lunes 23 octubre, 2017

Con pocas chances de que Sergio Massa ingrese al Senado, hoy el objetivo está puesto en salvar la ropa en los terrenos locales.

Por Ruben Molina

Las caras de preocupación de los principales dirigentes regionales del massismo la noche del 13 de agosto eran un fiel reflejo de que la estrategia tomada durante toda la campaña de las PASO no había sido la correcta. Otra vez, la mayoría había evitado la ancha avenida del medio y optado por alguno de los atajos que tomó en 2015. Pero la mayor preocupación es por lo que se viene. La elección de agosto puede tener alto impacto en el massismo, sobre todo en su capacidad de maniobra legislativa.

En la Tercera Sección Electoral, no pocos piensan en lo malo que fue poner al frente de la lista de diputados provinciales a un hombre de la Primera. Era número puesto para ocupar ese lugar Nicolás Russo, el actual presidente del club Lanús. La elección recayó sobre Jorge D’Onofrio, ex candidato a intendente de Pilar y actual titular del bloque de senadores bonaerenses. Los números de agosto dejan colgado de un hilo el ingreso del concejal lanusense. Una pequeña reducción del caudal de votos en la general lo dejaría afuera.

Aquella decisión fue pura y exclusiva de Sergio Massa. Tal vez influyó la interna familiar. Su cuñado Sebastián Galmarini terminó encabezando la lista en la primera. A D’Onofrio había que “embocarlo” en algún lado. Cayó en la Tercera. Los números legislativos no dejan bien parado al Frente Renovador. De repetirse el escenario de las PASO, su papel podría ser secundario en la “rosca” que se avecina en la Legislatura.

Hoy en el russismo rezan para que en octubre no decaigan los votos, al punto de perder la diputación. Las primeras encuestas son una señal de alarma en ese sentido. El frente 1País estaría perdiendo entre dos y cuatro puntos. Los datos no hacen ninguna gracia al presidente del bloque de concejales del Frente Renovador lanusense, quien ante un reciente pedido del PRO de poder cerrar la campaña bonaerense en el microestadio del club, dijo “sí”, sin que medie consulta alguna con Sergio Tomás.

Pero ese no es el único problema existente en el massismo regional. La equívoca decisión de habilitar listas colectoras en aquellos distritos donde no hubiera “acuerdo” dejó al Frente Renovador al borde de quedar sin representación en los concejos deliberantes. No sólo ocasionando un perjuicio al espacio, sino también favoreciendo a los oficialismos que están en manos del kirchnerismo.

Las posturas irreconciliables en distritos como Avellaneda, Almirante Brown y Esteban Echeverría desembocaron en la salida de oficializar dos listas que compitieran de forma separada en el orden local, pero que, para arriba, aportaran al tándem Massa-Stolbizer. La jugada no salió bien. El aporte fue ínfimo, y hacia bajo casi todos los sectores, de repetirse el resultado de las PASO, estarán al borde de quedar afuera de sus respectivos concejos deliberantes.

Las disputas abrieron las posibilidades de que los oficialismos municipales hicieran su juego. En todos los casos hubo “huellas” de los intendentes jugando para un sector, en detrimento del otro. El massismo cayó en la trampa. Salvo en Almirante Brown, en el resto de los municipios todos quedaron sin representación deliberativa. La situación disparó la posibilidad, analizada por el mismo Sergio Massa, de solicitar la baja de aquella lista que recibió menor cantidad de votos en las PASO. Alguien en su entorno advirtió que el remedio podía ser peor que la enfermedad. Al final, todo sigue igual.

En Lomas de Zamora, como de costumbre, se vive otra historia. Allí solo se permitió la lista que encabezó Ramiro Trezza. La de Juan Carlos Véliz no tuvo plafón. Véliz salió a vender cara la “afrenta”, y sin filtro alguno, militó la boleta de CFK-Insaurralde. No contento con ello, aprovechó cualquier medio a su alcance para “ensuciar” a Trezza y los suyos. La última jugada tuvo que ver con una grave denuncia vinculada al tema ferrocarriles que incluyó a su familia. El tema, al parecer, tendría destino en Tribunales.

Hoy, los caciques massistas analizan la mejor campaña para la región. Alejados un poco de la línea que baje su líder, saben que tienen que redoblar los esfuerzos para mantener la subsistencia en el plano local. Es un secreto a voces que Sergio Massa tiene cero chances de ingresar en el Senado, y no pocos consideran que su proyecto presidencial también podría caer en saco roto. “Hay que salvar la ropa”. Esa podría ser la idea. Saben que para esa tarea no cuentan con mucho respaldo de sus socios del GEN. No porque no apoyen, sino porque tienen poco para aportar. Los números de agosto así lo indican.

Es por eso que la idea fuerza que surge es la de peronizar el discurso. Tal vez para captar el voto peronista que no quiere a CFK, o tal vez para evitar una fuga justamente hacia la fuerza que lidera la ex presidenta. Al margen de las especulaciones, lo cierto es que en algunos distritos ya salieron con el plan “ambulancia”. Los primeros “pacientes” fueron recolectados de la interna del randazzismo. Muchos dirigentes que participaron de la interna del PJ fueron rápidamente cooptados por el massismo. Algunos con reciente pasado en el Frente Renovador. Ocurrió en Lanús, Lomas de Zamora y otras comunas de la provincia.

A un mes de las generales, el massismo de la región se encuentra envuelto en una lucha consigo mismo, con viento en contra y sin un GPS que le pueda clarificar el camino a seguir. Por lo pronto, el objetivo de hoy se centra en mantener lo obtenido y esperar que pase la tormenta de octubre. Luego de que pase el temporal, se analizarán los pasos a seguir.

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