lunes 20 noviembre, 2017
Opinión

Cambiemos y Unidad Ciudadana comienzan a mover las piezas en la región de cara a una elección decisiva

>Redacción Redacción
septiembre 12, 2017

Por Ruben Molina

Luego de la oficialización de resultados de las PASO en la región, comenzó la tarea fina de ajustar la labor de cara a la elección de octubre. La etapa de los análisis ya concluyó, y en cada uno de los campamentos queda en claro lo que hay que hacer. Las recientes bajadas de Mauricio Macri, Cristina Fernández y María Eugenia Vidal son señales claras de que la campaña ya está en movimiento.

Los mecanismos de campaña ya están activos. Desde Cambiemos tienen una mirada optimista de lo que ocurrió en la región, y sobre todo, de lo que vendrá. Los resultados de Avellaneda y Lanús potencian ese positivismo. Los seis puntos de diferencia entre la lista del intendente Jorge Ferraresi y Sebastián Vinagre abren una gran expectativa dentro de las filas del macrismo. Saben que, descontando sólo tres puntos, pondrían en un gran aprieto al intendente kirchnerista.

En Lanús, si bien se esperaba más, aseguran desde el entorno del jefe comunal Néstor Grindetti que los números están acordes a lo esperado y a lo ocurrido en las PASO 2015. En octubre van por más y creen que es posible. Una aclaración: aquí Cristina Fernández ganó por apenas un punto en la elección a senadores; mientras que el resultado fue inverso en el orden local, debido a que la candidata macrista, Noelia Quindimil, aventajó por dos puntos a la lista de Unidad Ciudadana de Edgardo Depetri. Están confiados en ampliar esa diferencia en la general.

Diferente es la situación de los “sin tierra” de Cambiemos. Salvo en Avellaneda, en el resto de los partidos de la región (Lomas de Zamora, Almirante Brown y Esteban Echeverría), la performance estuvo por debajo de las expectativas. Hubo casi 10 puntos de diferencia. Si bien el número final es mejor a lo obtenido en 2015, hubo municipios en los que se hizo “sapo”. Almirante Brown, justamente, fue uno de ellos. La tarea de Carlos Regazzoni es observada con lupa desde los laboratorios del vidalismo. Los problemas internos y la falta de sincronización del ex titular del PAMI con el resto de los candidatos fueron una constante en la campaña. Les urge revertir esa situación.

Por el lado de Lomas de Zamora y Esteban Echeverría, hay una mirada más contemplativa. Tuvieron que enfrentar a intendentes afianzados y los números no fueron del todo malos. Aunque por lo bajo se reconoce que hay “falta de hambre” de los principales referentes y cierta displicencia a la hora de caminar la elección. Un destacado referente regional de Cambiemos, en estricto “off”, reconocía a este periodista esa “falta de hambre” y que con la dirigencia actual hay un techo en esos distritos. “Es lo que hay”, aseguraba, con la mirada puesta en Lomas y Monte Grande.

Lo cierto es que la Tercera Sección es decisiva de cara a la elección que se avecina. Cristina Fernández venció por tan sólo 0,21 por ciento, y la única sección en la que ganó fue justamente la Tercera, por un poco más del 11 por ciento. Desde Cambiemos saben que la clave de octubre se encuentra en este punto del Conurbano. No en vano tanto Mauricio Macri como María Eugenia Vidal han redoblado los esfuerzos, aportes y sus visitas para acotar la diferencia de agosto.

La semana pasada, el territorio fue surcado por las principales espadas de la política nacional. Mauricio Macri pisó suelo lomense y recorrió las obras del viaducto de Puente La Noria. Cristina Fernández estuvo en plan de campaña en Avellaneda y recorrió Villa Corina junto al intendente Jorge Ferraresi. Las visitas se repetirán a lo largo del mes.

Las espadas menores de Cambiemos también estuvieron activas, con Esteban Bullrich y Gladys González. La candidata a senadora en segundo término por Cambiemos anduvo por Almirante Brown. Además, hubo foto de María Eugenia Vidal junto a Néstor Grindetti y Horacio Larreta.

Desde el lado de Unidad Ciudadana miran con preocupación la “invasión amarilla” a sus distritos. Si bien puertas afueras se manifiestan conformes con los números que arrojaron las PASO, más de un dirigente justicialista, puertas adentro, reconoció preocupación por lo que se avecina. La luz amarilla está activada. Sus referentes creen pasar airosos la prueba de octubre, sobre todo en el ámbito local. El tema es lo que se viene después. En la intimidad advierten que el proyecto de Cristina ha llegado a su techo y que no habría un futuro provincial y nacional auspicioso de su mano.

Incluso, muchos intendentes estarían evaluando posponer sus deseos provinciales para el 2019. Si Cambiemos llegara a triunfar en la general, la aventura de enfrentar a una fortalecida María Eugenia Vidal sería una “misión imposible”. Uno de los que estaría pensando de esa manera es el lomense Martín Insaurralde. El browniano Mariano Cascallares también entraría en esa variante. El refugio en el pago chico sería la alternativa. En el caso de Almirante Brown, no habría muchos inconvenientes. Cascallares va por su primer mandato. Por el lado de Insaurralde, la gestión vendría por su tercera versión, retrasando las aspiraciones de unos cuantos.

Decididamente, la campaña comienza a tomar forma en el Conurbano. La que se viene será una elección decisiva, no sólo para el futuro de la provincia, sino también para el país. Un triunfo de Cambiemos en territorio bonaerense puede llegar a abrirle la puerta a una inevitable reelección de Macri y Vidal. Por el contrario, una derrota abriría un signo de interrogación de lo que puede llegar a venir. La región volverá a ser protagonista principal de una película que, por ahora, tiene final incierto.

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