sábado 18 agosto, 2018
Actualidad, Opinión

El aborto no es un tema sólo de Salud Pública

>admin admin
junio 10, 2018

Por Eduardo Filgueira Lima (*)

 

Se ha habilitado en nuestro país el debate sobre la posibilidad de despenalización del aborto. Al respecto se han presentado, en resumen, dos posturas centrales: los que declaran estar a favor y los que están en contra. Ambos esgrimen para defender sus respectivas posiciones todo tipo de argumentos, pero en particular, los mismos giran en una presunta defensa de la vida.

 

En un caso se defiende el derecho a vivir de quien todavía no ha nacido y no tiene ninguna posibilidad de defenderse. Hemos aprendido que la única verdad que puede aceptarse indubitablemente proviene de la ciencia. Pero la ciencia -aun con el impresionante desarrollo que ha tenido en muchos campos- no puede darnos con precisión una respuesta acabada del momento en el que comienza la vida… humana.

 

En este sentido, podríamos resumir que existen tres posiciones principales: a) la que supone el inicio de la vida en el momento de la concepción[1]; b) la que la supone al momento del implante en el útero; c) la que la supone algún tiempo después.[2] Pero a falta de conjeturas científicas, cualquier posición que se adopte es sólo una creencia, que por lo mismo no tiene más basamento que la fe.

 

Lo único posible de definir es que “en algún momento” de todo ese proceso de gestación, con el aborto se estaría atentando contra una vida humana. Pero no podemos saber con exactitud cuándo ello ocurre, lo cual es lo mismo que decir que “en algún momento, sin saber con precisión en cuál, hemos decidido poder matar a un ser humano”, y por lo mismo, de aceptar una conducta pro aborto, deberíamos saber que ese riesgo existe, con todo lo que ello implica.

 

Por otra parte, los defensores de una conducta antiaborto desestiman muchos argumentos que se basan en circunstancias sociales que afectan a mujeres -en particular, aquellas de bajos recursos- que sufren riesgos de vida por la comisión de abortos en la clandestinidad y sin ninguna garantía sanitaria.

 

En este último caso, aquellos de posiciones pro aborto se refieren a estadísticas -siempre poco confiables- y el derecho de la mujer de decidir sobre lo que sucede en su cuerpo, aun a costa de la vida de otro indefenso. Pero aceptemos -con las limitaciones que ello supone- que, así como en el primer caso existe un “riesgo cierto de vida” sobre un nonato, en el segundo existe un “riesgo vital potencial”.

 

Y viceversa, en el primer caso existiría riesgo sobre “una vida que se presume potencial” y en el segundo un riesgo cierto sobre una vida en curso. Se trata de dos “verdades contradictorias”[3] o incompatibles, pues parece cierto que en un caso se suprime una vida que en algún momento del proceso de gestación lo es, como también parece cierto que en otro momento puede correrse un riesgo para la vida de una mujer, y de hecho esto sucede en algún o algunos casos.

 

Sin embargo, se trata de dos situaciones que tratamos como si tuviéramos al alcance de la mano; tanto en un caso como en el otro, verdades unívocas. Todo nuestro pensamiento se ha desarrollado como si para cada problema pudiéramos aportar una solución excluyente. Y este no es el caso.

 

A la altura actual del conocimiento, las ciencias biológicas y naturales no nos pueden decir con certeza cuándo comienza la vida humana y el embrión es “persona”. Cualquier conjetura es insuficiente y, en algún caso, el otorgar una “ventana” sólo puede demostrar la intención de posibilitar lo que se defiende. Tampoco las ciencias sociales nos pueden dar garantías de que siempre sucederá lo que suponen. De hecho, no pueden predecir nada, salvo plantear posibilidades del probable curso de los acontecimientos.

 

Todo lo anterior nos debe remitir a pensar cuántas de las supuestas verdades que sostenemos son sólo “creencias”, que pueden tener o no certeza y mayor o menor grado de verosimilitud, y que cualquier posición que tomemos respecto al aborto está solamente basada en interpretaciones personales, más dependientes de la ideología que de verdades comprobables. Un poco de introspectiva humildad intelectual nos habilitaría a ser más cautos en nuestras apreciaciones, que creemos certezas absolutas.

 

Esto es decir que las posiciones respecto al aborto podrían quedar -en un supuesto extremo[4]– bajo la órbita de las decisiones personales, y ello nos llevaría a dejar librada la conducta a lo que cada quien suponga que es mejor para sí.

 

Pero este supuesto abre otra puerta, que es muy seguro que se planteará de la siguiente forma: “Bien, se nos habilita la decisión personal, pero, ¿de qué vale que se nos permita proceder al aborto sin pena legal, si no tenemos los recursos económicos para afrontar su costo?”. Y con seguridad, surgirá todo tipo de demandas para que el Estado, las obras sociales y los seguros privados corran con el gasto de las “decisiones personales”. Porque siempre es más beneficioso -en una sociedad educada en la prebenda estatal- “socializar los costos”, como ha sucedido y sucede en muchas oportunidades en nuestro país. Y cualquier normativa que habilite lo que supone de resorte de la vida individual, habilitará las demandas de cobertura por el conjunto social.

 

Se trata del mismo contrasentido al que estamos habituados reiteradamente: “Yo quiero hacer lo que quiero, pero también quiero que me lo paguen todos”. Por ello es que el tema del aborto no es un tema sólo de Salud Pública: tiene implicancias morales, políticas, sociales y también económicas.

 

(*) Eduardo Filgueira Lima (MD, Mg.HS&SS, Mg.E&PS, PhD.PS)

[1] Cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y es la sostenida en nuestra Constitución Nacional.

[2] Se parte en este caso de suponer que, por ejemplo, el desarrollo del sistema nervioso central (u otras condiciones vitales) definen cuándo la vida es verificable como “humana”, con una ventana de entre diez y catorce semanas, según las opiniones de diferentes científicos.

[3] Berlín, I. Citado por M. V. Llosa en http://www.hacer.org/pdf/Hombre.pdf (2000).

[4] Omitimos que la jerarquía prevalente de los tratados internacionales sobre la Constitución Nacional, las leyes del derecho interno y la enfatizada protección del derecho a la vida naciente postulada en tales documentos, imposibilita toda presunción al respecto.

Política Del Sur
Redactor
Política del sur es un medio de comunicación radial, impreso y digital que trata temas políticos, gremiales y sociales de la tercera sección con la verdad como bandera. Más de 10 años de trayectoria avalan nuestro profesionalismo y conocimiento sobre la materia contando como nadie todo lo que ocurre en la zona sur. Por eso podemos decir que la nuestra es La verdad. Bien contada.

Comments

No comments found!

Leave a Comment

Your email address will not be published.