2018

El debate por el rechazo de un acuerdo con el FMI mostró la verdadera cara del justicialismo en el Conurbano.

Por Ruben Molina

La discusión sobre un futuro acuerdo entre el gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional fue el telón de fondo aprovechado por el Partido Justicialista del Conurbano bonaerense para mostrar sus uñas y dejar en claro quién manda y quiere seguir mandando allí. En una semana agitada para Cambiemos en el orden nacional y provincial, los municipios no quedaron rezagados en ese ítem. Todos los concejos deliberantes de la región, con excepción de Lanús, votaron el rechazo a un nuevo pacto con el FMI.

Pero en este posicionamiento o reposicionamiento del PJ regional hubo matices que van marcando las primeras pinceladas de lo que será la pelea electoral del año próximo. Sobraron condimentos, gestos y, sobre todo, palabras de un lado y del otro para marcar el comienzo de un proceso que, tal vez interrumpido por el desarrollo del Mundial de Fútbol, parecería dar sus primeros pasos y tendrá como meta octubre del año próximo.

En Avellaneda no hubo sorpresas, al menos para algunos, porque muchos se vieron sorprendidos al ver en la presidencia del HCD al dirigente de la UOCRA local, Héctor Villagra. Un pedido de licencia del intendente Jorge Ferraresi obligó al titular del cuerpo, Hugo Barrueco, a asumir el cargo en el Ejecutivo municipal. Al margen de lo anecdótico del momento, en Avellaneda el justicialismo tiene como aliados incondicionales a los ediles del Frente Renovador y al “saadista” Daniel García. Las manos estuvieron aseguradas.

Muchas veces se especuló con el rol del massismo. En un distrito como este, es claro su alineamiento con el oficialismo local. Lo de García no es novedad. Se podría decir que en Avellaneda es el primer opositor al PRO, y cada que vez que puede, le da una manito. Ejemplo de ello es el “escrache” del fin de semana organizado por el Suteba local y algunos centros de estudiantes durante un encuentro educativo realizado por Cambiemos, al que asistieron el director general de Cultura y Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny; la senadora nacional Gladys González; el intendente de Lanús, Néstor Grindetti; y concejales y consejeros escolares de la región.

La protesta ocurrió el viernes pasado y no pasó más allá de insultos y algún cartel ofensivo. Nada grave, pero absolutamente discutible la modalidad implementada: el escrache. Dos cuestiones: la situación fue sólo una muestra de lo virulento que será el proceso electoral en Avellaneda, un distrito al que le apunta el PRO, que cree que puede ganar y que a las claras ya tiene candidata: Gladys González. Por otro lado, quedó evidenciado que el PJ venderá caro una eventual derrota.

Lanús

En el distrito que comanda el macrista Néstor Grindetti, por ahora, no hay lugar para que proyectos de este tipo avancen. Eso no quiere decir que Lanús sea Disneylandia, muy por el contrario. Cada vez que hay sesión, el PJ fuerza proyectos incómodos para el oficialismo. La llave la tiene el Frente Renovador, que por ahora, en las mayoría de las ocasiones, juega con el macrismo. Pero, como se dice habitualmente, nadie tiene aseguradas las llaves del cielo. Sabedores de que la interna nacional y provincial del PJ puede derivar en cualquier alquimia local, desde el PRO observan con atención cada paso los de los massistas del distrito.

Una señal de que Lanús está lejos de ser Disneylandia es lo ocurrido la semana pasada. Al igual que en Avellaneda, los palos vinieron del lado de la educación. Una grave denuncia por comida en mal estado en una escuela fue el tema de la semana pasada. La foto del cajón de manzanas con un nido de ratas llegó a todas las redacciones y el impacto fue muy fuerte en las redes sociales. Es cierto que fue un hecho puntual y no es que haya roedores en todos los cajones, pero pega en uno de los lados más sensibles de la gestión de Grindetti.

De todas formas, el peronismo aquí tiene más para pensar puertas adentro que hacia afuera. La visita de Luis D’Elía la semana pasada dejó un gran malestar en sectores que están pensando en algo nuevo para poder recuperar el municipio. Una gran grieta sigue abierta desde hace un buen tiempo en el PJ de Lanús, y por ahora, no surge la figura que la pueda superar para unificar a todos los sectores.

Lomas de Zamora

Con la enjundia y la fortaleza que lo caracterizan, el bloque de Unidad Ciudadana lomense fue con los botines de punta en contra del acuerdo con el FMI. Contaba con las manos, el discurso y el hábitat, pero le falló el adversario. Errores de estrategia provocaron que el peronismo se quedara solo en el recinto. Los concejales de Cambiemos se retiraron ante lo que consideraron un incumplimiento de lo pactado. Según los ediles macristas, lo acordado en labor parlamentaria era discutir el rechazo al Fondo al cierre de la jornada. La vehemencia incontenible de algunos concejales provocó el adelantamiento.

No cayó nada bien la “chicana” de la edil del PRO Silvia Sierra, quien les enrostró a los peronistas la interna que sufren en el bloque. El tema es sensible dentro del PJ. Desde este medio ratificamos la idea de “ruidos internos” dentro de la bancada oficialista. Nunca hablamos de interna, sí de ruidos y del inicio de un recambio generacional auspiciado por el intendente Martín Insaurralde. El resto forma parte del imaginario popular o de información que nosotros no brindamos ni manejamos.

El contexto se hace más complejo ante el inesperado protagonismo que ha vuelto a tomar Insaurralde en materia provincial. El jefe comunal se puso al frente del reclamo opositor en materia de seguridad, y esta semana tenía previsto llevar a cabo una conferencia de prensa en defensa de los clubes de barrio. La movida incluía en el protagonismo a la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, y al diputado nacional Máximo Kirchner. Los intendentes pensaban realizar una gran movilización hacia el Parque de Lomas, pero las inclemencias del tiempo -y algunos dicen el malestar de la gente en las barridas por los problemas ocasionados por las lluvias- obligaron a suspenderlo para más adelante.

A buen entendedor, pocas palabras. Más allá del reclamo por la situación que puedan vivir los clubes barriales a partir del impacto del aumento de las tarifas, la imagen de los tres dirigentes juntos es un mensaje hacia adentro y hacia afuera de la interna del PJ. ¿El lugar que ocupará Insaurralde en este proceso? Sólo el tiempo y las encuestas lo dirán. Mientras tanto, en Lomas los “compañeros” esperan agazapados los próximos pasos de Martín.

Brown y Echeverría

Son dos distritos en el que el PJ tiene casi todo controlado. No en vano las sesiones de los deliberativos duran poco tiempo. La oposición tiene poca capacidad de maniobra y de poder de fuego. Fernando Gray instalado como virtual presidente del PJ bonaerense y principal ladero de Martín Insaurralde en la interna provincial, tiene ordenado puertas adentro y afuera de Esteban Echeverría. Sabe que ya tiene un adversario para el año próximo: Evert Van Tooren. Y cada vez que puede, lo “sacude”.

En Almirante Brown ocurre algo parecido. El liderazgo del justicialista Mariano Cascallares es inobjetable. El problema lo tiene Cambiemos puertas adentro. La figura de Carlos Regazzoni continúa generando malestar interno, no solamente con los radicales, sino también dentro del PRO local. Su personalidad genera rechazo y saben que con él tienen un techo que les quita esperanzas. A pesar de ello, la participación de Regazzoni en la “escuelita de intendentes” es una señal contundente de que deberán alinearse otra vez detrás del ex titular del PAMI.

Política Del Sur
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